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Como dos gotas de plástico

Gemelas
(Fotoarte: Karina Vargas)

MUNDOS PARA-LELOS
Rafael Tonatiuh


“LA HISTORIA DE DOS HERMANAS HECHAS A BASE DE CIRUGÍAS ESTÉTICAS E IMPLANTES DE SILICONA.
Hoy os traemos el caso de dos hermanas amantes de la cirugía. Las gemelas australianas Lucy y Anna DeCinque se gastaron más de 200 mil dólares en el quirófano para modificar su cuerpo de manera artificial y parecer prácticamente iguales. Esto ha hecho que las confundan en multitud de ocasiones y que además gracias a sus características, sean contratadas para diversos anuncios y publicidades variadas.”
www.viralealo.com  
28/nov/2014

 

Lucy y Anna eran dos hermanas gemelas idénticas físicamente, además de poseer el mismo carácter dulce, amable y alegre, salvo que Lucy era laboriosa y Anna una holgazana. Esto no hubiera sido un problema si no fuera porque a Lucy niña siempre la regañaban por no hacer sus obligaciones y a Anna niña siempre la felicitaban por cumplir con sus deberes; la verdad siempre quedaba oculta, pues Anna nunca aclaraba la confusión y Lucy guardaba el secreto, esperando que su hermana entendiera que sus elogios eran inmerecidos y, a la larga, terminaría esforzándose más para ganarse auténticamente los aplausos que le prodigaban.

Cuando Lucy se inscribió en la Facultad de Psicología, Anna hizo lo mismo y en su mismo grupo, llegando mucho más lejos, engañando a Lucy para que se presentara en su examen profesional, graduándose por ella, sin saberlo, con todo y mención honorífica.

Al enterarse de lo ocurrido, Lucy no tuvo inconveniente en que su hermana gemela tuviera un título inmerecido, pero le advirtió que no podía andar por la vida fingiendo conocimientos que no poseía, lo cual fue una equivocación, pues en cuanto Anna abrió su consultorio de psicoanalista, de inmediato se llenó de clientela, animados por su excelente historial académico: sencillamente los acostaba en un diván durante 45 minutos y los dejaba hablar, sin decir más que: “Lo veo la próxima semana”.

Harta de esa situación, Lucy se operó la nariz para distinguirse de Anna, pero en cuanto ésta se enteró del arreglo, de inmediato acudió con un cirujano plástico y recuperó la similitud perdida. Lucy se agrandó los senos, Anna también se los agrandó; Lucy se achicó los senos, Anna también se los achicó; Lucy se pintó el cabello de morado, usó anteojos y empezó a fingir una voz nasal, Anna la imitó a la perfección. Lucy le pidió a su hermana que dejara de parecerse a ella y Anna le contestó que simplemente le gustaban sus cambios y que tenía derecho a hacer lo mismo.

Lucy se hizo cambios drásticos en su fisonomía, al grado que no guardaba ninguna semejanza a su apariencia original, y Anna no cejó en sus operaciones plásticas para no perder parecido y toda la gente se admiraba por el amor de ese par de hermanas gemelas, empeñadas en parecerse y salían retratadas en todas partes, desde las redes sociales hasta los periódicos de todo el mundo.

Lucy comenzó a abusar de los implantes de silicona: sus labios parecían sillones de cuero desinflados del peor hotel de paso, la cara se le hinchó cual máscara artesanal de oferta, sus senos y sus nalgas semejaban una armadura de melamina ponderosa y todos los pervertidos le invitaban una copa en los bares; su única satisfacción descansaba en la esperanza de que su hermana careciera del coraje para verse como una figura de cera; sin embargo, Anna no salía a la calle hasta que sus espías le mostraran las imágenes de la apariencia de Lucy y se hiciera las operaciones indispensables.

Lucy, desesperada, se transformó en su tía Rebeca, una mujer sesentona, gorda y bigotona, con cara de perro pequinés; Anna hizo lo mismo, la tía y sus sobrinas hubieran hecho una fotografía espectacularmente exótica si no fuera porque la tía falleció de un infarto en cuanto vio a las gemelas.

Lucy se transformó en un hombre fornido y bigotón y se enroló como agente secreto de la CIA, apareciendo de incógnito en Turquía, con la misión de robarse los planos secretos de una célula terrorista del Estado Islámico, trabajo que realizó a la perfección, pero la condecoración, el pago y las felicitaciones se las llevó Anna (con una pequeña ayuda de sus espías), presentándose en lugar de Lucy, como hombre fornido y bigotón.

Lucy decidió resolver su problema acusando a su hermana en un talk show que se tituló: “Me opero para no parecerme a mi hermana gemela, pero ella se opera para seguirse pareciendo a mí”. Convertida en un boceto de Michael Jackson con trazos de Joan Rivers y un toque de Teletubbie, Lucy esperó que su hermana no se presentara en el programa, pues eso significaría reconocer públicamente que su vida había sido una farsa. Sin embargo, Anna acudió y la desmintió, asegurando, con lágrimas en los ojos que era Lucy la que se había empeñado en parecerse a ella, haciendo de su vida una pesadilla.

La discusión subió de tono, Lucy estranguló a Anna, rodaron por el piso y murieron aplastadas por una enorme lámpara de iluminación del foro que derribaron en su pelea.

En su testamento, Lucy pidió ser enterrada en una tumba diferente a la de Anna, bajo un nicho notoriamente distinto; pero los habitantes de su ciudad natal pensaron que esa idea no era buena idea para el turismo, por lo que el ayuntamiento les hizo dos tumbas idénticas, con sus respectivas estatuas, perpetuando su afamado parecido, tumbas que anualmente son visitadas por cientos de turistas fanáticos de la cirugía plástica.  

 

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