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De hamacas y satín

EL SEXÓDROMO
La columna de Verónica Maza Bustamante

La experiencia sexual arriba de una hamaca es diversa. No siempre es fácil realizar posturas en ella —sobre todo si uno o los dos integrantes de la pareja son de cuerpo grande—, pero suele ser un acto divertido, de esos que sacan carcajadas sabrosas que se mezclan con gemidos

 En nuestro país la práctica no es desconocida, pues hay numerosas localidades en donde la gente duerme en hamacas, aunque en los últimos años en algunos hoteles del amor las han incluido como parte de su mobiliario para el agasaje. En este último caso, las que he visto son las llamadas norteamericanas, mediterráneas o con separador, en las que ambos extremos de la hamaca se mantienen separados por una madera antes de juntarse en los puntos de anclaje, justo como la que hicieran famosa María Rojo y José Alonso en una mítica escena de la película La Tarea. Me gustan para la plática bonita durante el acto erótico, para el momento de descanso amoroso más que para realizar posturas arriba de ellas, aunque el meneíto resulta interesante cuando ella está de rodillas frente a él (sentado con la espalda lo más recta que pueda) o cuando se emplea como un columpio.

Las hamacas dobles y familiares son mis favoritas, pues son más flexibles que las que tienen separador. Al ser grandes se pueden usar de manera vertical, lo cual es semejante a estar en una cama king size pero en suspensión. La flexibilidad también tiene que existir en el cuerpo de los amantes; a veces uno termina hecho nudo o necesita levantar las piernas más de lo normal para no caerse. 

 Existe el Mayasutra (también llamado Hamacasutra), una versión del famoso Kamasutra pero en hamaca. Lo dio a conocer a través de un libro el venezolano Carlos Torrealba, quien recopiló testimonios de hombres y mujeres mayas, quienes le explicaron todo lo que podían hacer en ellas. Recopiló 60 posiciones sexuales que se pueden realizar arriba de una hamaca paraguaya (muy similar a las mexicanas) y las ilustró en una suerte de manual para el agasaje novedoso. “No hay que ser malabarista para lograr la satisfacción en una hamaca, basta con intentarlo, es un mundo de posibilidades placenteras”, ha dicho. Lo importante es poder mecerse y echarle creatividad al asunto.

Recientemente me dieron toda una clase sobre las hamacas que se pueden comprar en México, particularmente en la Península de Yucatán. Las hay de algodón, crochet y nailon (también se pueden conseguir de cáñamo, sisal, henequén y poliéster). Además, el entramado también varía: hay algunas con tejido más abierto que otras y de ello depende la sensación que brinde en la piel. 

 Si quieren vivir la experiencia antes de decidir si compran e instalan una en su hogar, les recomiendo que busquen en el directorio de www.hoteleskinky.com los moteles que cuenten con esta atracción y se lancen. Se van a divertir.


Satín

A Yolanda no le gustan las sábanas de satín. Dice que le desagrada la sensación de la tela en su cuerpo desnudo, pues siente como si estuviera deslizándose por un tobogán o un bicho le recorriera la espalda. En cambio, a su amiga Gina le fascinan. Cuenta que le parece deliciosa la sensación de la tela contra su piel, su suavidad y, justamente, esa posibilidad de sentir que se patina un poco sobre el colchón. Además, las batas de este material le parecen muy sensuales.

A este gusto se le llama “satinismo”, y quienes lo practican buscan integrar el lienzo en su práctica erótica. Hay a quienes les excita muchísimo, tanto que pueden llegar al orgasmo con mayor facilidad y enjundia cuando lo involucran en el encuentro. No a todos les pasa, como comprobé en la conversación con amigas a la que me refiero en el párrafo anterior, y habrá hombres y mujeres que lo gocen en un nivel intermedio, es decir, que les prenda pero no sea ni su tela favorita ni necesaria para sentir placer.

Hay ropa femenina de satín muy bonita, que se puede usar antes del momento cachondo. Por ejemplo, si se sabe que a la pareja la excita o a la portadora le prende llevarla puesta, desde la cena o el paseo se puede portar una blusa o vestido; no hay que olvidar que la provocación suele ser emocionante. Ya en el espacio íntimo se pueden realizar algunos trucos sabrosos, como pañuelos para acariciar la epidermis, ponerse medias o camisones que hayan estado un rato en el refrigerador, para que la unión de temperatura fría con la tela genere sensaciones aún más ricas.

Las “batas poscoitales” (como les llamo a las que suelen emplearse después del placer o entre round y round) tienen diseños y colores atractivos. Lo mejor, digo yo, es probar las opciones y posibilidades con las que contamos para hacer más lúdica, más placentera, nuestra experiencia erótica.

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PARTERAS

Cuando estaba embarazada decidí que quería tener un parto vaginal, así que busqué una partera que me ayudara a lograrlo. Aunque se llevó a cabo en un hospital y con las medidas preventivas necesarias (quirófano y anestesiólogo a disposición), no las necesité en el momento de la verdad, el cual fue maravilloso. No me pusieron anestesia ni me tuvieron que hacer episiotomía; siguiendo todas las indicaciones de Gaby Zebadúa, mi partera, mi hijo nació como queríamos. Además, tras salir de mí no nos separaron mas que para pesarlo y revisarlo, lo amamanté desde el principio con relativa facilidad y quedé agradecida por haber tenido esas posibilidades.

Por ello, aplaudo que se haya conformado en México el Grupo Intersectorial para el Impulso de la Partería (GIIP), integrado por dependencias federales, instancias internacionales y de la sociedad civil. Esta semana se firmó una carta que asienta el compromiso de incorporar la partería a los servicios públicos de salud, así como a la currícula educativa, ya que la evidencia demuestra que la profesionalización de las parteras permite que estas mujeres satisfagan 87 por ciento de la demanda en el servicio.

 Ricardo García Cavazos, director del Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva, informó que México cuenta con 20 mil ginecobstetras para atender  los 2.3 millones de nacimientos que se registran al año, mientras que en todo el país hay 16 mil parteras tradicionales. Lo ideal es que, con el apoyo de este grupo, se profesionalicen y se hagan visibles para que las mujeres puedan  ejercer sus derechos sexuales y reproductivos, gozando de una maternidad segura y elegida, basada en decisiones libres e informadas.

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NúmEROS

Los lugares en donde más se presentan actos discriminatorios contra personas de la comunidad LGBTTTI son, en orden:

1) Trabajo.

2) Escuela.

3) Hospitales.

4) Familia.


De 2013 a 2014 el gobierno del Distrito Federal recibió 224 expedientes de quejas por discriminación hacia personas LGBTTTI al donar sangre, para ver a sus hijos o nietos, por hostigamiento e impedimento para practicar una actividad deportiva.

Fuente: Encuesta Nacional sobre la Discriminación en México 2010 y Conapred.

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PROFILAXIS

Los amantes se aman, en la noche, en el día.

Dan a los sexos labios y a los labios sexos.

Chupan, besan y lamen,

cometen con sus cuerpos las indiscreciones

de amoroso rigor,

mojan, lubrican, reconocen, enmielan.


Pero al concluir el asalto,

los dos lavan sus dientes con distintos cepillos.

Eduardo Lizalde

(México, 1929)


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