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Gracias a la vida beatle, que me ha dado tanto

Cuesta trabajo meterse a la original piel beatle y llevar la doble vida que exige, así como, por lo menos en el escenario, cumplir lo mejor que se pueda con imitar a Los Beatles.
Cuesta trabajo meterse a la original piel beatle y llevar la doble vida que exige, así como, por lo menos en el escenario, cumplir lo mejor que se pueda con imitar a Los Beatles. (Especial)

EL ÁNGEL EXTERMINADOR

Olmo Robles


Ser imitador de un solista o un grupo de renombre requiere gran esfuerzo y The Beatles es, sin duda, la banda más socorrida para estos menesteres. Destacan The Rutles, The Fab Four y Liverpool Legends, proyecto patrocinado por la hermana de George Harrison, que ofrecerá dos conciertos en mayo en el Auditorio Nacional.

Cuesta trabajo meterse a la original piel beatle y llevar la doble vida que exige, así como, por lo menos en el escenario, cumplir lo mejor que se pueda con imitar a Los Beatles. También, desde luego, cobrar, y cobrar bien porque no es nada fácil. Además, no solo basta con conocérselos al derecho y al revés; es indispensable saberse al dedillo todos los ticks y gimicks que hacían en el escenario en sus buenos tiempos, hablar casi como ellos y tocar con la alineación de cuarteto lo más fielmente posible a la imagen y semejanza de los de Liverpool.

Si se tienen los instrumentos originales de todas las épocas de John, Paul, Ringo y George, mucho mejor. Y si el equipo de amplificadores son los originales Vox, de cada etapa, las guitarras Rickenbacker, el bajo Hofner más la batería Ludwig, espléndido. Los trajes de cada fase de su carrera cuentan puntos a favor (o en contra) y deben ser la copia fiel de los originales. Luego, si se cumple con eso viene lo más difícil, que es parecerse a Los Beatles lo más posible: los flequillos deben ser tan iguales como la estatura de cada beatle (no se valen las pelucas). Las vocalizaciones tienen que remitirnos a ellos en un abrir y cerrar de ojos. A la hora de la ejecución —y esto es muy importante— no se valen Paul McCartneys bien erguidos.

Los que logran eso tiene que enfrentar a la competencia y demostrar que son más buenos que los míticos Rutles (con Neil Ines, de la Bonzo Dog Band, y Eric Idle, de Monty Python, al frente del proyecto, perpetrando las mejores parodias que ha habido, hechas con la venia y el dinero de George Harrison, quien produjo en parte la película para televisión All You Need Is Cash y, 20 años después, Can’t Buy My Lunch) o los uruguayos Shakers, glorias del rock argentino siendo charrúas, que usaron las tempranas fórmulas melódicas beatles para volverse ídolos.

Se valen toda clase de mejoras en aras de presentar a los Beatles corregidos y hasta aumentados, ya que hay quienes (como The Fab Four) cargan hasta con la réplica de Ed Sullivan como presentador oficial, lo que los hace verdaderamente alucinantes, al igual que el concepto de Liverpool Legends, patrocinado por la hermana de George Harrison (se presentarán el 17 y 18 de mayo en el Auditorio Nacional).

México se cuece aparte en materia beatle: tiene muchos imitadores del cuarteto (Morsa, Help, The Wigs…), pero hay cosas insuperables a la hora del tributo, como lo que hacen los californianos de The Fab Four, fundados en 1997 por Ron McNeil (que personifica a John Lennon) y se completa con Ardy Sarraf (Paul McCartney), Gavin Pring (George Harrison) y Joe Bologna (Ringo Star). No se trata del mejor tributo beatle, sino de una industria que tiene, mínimo, dos suplentes por músico, así como un set impresionante con telón de fondo para todo el repertorio beatle y los proyectos en solitario.

Son los amos en Las Vegas y han actuado en el Hilton, el Sahara, el Aladin y el Riviera, aparte de ofrecer conciertos-tributo en el Reino Unido, Japón, Malasia, Hong Kong, Francia, Australia, Alemania, Brasil y, por supuesto, México. Su currículo en cuanto a conciertos subidos a YouTube es probablemente el más completo, al margen de muchos rockumentales que les han filmado, como un especial de PBS que obtuvo el premio Emmy en el 2012. Además, ofrecen shows tributos a McCartney (Wings Band), Harrison (El Hijo de George Harrison), aparte de compartir escenario con el cerebro de los mismísimos The Rutles (Neil Ines) y tener un grupo alterno para suplir a Dirk McQuickly, Stig O’Hara, Barry Wom y Ricky Fatar.

Bueno, hasta se iban a dar el lujo de filmar una versión de Submarino amarillo en 3D, que iba a dirigir Robert Zemekis (Back to The Future) cuando Disney canceló el proyecto. Sin embargo, han aparecido en los programas de más prestigio en la televisión estadunidense, como Good Morning America y Entertainment Tonight, siendo trascendente su identidad propia en discos (incluyendo temas navideños), DVD y Blu-ray.

Toda la fabfourmanía prácticamente está en YouTube con la banda que más en serio se ha tomado a Los Beatles, a tal grado que cuando se despiertan y se miran al espejo se preguntan cosas como “¿soy yo o soy John Lennon?” o, tal vez sea que la música del Cuarteto de Liverpool no pasa de moda y sigue enchinando la piel de gallina.

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