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Martes , 19.06.2018 / 05:12 Hoy

Los 13 de la carretera… del punk estadunidense

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EL ÁNGEL EXTERMINADOR
Olmo Robles


En un libro de título emociónate Nuestro grupo podría ser tu vida (Editorial Contra), se resumen probablemente los diez años (1981-1991) más increíblemente tortuosos por los que tuvieron que atravesar un puñado de grupos de rock que decidieron probar que, al final del camino sinuoso que eligieron, nunca se iban a colgar el título de una película (de culto): The Born Loosers, que Tom McLaughlin rodó en 1967, pasara lo que pasara, ya que eligieron la ruta del “hazlo tú mismo”, literalmente y hasta las últimas consecuencias.

El autor del libro, Michael Azerrad, que según la crítica especializada es uno de los mejores jamás escritos, ya no se diga del fenómeno más marginal del punk estadunidense, sino del rock en su totalidad de acepciones, narra el calvario y la autoflagelación de los punketos marginales escogidos en los convulsos y agitados tiempos de Ronald Reagan, mucho más allá de su política conservadora y tradicionalista, que le hizo ganarse a pulso un balazo en un atentado que por poco le cuesta la vida.

Los 13 casi del patíbulo del punk marginal del territorio estadunidense: Black Flag, The Minutement, Minor Threat, Mission of Burma, The Replacements, Husker Dü , Sonic Youth, Butthole Surfers, Big Black, Dinosaur Jr., Mudhoney, Beat Happening y Fugazi; que se recorrían a velocidades de camionetas viejas, cargando sonidos demenciales de volumen provocativo e incitador del desmadre, decidieron darlo todo sin importarles los contratos leoninos de las grandes disqueras que trataron de capitalizar, con algunos, unos cuantos dólares más que los que nunca ganaron en sus carreras roqueras.

De esos 13 que hoy, históricamente se pueden seguir sus trompicadas carreras en internet y sus derivados como YouTube, y cuyos discos de vinilio se merecen una acuciosa revisión en el orden de las tendencias y sonidos que marcaron la diferencia con afortunados como Nirvana y , en menor, orden repercutido de fama tardía que tuvieron los propios The Replacements, Black Flag (en el ámbito del underground), Dinosaur Jr., (en las postrimerías de su carrera) y Sonic Youth, que tuvieron éxito mucho más grande con un pie dentro del undery otro fuera de la voracidad de los sellos preponderantes, el rescate nostálgico de una época de carencias y deterioro moral de lo que dejaron como legado, para unos cuantos que los seguían en las buenas (que eran muy pocos) y en las peores (que eran lo del día a día) resulta imprescindible.

Sus discos que ni por error se editaron aquí, porque no obedecían a los targets musicales del momento, o porque los entonces disqueros del pasado como Herbé Pompeyo, les median con conocimiento de causa musical el agua a los camotes (no como los jumentos de ahora, que ni de música y menos de punk alternativo de ese entonces saben), para casi sacarlos debajo del agua en tirajes muy limitados, eran maniatados por el nuevo de Donna Summer o los de Kiss de ese tiempo.

Aún así llegaban algunas muestras (que en el propio vecino país del norte, eran casi imposible de conseguir, debido a los tirajes limitados de autor o grupo, y a los sellos independientes que empezaron ellos mismos) y se recuerdan muy vagamente como moneda corriente en el naciente Tianguis del Chopo, como ejemplos de rarezas punks.

Sin embargo, el tiempo que acaba siempre haciéndole justicia a los personajes y grupos anónimos, no solo los exhibe ahora con todas sus obsesiones ochenteras, como auténticos héroes de ese punk sucio y muchas veces mal tocado, con equipos de cuarta, propulsados al calor de las drogas y el alcohol, pero con una intensidad y ganas, que ya hubieran querido en ese entonces, muchos de las grandes grupos que se daban la gran vida entre los grandes estudios de grabación, la promoción debida y a gran escala de sus discos y los consecuentes conciertos de grandes teatros y arenas… más, claro, el merchandise.

Estos pioneros del punk marginal gringo, acostumbrados a la improvisación en lugares inimaginables para tocar, ante audiencias de diez a trecientos fans irredentos de sus sonidos, cuando todo iba muy bien (que casi siempre era peor). Algunos tuvieron la redención que, en su momento, se merecieron y se vendieron al mejor postor discográfico grande. Otros siempre fueron marginales hasta las cachas, aprovechando tan solo la promoción lateral, las radios locales, los fanzines, las radios secundarias; aprovechando cada dólar que invertían salido de sus bolsillos y rezando por una pronta recuperación de lo invertido.

Cada entrevista de Azerrad con los integrantes y sobrevivientes de los grupos escogidos conlleva su buena cantidad de incomprensión, desgaste, vértigo carretero e incluso de hasta de no poder comer, en aras de poder tocar en el cuchitril que se les atravesara. Y cada grupo tiene su historia particular, inclusive los que hasta fueron alguna vez teloneros de grupos como R.E.M.

La recompensa digital para estos protagonistas casi olvidados, ha llegado gracias al desprendimiento de discos marginales y a su reedición, los mismo que a las imágenes de archivo, de muchos conciertos grabados en condiciones harto precarias y sus discos se han multiplicado desde las tendenciosas grabaciones en MP3, hasta las reproducciones a escala, imagen y semejanza de las versiones originales lanzadas en su momento. Incuso, algunos, han tendido el ansiado rockumentalcomo Fugazi y Black Flag y, afortunadamente, muchos conciertos y clips raros que apuntan hacia la magnificencia de grupos como Mission of Burma y Minor Threat.

Ahora mismo, en el indómito y fiero barrio bravo de Tepito, si se acude con los especialistas (que toman nota, prometen y cumplen) uno puede salir con ejemplares de casi todos los convocados en el libro de Michael Azerrad. Y conste que hay indómitos, conocedores y cumplidores como José Luis Mondragón, que consiguen lo inconseguible como la discografía completa de Mission of Burma, Fugazi, Minor Threat, Black Flag, The Minutemen… tan buenos a la distancia como el formidable retrato de sus vidas a punk batiente y el recuento de su pasado y presente (en algunos casos) en clips y conciertos de YouTube.

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