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Ser 'kinky'

Kinky
(Especial)

EL SEXÓDROMO
Verónica Maza Bustamante


Los hoteles de paso de rompe y rasga, de mala muerte, nunca van a dejar de existir, porque tienen su público e, incluso, cierto encanto para los que gustan de vivir experiencias en lugares decadentes de vez en cuando. Sin embargo, lo de hoy son los hoteles del amor, los moteles boutique que ofrecen discreción, seguridad, limpieza pero también una serie de características que los hacen irresistibles: tienen atracciones y mobiliario diseñado para hacer el amor (jacuzzi, tubo, albercas, regaderas de diseño, sillones y arcos de posiciones, sistemas de audio de alta fidelidad, camas colgantes, redondas, de agua, giratorias; columpios, rampas tántricas, saunas, solarium, rincones de sacrificio, fajódromos, escaleras del amor, pantallas en el techo, pasarelas, potros árabes, capacidad para dos, cuatro o hasta 20 personas), sus instalaciones son lujosas o de vanguardia, con diseños sensuales, ropa de cama y baño de buena calidad, precios para todos los bolsillos (van de los 280 a los tres mil 500 pesos por pareja, en un promedio de estancia de entre cinco horas y toda la noche).

Los dueños de viejos moteles están dejando la remodelación de sus espacios en manos de interioristas (el más importante, Aurelio Vázquez Durán) y la difusión de sus habitaciones a los creadores de un portal imprescindible para los amantes de la experiencia hotelera: HotelesKinky.com, el directorio más completo de recintos de placer, donde se puede buscar un nidito de amor por su ubicación, sus atracciones o su precio. Son 81 los que actualmente lo conforman; si no cumplen con los estándares de calidad requeridos por el portal, salen de éste.

Para el 14 de febrero se han dado a la tarea de “quitarle lo cursi” a San Valentín, según me explica Aidee Iribe, cofundadora del portal: “Queremos que la gente disfrute, goce. Hay muchas personas que le damos la vuelta al tema de las cursilerías del Día del Amor, por eso proponemos una promoción con la cual le damos a los usuarios la posibilidad de ganar una estancia en un love hotel. Es necesario contestar cada día una trivia que se publica en nuestro portal durante distintos horarios con tres preguntas sobre lo que significa para cada uno ser kinky. Cada pregunta acertada suma nueve puntos, pudiendo obtener nueve diariamente. Los ganadores serán los que obtengan mayor puntuación”.

Los hoteles incluidos en la promoción son Amala, Kron, Pasadena, Pirámides Del Valle, Pirámides Narvarte, Pórticos, Santa Fe Hotel & Villas, V Motel Boutique, Villa Izcalli y Tikal. Al final, quien acumule más puntos de entre todos los participantes se llevará “una experiencia completa, que incluye una noche en la habitación lounge con alberca del Pirámides Del Valle, con un kit sorpresa con facilidades para pasarse una noche —o día— espectacular”.

La página en donde se puede responder la trivia es www.hoteleskinky.com. Yo ya tuve la oportunidad de estar en varios de esos hoteles. Las habitaciones son espectaculares y ayudan a estimular nuestro ser erótico, a olvidarnos por un rato de las obligaciones, la casa, los hijos, de tener que guardar silencio, no salir de la misma cama, de los mismos rituales. En estos espacios es posible ser otros, o los mismos pero reinventados, usando accesorios que no se tendrán nunca en el hogar. Así que a responder las preguntas, deseando ser ganadores y ganadoras, que el hecho mismo de intentarlo es un estimulante para la imaginación, la piel y el deseo.

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Caritas de sololoy

De acuerdo con una encuesta realizada a los usuarios del portal Match, las personas que utilizan más emoticones en sus conversaciones de Whatsapp, mensajes de celular y redes sociales son quienes tienen encuentros sexuales con mayor frecuencia.

Fueron cinco mil 675 los solteros entrevistados en Estados Unidos, y 54 por ciento de los que sí ponen sus caritas aseguró haber tenido relaciones eróticas con frecuencia durante el 2014, mientras que el 31 por ciento de los que no las usan confesó que su vida íntima había sido nula.

Curiosamente, hasta donde sé, no hay emoticones realmente cachondos. Lo más cercano a gestos sexuales son la carita de diablo, la de un ojo abierto, el otro cerrado y la lengua de fuera, un camarón rebosado, un bambú erecto y una berenjena.

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NúmEROS

Esta semana se destapó la historia de unos compañeros de oficina de Nueva Zelanda, captados por los parroquianos de un bar, teniendo un encuentro sexual en su espacio laboral. ¿Con qué frecuencia se dan situaciones semejantes? Veamos lo que dice la sexóloga Shere Hite en su libro Sexo y negocios.

Mujeres

62% ha tenido una aventura con sus compañeros.

72% recuerda la experiencia como algo negativo.

40% afirma sentirse halagada con los coqueteos en la chamba.

Hombres

71% ha tenido alguna aventura con alguien del trabajo.

61% guarda un buen recuerdo de esa vez.

65% considera “aceptables” los coqueteos.

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Un rapidín... con la 'Doctora Verótica'

Brandon (Michael Fassbender) es un atractivo treintañero de Nueva York, obsesionado por todo lo relacionado con el erotismo, en la película Shame, de Steve McQueen. Joe (Charlotte Gainsbourg), una mujer que, a lo largo de dos cintas dirigidas por Lars von Trier bajo el título de Nymphomaniac, narra todo lo que hizo para satisfacer su inacabable apetito sexual. Bruce (James McAvoy), un policía de Edimburgo que no da paso sin orgasmo en Filth, bajo la tutela de Jon S. Baird. Todos ellos representan a adictos al sexo, tema que ha interesado recientemente a cineastas de varias latitudes, quienes han querido plasmar, ya sea de manera seria, romántica o cómica, lo que implica ser totalmente dependiente del entrepierne en todas sus modalidades.

Pero, ¿en qué consiste la adicción al sexo? Querer hacerlo a cada rato no lo es. Tampoco disfrutarlo a gritos o tener diversos compañer@s de cama. El acto erótico debe ser tan compulsivo que puede conducir a la pérdida de la vida social, familiar, el empleo, la salud y la estabilidad económica.

La psiquiatra brasileña Carmita Abdo, fundadora del Proyecto Sexualidad (ProSex), del Hospital de Clínicas de S. Paulo, en Brasil, ha dicho que el sexo compulsivo se organiza para satisfacer la libido. “Sin tratamiento, el adicto ya no logra trabajar, comer ni dormir. La búsqueda de compañeros sexuales consume su vida. Si uno ya no lo satisface, la persona va detrás de otros y, en ocasiones, paga por ello”. Una vez alcanzado el orgasmo, necesita más satisfacción emocional (o sexual) y puede intentar escalar en mayores grados de placer, recurriendo a la pornografía, los encuentros sin protección, en lugares de riesgo, sin establecer ningún límite en cuanto a las personas con las que se relaciona, los lugares donde lo hace ni la hora.

No se saben las causas que provocan la adicción, aunque los estudios apuntan a desórdenes en los neurotransmisores (aumento de la dopamina), y factores emocionales: estrés, inseguridad personal, sentimiento de inferioridad, temor de ser humillados o avergonzados por los demás.

elsexodromo@hotmail.com

@draverotika

FB: La Doctora Verótika

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