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La historia del "pole dance"

EL SEXÓDROMO

Hace unos días, en mi Facebook se armó un breve pero interesante debate sobre la idea que generaba ver a una mujer de pie junto a un tubo. ¿Por qué contemplamos uno de ellos y pensamos de inmediato en el table dance, en las bailarinas exóticas, la pista, los privados? ¿No es posible que el conducto de metal vertical tenga otro origen o connotación? Mi querido amigo Federico Serrano, gran promotor del circo en México, me escribió para decirme que originalmente era un acto chino de acrobacia: “Se llama, precisamente, mástil chino. Evidentemente muchos actos de circo tienen una carga erótica muy fuerte. ¿En qué momento se convirtió el tubo en otra cosa? No lo sé, pero he aquí una estatuilla que muestra que el mástil es antiguo y asombroso”, y me envió la fotografía de unas pequeñas esculturas de barro sobre el tema.

Después de eso, me di a la tarea de investigar al respecto. En el portal Cultura Colectiva encontré un artículo ilustrativo; comentan que la práctica tiene relación con el llamado mallakhamb, el cual se practica en India desde el 1135 dC, aunque no fue hasta el siglo XVIII que fue puesto en práctica por más gente. “Malla quiere decir luchador, y khamb, tubo. Su finalidad era desarrollar más velocidad, mejores reflejos, concentración y coordinación”, se informa.

También mencionan lo dicho por Federico: “En China existe un deporte similar, conocido popularmente como chinese pole o vara china. Se le puede identificar fácilmente porque es un arte puesto en práctica por cirqueros profesionales, gimnastas que logran hacer movimientos sorprendentes sobre una vara de madera de entre tres y nueve metros de alto”.

Se cree que el pole dance de nuestros días tomó sus principales elementos de estas prácticas chinas e indias y fue incorporando elementos de la danza sensual que se realiza desde la época de los sumerios, cuando la gran diosa Inanna bailaba mientras se iba despojando de sus ropas y sus joyas a lo largo de siete puertas, para al final de ellas encontrar a Damouz, su amante. En la época moderna, fue en ciudades como París o Ámsterdam donde se comenzaron a explotar los movimientos provocativos realizados por chicas que seguían un fondo musical, vestían poca ropa y buscaban excitar a la clientela de los locales donde se presentaban. Eran los días del cabaret, de los shows de burlesque, y en ellos surgió el término table dance, pues las protagonistas solían subirse a las mesas para bailar sobre ellas. Esto se retomó lo mismo en centros nocturnos a go-gó que en prostíbulos, burdeles y bares.

En México se pasó de los bares con “pastillas” (mujeres que se sentaban junto a los parroquianos y los incitaban a beber) a los de “ficheras” (chavas con menos ropa que sus antecesoras que podían bailar con la clientela y salir del local para tener encuentros sexuales a cambio de una paga), y a finales de los ochenta llegó a los locales el baile del tubo (también llamado barra americana o pole dance), el cual tuvo su origen en Inglaterra a principios de esa década.

Fue la bailarina, actriz y entrenadora Fawnia Dietrich la primera mujer que, en 1994, comenzó a dar clases de pole dance y creó su propia escuela, impulsando el pole dance fitness, el cual hoy en día no ha perdido su connotación sexual pero se ha vuelto un deporte e, incluso, un arte. Su primera competencia se llevó a cabo en Ámsterdam en 2005, resultando ganadora Elena Gibson, quien unió el ballet clásico con el pole. El primer hombre en resultar ganador fue el bailarín Zhang Peng, en el 2007.

Hoy en día las chicas que trabajan en los table dance suelen entrenar para lograr hacer gimnasia en el tubo y no solo contonearse para encender los ánimos de la concurrencia. En ambos casos puede resultar una acción hipnótica, pero cuando se hace con maestría, uno aplaude con enjundia y entiende por qué se está buscando que en las siguientes Olimpiadas sea incluido como una disciplina deportiva.


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EL INICIO

Estás desnudo

y tu suavidad es inmensa

tiemblas en mis dedos

tu respiración vuela adentro de tu cuerpo


eres

como un pájaro en mis manos

vulnerable

como solo el deseo podría hacerte vulnerable

ese dolor tan suave con el que nos tocamos

esa entrega en la que conocemos

el abandono de las víctimas


el placer como una fauce

nos lame            nos devora

y nuestros ojos se apagan

se pierden

 

VERÓNICA VOLKOW

México, 1955

 

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EL MOTEL DE LOS ANTOJOS PROHIBIDOS EN MONTERREY

 


VERÓNICA MAZA BUSTAMANTE

elsexodromo@hotmail.com

@draverotika

FB: La Doctora Verótika

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