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Miércoles , 16.01.2019 / 06:38 Hoy

Los líquidos del placer

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EL SEXÓDROMO

Verónica Maza Bustamante

elsexodromo@hotmail.com

@draverotika

FB: La Doctora Verótika

Esta semana se celebró el Día Mundial del Agua y eso me llevó a pensar en los líquidos que se pueden emplear durante el encuentro erótico, ya sea que provengan de nuestro cuerpo o su fuente se encuentre en la regadera y productos diversos. Aquí algunos de ellos, para alimentar su imaginación.

Saliva

La saliva es un líquido acuoso segregado por las glándulas localizadas en la boca que sirve para ablandar los alimentos y facilitar la deglución y la digestión. Sin embargo, sus usos son diversos y van desde limpiar manchas en la cara o “curar heridas” (como bien saben las madres), hasta estimular a la pareja o a un@ mism@ durante el acto cachondo.

En mi libro El motel de los antojos prohibidos (Grijalbo), hablo de la salofilia, es decir, la excitación que genera el uso de abundante saliva en los menesteres eróticos. Hay niveles dentro de ella, pues lo mismo puede haber una pareja que disfruta dándose “besos babosos” hasta aquellas que realmente necesitan untársela por todos lados o beberla.

Aunque la pornografía nos ha hecho creer que tiene virtudes como lubricante (todas esas escenas en donde una mujer escupe a su pareja antes de frotarle sus partes, por ejemplo), en realidad no las posee pues se seca rápidamente y eso puede hacer que la fricción, que en un principio fluía sin problema, después deje de hacerlo, lastimando la piel. Sin embargo, en los besos sí funciona de manera espectacular pues ayuda a que los labios resbalen, las lenguas recorran la cavidad oral con facilidad y ésta no se reseque.

Hay que tener en cuenta que la saliva contiene una importante cantidad de testosterona, hormona que incrementa el deseo sexual. Al besarnos intercambiamos también estas sustancias químicas. Durante el sexo oral es una gran aliada: no es lo mismo generar poca para hacer un fellatio, que producir una buena cantidad. Si no lo han hecho, prueben un día de una manera y después de la otra. Mientras más saliva hay, existen más posibilidades de jugar con los genitales de la pareja, de manipularlos, de pasar de las caricias con la boca a las manos.

Las pastillas de menta, se ha comprobado, son un buen complemento para las actividades con saliva, pues potencializan las sensaciones al integral el mentol. Los preservativos de sabor son ideales para tener sexo protegido que involucre la boca, al igual que los cuadros de Plastipack para ellas.

Agua

Sí, es complicado tener un momento sexual en el agua (léase regadera, bañera, alberca, mar) pues la lubricación natural se pierde en el medio acuoso, lo cual puede generar dolor durante la penetración. No obstante, si planeamos el encuentro la cosa se puede poner candente. Lo primero es quitarnos de la cabeza que el miembro masculino se debe introducir en algún lugar durante el proceso. Si eliminamos el coito y nos centramos en la masturbación compartida, por ejemplo, se tendrá una serie de sensaciones diferentes impulsadas por la flotabilidad que se tiene en ese medio. Tan solo frotar los cuerpos en la postura de cuchara, en el mar o una alberca, puede servir para encender motores.

En la regadera es posible practicar caricias, usar una esponja y jabón, los besos y el sexo oral, dejando a la persona que lo recibe bajo el chorro de agua (con eso se eliminará la molestia de sentirla en los ojos y la nariz). Si se quiere probar de todo en un jacuzzi, entonces no hay que olvidar un lubricante con base de silicón, el cual es compatible con el agua.

Aceite

No sé por qué no se le ha dado más valor a los aceites esenciales durante el encuentro erótico. Por tradición se emplean para los masajes (con o sin final feliz), pues permite que las manos recorran la superficie corporal con mucha facilidad. Imaginen ahora lo que pueden hacer si los dos integrantes de una pareja (o el número de personas que prefieran) se untan aceite en toda su anatomía. ¿Qué procede después? ¡Aaaaaay, pues muchas cosas! Notarán la diferencia al acariciar los sexos así. Prueben a recorrer piernas, amasar senos, apretar nalgas o estimular cada uno de los dedos de los pies. O simplemente subirse un@ encima de la/el otr@ y comenzar a moverse a placer, para descubrir una conexión lúdica e interesante con nuestra pareja.

En caso de que no se tenga un aceite de marca, la cocina o el tocador pueden tener buenas opciones: el aceite de coco, por ejemplo, es estupendo para estos menesteres, al igual que el aceite de almendras. El de oliva cumple la función pero su aroma no resulta atractivo para algunas personas. No se recomienda recurrir al de bebé ni al de cártamo, pues podrían dañar la piel. También existen las velas cuya cera no quema al derramarse sobre la piel y se convierte en aceite.

Lubricante

No, los lubricantes no se emplean únicamente para el sexo anal. Considero que en cada habitación de pareja debería haber cuando menos uno disponible para usarse en todo momento. Las mujeres lo van a agradecer porque muchas veces la propia lubricación no es abundante; entonces, cuando la pareja acaricia la vulva y el clítoris o se procede a la penetración, el asunto puede ponerse difícil porque costará trabajo lograr lo segundo, además de que podría doler o molestar. En cambio, con un poco de lubricante con base de agua la diferencia será notoria. Por supuesto, se puede colocar también en el pene, para mejorar aún más el proceso. Si se desea emplear por la vereda de atrás, entonces es básico emplear uno con base de aceite o silicón.

Hay lubricantes de sabores que son ideales para complementar prácticas orales. También existen los que se calientan o se enfrían al frotar la piel, generando sensaciones diferentes. Algunos tienen texturas sedosas que son muy agradables. Se consiguen fácilmente en farmacias, tiendas de autoservicio y sex shops.

Lubricación natural

El flujo vaginal es una secreción transparente que puede ser viscosa y es segregada por el cuello de la matriz y las paredes vaginales, el cual aumenta durante la ovulación o el embarazo. Durante la excitación también se presenta, aunque en este caso es segregado por las glándulas de Bartolino y las de Skene, situadas en la vulva. Los hombres también poseen glándulas que cumplen una función semejante, generando ese líquido preseminal que aparece cuando están prendidos. En este caso, hay que considerar que éste podría contener espermatozoides que generen un embarazo.

Hay muchas mujeres que tienen problemas de lubricación, es decir, no aparece este flujo vaginal y eso les genera desde dolor hasta rechazo por parte de sus parejas, quienes llegan a creer que sucede porque no se sienten atraídas sexualmente por ellos o ellas. En estos casos, es necesario visitar a un especialista.

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