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Martes , 17.07.2018 / 19:47 Hoy

Hora elástica y telúrica

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EN EL TONO DEL TONA
Rafael Tonatiuh


En caso de sismo tenga a la mano una identificación
(para agilizar la identificación de cadáveres. Gracias)


El jueves siete de septiembre, poco antes de la medianoche, cenaba un sándwich de jamón y papas fritas, con un latón de cerveza, escribiendo notas sobre el director de cine Juan Orol, cuando comenzó a temblar. Normalmente me paro bajo el marco de la puerta a esperar que pase (salvo que me agarre muy dormido, como en el 85, cuando grité desde mi cama: “¡Cuiden las botellas que están sobre la mesa, son para la fiesta de mañana!”), pero esta vez estaba despierto y noté que las paredes y el piso se zarandeaban fuera de lo normal.

Salí en pijama. Justo cuando estaba cerrando la puerta, se escuchó una explosión y se fue la luz. Bajé las escaleras movedizas. Estuve un rato en la calle con los vecinos. La del piso de abajo comentó: “En la calle tampoco estamos seguros. Nos pueden caer esos cables”. Alguien respondió: “Será mejor irnos al parque” (“claro”, pensé, “para que nos violen, nos roben y nos maten los Huachicoleros de la Portales”).

Regresamos a nuestros hogares, previendo una posible réplica. Mi teléfono fijo no funcionaba ni el celular (que había dejado cargando, antes de que se fuera la luz). No tenía la carga completa y no servían las aplicaciones: me había quedado sin Facebook, Twitter y Whatsapp.

Pude haber apagado el teléfono para ahorrar energía, pero había puesto la alarma, pues a la mañana siguiente tenía cita en TV UNAM (en Ciudad Universitaria, lugar donde trabajé muchos años), para grabar el primer programa de La Hora Elástica, de Fernando Rivera Calderón (artista polifacético y cofundador de “El Pasón”), programa que tiene la particularidad de durar una hora inexacta.

A la mañana siguiente desperté sin electricidad ni teléfono fijo; intrigado por la cantidad de luz que se filtraba por las cortinas, miré el celular y vi que el despertador no se había activado. Le llamé a Fernando Rivera para preguntarle si el sismo había cambiado los planes o si mi llamado seguía igual. Me dijo que hasta ahora todo estaba normal, que ya se dirigía a TV UNAM. Le llamé a mi amiga, la actriz Maya Mazariegos, para preguntarle si todavía quería ver mi actuación, me dijo que sí y quedé de verla a las 10:30 de la mañana en la estación Zapata del Metro, debajo del reloj, para ir a Universidad.

En el andén del Metro vi que ya funcionaba el Whatsapp, pero la pila marcaba la rayita naranja. A las 11 dejé de esperar a Mayita; pensando que, por llegar tarde, sería capaz de ir hasta TV UNAM y no sabría cómo encontrarme, le escribí: “Pila baja. Programa la Hora Elástica” (un mensaje que llegaría hasta las seis de la tarde y que ella entendería como una solicitud para programar en su tele algo que aún no existía).

En Viveros entró una llamada con voz masculina: “No importa lo que te hayan dicho, se confirma la grabación” (nunca supe que durante mi trayecto en el Metro estuvo a punto de cancelarse a causa del sismo, que sí había causado severos estragos). Apagué el teléfono, para guardar la poquita energía en caso de emergencia.

Llegué a Ciudad Universitaria y me dirigí a la terminal de los micros que se van por el circuito, pero no había ninguno. Cuando estudiaba en la Facultad de Ciencias Políticas me aventaba ese caminito a pie, pero ya estoy grande, apenas estaba a tiempo y tomé un taxi.

Al llegar, pensé que alguien me gritaría: “¿Otro molito de olla, Tonatiuh?” (pues a varios trabajadores se les grabó en la memoria cuando me dio un torzón por comerme un molito de olla en un bufet, cuando ya estaba totalmente lleno). Pero sí vi a muchos viejos conocidos: Jorge Farjat, el Changoleón, el Toman, etc.

Por los pasillos pasó Armando Casas (el director de TV UNAM) y le dijo a Fernando Rivera: “Por favor, advierte en un letrero que la opiniones de Tonatiuh son exclusivamente suyas. No nos vaya a meter en problemas”. En los camerinos me topé con el resto del equipo: Luisa Iglesias, Marisol Gasé, Julia Santibáñez, José Gordon, Analí Sánchez Neri y Óscar de la Borbolla. Pura gente luminosa, talentosa y divertidosa. Me puse el moño rojo que me regaló Mayita, mi sombrero, agarré puños de uvas y galletas con café y repasé mis notas sobre Juan Orol, tema de mi sección (aunque en realidad hablé poco y bailé mucho). Me maquillaron, dejé cargando mi celular e ingresé al set, del que saldría seis horas después, pero plenamente satisfecho por participar en un programa único en la televisión mexicana, en un ambiente onda David Lynch.

La Hora Elástica está producida por mi cuate José Luis Aguilera. Se estrena el lunes 18 de septiembre a las 20:30 horas, con repetición el sábado a las 22:00 horas, por TV UNAM. Si no viene una réplica muy cañona, nos vemos en la telera.

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