QrR

Cuando Lee Ranaldo le sacó una foto a mi tatuaje de Sonic Youth

Y ahí estaba, la guitarra de Sonic Youth que siempre ha retorcido las cuerdas con una sensibilidad "folki".
Y ahí estaba, la guitarra de Sonic Youth que siempre ha retorcido las cuerdas con una sensibilidad "folki". (Blumpi)

EL ÁNGEL EXTERMINADOR

Wenceslao Bruciaga

@wencesbay


Una plática con el ex guitarrista de una de las bandas más emblemáticas y radicales del llamado rock alternativo, a propósito de su visita a la Ciudad de México, como estelar del festival Bestia-Aural 2016.


Good t-shirt”, dijo Lee Ranaldo, mientras se acercaba a nuestra mesa con su cabello todo plateado de canas y deliciosamente despeinado, apuntando a mi camiseta con el inmortal estampado del Goo. Con ese disco Sonic Youth llegó a mi vida a principios de los 90, cambiando para siempre la forma de escuchar el mundo.

Cuando vi a Lee por primera vez en mi puta vida todo se transformó, el entusiasmo delirante me invadió, el paroxismo estalló con la misma intensidad como la primera vez que mis ojos contemplaron los videos de Titanium Exposé y Dirty Boots que de la nada salieron en aquel programa de la MTV, 120 minutes, una sofocante madrugada lagunera. Algo estalló en mi cerebro y las hormonas nunca volvieron a ser las mismas. Sonic Youth fue la banda que me introdujo a muchas cosas, la literatura de la generación beat, el noise, el cine de Dave Markey, Richard Kern o Hal Hartley, el punk, el hardcore, Black Flag y Descendents; me acompañó fielmente mientras salía del clóset, como nos referimos los jotos a ese momento en el que decidimos hacer público que nos gusta el sexo por atrás. “El sexo anal es retorcido”, me dijo una tía. Quizá por eso encontré una ruidosa solidaridad en las prolongadas atonalidades de Sonic Youth: lo retorcido y el ruido llevado a lo sublime y extremo. Era la anormalidad de la que tanto acusan a la homosexualidad, hecha música. Un doble orgullo.

“Y eso no es todo cabrón”, le contesté a Ranaldo, levantado un poco las mangas de la camiseta, para enseñarle la lavadora que aparece en las camisetas de la portada del Washing Machine de 1995 y que tengo tatuada en el antebrazo izquierdo.

“No way! It´s amazing! Defintly, i need take a pic of this, let me take a pic”.

Y ahí estaba, la guitarra de Sonic Youth que siempre ha retorcido las cuerdas con una sensibilidad folki, tomándole una foto a mi tatuaje con un inconfundible sex appeal que suelen tener los americanos descendientes de Italia, mientras Ligia Urroz sacaba fotos de Lee sacándome fotos y el Carlos Velázquez observaba atento la escena, saboreando una crónica. El Carlos y yo somos fanáticos de la Juventud Sónica desde nuestra adolescencia en Torreón.

Lee hablaba con el mismo tono y claridad que cuando lo escuchas cantando en Mote.

 

¿Cómo es la vida después de Sonic Youth?

De momento muy, pero muy bien. Justo ahora me encuentro terminando mi último álbum como solista, el tercero, y estoy súper emocionado por eso. Creo que es de las mejores cosas que he hecho a lo largo de mi carrera, estoy justo en el proceso de post producción y yo creo que por ahí de marzo o abril del 2017 ya deberá estar en el mercado…

¿Este nuevo disco también lo sacarás con Matador Records?

No, no saldrá con Matador Records. Verás, no puedo hablar mucho por ahora del sello que estará moviendo mi último disco, pero sí puedo decirte que los conozco y que la situación está bajo control y estará muy cool. Es un disco muy diferente, digamos, para mi estilo y al que suelen estar acostumbrados quienes siguen mi carrera y en el que estuve trabajando casi un año, lo armé con un tipo increíble en España; por primera vez hago mucho uso de redobles electrónicos y  beats y samplers,  aerófonos, cuerdas, cuento con la participación de muchos y grandes músicos, entre ellos Steve Shelley (para los que a estas alturas no lo sepan, bataco de Sonic Youth desde 1985)  y Jon Klein, quien desafortunadamente no pudo participar en mis otros dos discos como solista pero, estoy muy emocionado de que por fin esté trabajando en esto. Creo que para mí, Kim y Thurston, desde que Sonic Youth se detuvo, estamos es una situación muy feliz y me atrevería a decir que nos encontramos en un momento particularmente reconfortante y estamos muy felices con nuestras carreras en solitario…

¿Sigues en contacto con todos ellos?

Desde luego. Es imposible no mantener un contacto después de más de treinta años de estar juntos, pero también estoy convencido que hoy por hoy es el momento más adecuado para fortalecer esos proyectos paralelos que nos daban vuelta por la cabeza mientras estábamos en Sonic Youth. Al que más veo es a Steve puesto que vivimos relativamente cerca en Nueva York y seguimos trabajando juntos. Thurston se mueve mucho por Londres en estos días y cuando ando por allá aprovecho para verlo, y hablo mucho con Kim vía correo electrónico, cuando ella va a Nueva York siempre quedamos para vernos.

Hablando de Kim Gordon, doy por hecho que leíste el libro…

¡Por supuesto!  Me gusta. Creo que mi parte favorita son todas esas cosas cuando habla de los primeros años de Sonic Youth, mientras crecíamos como banda, y me gusta mucho la forma en como Kim manejó esos recuerdos, quiero decir, que es un libro personal, de ella y no es la historia de Sonic Youth, y ese intento resultó muy afortunado.

Tu también eres escritor, prolífico, tengo varios tuyos...

Justo ahora mismo te voy a enseñar una copia de mi último libro, Some writings of music and musicians, que es una idea similar al que me acabas de regalar (le obsequié un ejemplar de mi último libro Un amigo para la orgía del fin del mundo), una compilación de artículos, crónicas, como por ejemplo una aventura de cuando fuimos con Sonic Youth a China, reseñas, poemas que escribí en las montañas de Marruecos, cosas que escribía en Nueva York cuando lavaba platos y entonces conocí a Glen Branca, considerado el padre de la No Wave y una influencia directa y bautismal en Sonic Youth y en esa vena experimental con la que toco la guitarra, en fin, cosas que he publicado en distintos lados a lo largo de veinte años y, como puedes ver es muy pequeñito, un libro de bolsillo. Este es lo que he publicado recientemente y me agrada porque la verdad es que disfruto mucho haciendo literatura.

¿Compones más que escribir?

Depende, en estos días estoy muy concentrado en escribir más letras de canciones que textos solitarios, digamos, sin música. Y el proceso es interesante porque por primera vez estoy escribiendo letras en colaboración con otras personas, como por ejemplo con un escritor más o menos conocido en el panorama estadunidense que se llama Jonathan Lethem, autor de una extraordinaria y oscura novela de detectives que se llama Gun, with ocassional music, con él estoy escribiendo la mayoría de las canciones de mi nuevo álbum, y algunas de ellas están inspiradas en su más reciente novela A gambler´s anatomy.

¿Disfrutas alguna actividad más que otra? Quiero decir, ¿cómo administras tu creatividad para escribir, componer, improvisar?

Pues yo escribo, compongo música y también creo mucho arte visual, y digamos que estas tres actividades las hago casi simultáneamente desde muy joven, creo que el proceso creativo de estas tres es que las complemento constantemente, nunca me concentro en una sola y eso es lo que quizás empodera todas mis creaciones…

Lee Ranaldo es un tipazo. Interrumpía mis preguntas para preguntarme sobre mi tatuaje de Wittgenstein. Después de casi 30 años tenía enfrente a uno de mis héroes que en buena medida moldeó mi pensamiento. Yo parecía una quinceañera en tachas. Pero no había pedo, después de todo, Sonic Youth es la verdadera fuente de la juventud.

< Anterior | Siguiente >