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Los jardines de Moctezuma

(Especial)
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EL ÁNGEL EXTERMINADOR
Verónica Maza Bustamante

El tlatoani mexica que vio llegar a los españoles a su tierra tenía, en su épocade esplendor, numerosos vergeles en los cuales cultivaba miles de especiesbotánicas, además de contar con dos casas dedicadas al cuidado y aprecio de unejemplar de cada uno de los animales que existían en México, mismas que habríansido la envidia de cualquier zoológico actual que se precie de ser el mejor


Un sauce decristal, un chopo de agua,
un alto surtidor que el viento arquea,
un árbol bien plantado mas danzante,
un caminar de río que se curva,
avanza, retrocede, da un rodeo
y llega siempre.

- Octavio Paz, Piedra del sol.
   


    Cuando Moctezuma Xocoyotzin, noveno tlatoani de México, mandó construir sus jardines y espacios para guarecer animales, nunca se imaginó que siglos después un buen número de las especies que apreció se extinguiría y otro tanto dejaría de habitar los parajes en donde él los procuró.


     Según cuentan aquellos que escribieron sobre la vida de los mexicas antes de la Conquista (cuyas historias a veces suelen ser diferentes porque cada autor le dio su interpretación a lo que vio o escuchó), los jardines de Moctezuma eran tan hermosos como útiles. En su Historia Antigua de México, Francisco Javier Clavijero asegura que tenían cuando menos un ejemplar de cada una de las plantas que había, siendo muchas de uso medicinal. Uno de los prados fue Chapultepec, que se diseñó como un arboretum, colección de árboles de diferentes altitudes y latitudes adaptados a las condiciones climáticas,tales como el ahuehuete —ejemplar que vive por varias centurias y que hoy se ha convertido en el árbol nacional—, la magnolia mexicana y el árbol de la manita. Chapultepec se concibió como un bosque, que después se convertiría en la primera arboleda pública de América en tiempos coloniales. Además, había ahí manantiales, acequias y figuras esculpidas en roca de dioses del panteón azteca.


     Encuanto a los animales exóticos que formaban parte de las colecciones de Moctezuma, el mismo autor afirma que vivían en dos casas especiales para ellos.En una, destinada a las aves, había muchas cámaras y corredores que daban a una huerta en la que había diez estanques, unos de agua dulce para los peces de ríoy otros de agua salada para los de mar. Alrededor, había cientos de aves queeran cuidadas con singular alegría. “A cada especie se suministraba el mismo pasto de que se mantenía en tiempo de su libertad. A unas se daban moscas, a otras semillas, a otras sabandijas y así de las demás”, dice Clavijero. Y tan sólo para el cuidado de los pájaros había 300 hombres. 


     La otra casa estaba dividida en varias secciones: en una había aves de rapiña,desde el águila real y la guacamaya hasta el cernícalo y el quetzal; en otra habitaban los leones, tigres, coyotes, jaguares, lobos, gatos monteses y otras fieras; en una más tenían cocodrilos y serpientes, mientras que la cuarta guarecía a numerosos anfibios. También congregaba en ese espacio —aunque de manera más libre, suponemos— a hombres y mujeres con de formidades, quienes de esta manera tenían lo suficiente para vivir y, además, lo hacían en un lugar hermoso lejos de las burlas a las que se podrían ver sometidos en las calles. La legendaria Casa de las Fieras de Tenochtitlan estaba ubicada en un amplio llano en lo que ahora es el Centro Histórico de la ciudad de México.


     El orgullo que le provocaban a Moctezuma sus jardines, hizo que le diera a Cortés —según relata el conquistador a su propio rey—, siendo su prisionero, permiso especial para visitarlos en varias oportunidades. Bernal Díaz del Castillo, por su parte, se maravilló del jardín que tenía el tlatoani en Huaxtépetl (hoy Oaxtepec), el cual había sido construido por el “primer” Moctezuma (Ilhuicamina) y que fue el único que se conservó durante la colonia, pues suministraba plantas curativas al hospital de Oaxtepec, el cual funcionó hasta mediados del siglo XVIII.


     Incluso, los españoles aseguraban que ninguna de las naciones de Europa era superior a la de los mexicanos en erudición fitológica, pues habían establecido una escala botánica mucho más elaborada que la que hasta ese entonces había en el Viejo Continente. No sólo habían adquirido los antiguos mexicanos interés científico y económico en las plantas, sino que también habían desarrollado un interés estético por las mismas.   


     Sin embargo, y a pesar de estar conscientes de tal magnificencia, en agosto de 1521, año 3 Casa, fue arrasada la Gran Tenochtitlan y con ella desaparecieron losjardines (a excepción de Chapultepec, que conservaron para diversión de los virreyes). En la Tercera Carta de Relación, Hernán Cortés narra lo siguiente: “Y porque lo sintiese más, este día quise poner fuego a estas casas grandes de la plaza... que eran tan grandes que un príncipe con más de seiscientas personas  de su casa y servicio se podían aposentar en ellas; y otras que estaban junto a ellas, que aunque algo menores eran muy frescas y gentiles y tenía en ellas Moctezuma todos los linajes de aves que en estas partes había; y aunque a mí me peso mucho de ello, porque a ellos les pesaba mucho más, determine que las quemaran”.  
   

 Y aunque a principios del siglo XX Alfonso Herrera, fundador de la biología en México ygran defensor de las especies autóctonas, tuvo la idea de revivir en condiciones modernas el famoso zoológico de Moctezuma, ubicándolo en el Bosque de Chapultepec, las cosas nunca volvieron a ser igual, porque ni siquiera los ancianos ahuehuetes pudieron recordar el hermoso pasado.
 

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