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Domingo , 16.12.2018 / 13:49 Hoy

Genaro Moreno y mi experiencia en ‘Súper Vacaciones’

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EL ÁNGEL EXTERMINADOR

Mario V. Solorio


A principios de los 80, una prima era secretaría de un alto funcionario en Televisa (a la postre, su jefe fue presidente del club América). Por esa época, durante las vacaciones de verano —un poco antes y varios días después—, en canal Cinco se trasmitía por la mañana un programa de concursos que estuvo de moda por varios años: Súper Vacaciones. Entre los conductores figuraban Rogelio Moreno, el Mago Ari Sandy, los payasos Tin, Ton y Lagrimita y Los Tenis Compay (Pedro Pedro, Lalo Lalo y Jorge Jorge), así como nuevos valores en la conducción de la televisión mexicana como Cynthia Klitbo. De ese grupo, siempre destacaba y funcionaba como el mentor de todos ellos (por su experiencia y trayectoria en la televisión), Genaro Moreno.

Súper Vacaciones empezaba sus transmisiones alrededor de las siete de la mañana y debía terminar por ahí de la una de la tarde. La emisión estaba organizada en dos bloques. A la mitad había un segmento de caricaturas. Los niños, o muchos niños de esos años, deseaban estar en el programa de moda, en gran medida por los premios que había; no obstante que eran sencillos los obsequios, aparecer en la emisión y saber que, con solo asistir, uno saldría con algún regalo, resultaba muy atractivo. El juego de las sillas (los concursantes corrían alrededor y se iban eliminando sillas, y quien no encontraba lugar era eliminado), el reto de comer donas sin tocarlas con la mano, la carrera de costales o las dominadas de balón se contaban entre los concursos realizados dentro del programa infantil.

Un día sonó el teléfono de la casa. Mi mamá contestó. Luego de colgar, me llamó. “Era tu prima Ara. Me preguntó algo, pero le dije que tal vez no ibas a querer. Dijo que tiene pases para Súper Vacaciones y que tu primo Mickey va a ir. Le dije que vas a la escuela y que no puedes faltar. ¿Que si quieres ir pasado mañana?” Mi mamá sabía que habría hecho cualquier cosa para ir al programa. Soltó una carcajada al ver mi cara. De inmediato respondí que sí, y que yo vería cómo, pero cumpliría con la tarea y recuperaría los apuntes del día en que faltaría a clases.

Debió ser a mitad de semana. Muy temprano pasaron a dejarnos a mi primo y a mí a Televisa Chapultepec. Mi prima ya nos esperaba. Había una fila enorme. Había que formarse desde las cinco de la mañana para conseguir los pases de entrada. Era tal la demanda que muchas veces la gente se quedaba sin poder entrar. Nosotros no corríamos ese riesgo; mi prima ya tenía nuestros pases, e incluso ya había arreglado que fuéramos escogidos para concursar. Sabía que nos gustaba el futbol y nos incluyeron en el concurso de las dominadas. Salió una chica de producción, organizó a la gente y dirigió su acceso a las instalaciones. Mi prima nos recomendó que no nos separáramos ni nos metiéramos en problemas, que regresaría a echarnos un ojo en el intermedio, cuando salía el primer grupo del público y entraba otra cantidad de personas para el segundo bloque. Entramos al Estudio C. Subimos a las gradas mientras nos daban indicaciones de cuándo aplaudir y cuándo guardar silencio o vitorear a los concursantes. Tras bambalinas, los conductores platicaban, repasaban las dinámicas, quién presentaría la emisión del día, etcétera. Yo estaba enamorado de una de las conductoras que no era Klitbo. Ese día tuve mi primera decepción amorosa. El payaso Lagrimita dejó de ser uno de mis personajes favoritos de Súper Vacaciones cuando lo vi darle tremendo beso a mi amor platónico.

De pronto se escuchó una voz que me era muy familiar: elocuente, clara, potente e inconfundible. Genaro Moreno entraba al Estudio C de las antiguas instalaciones de Televisa, antes del terremoto del 85. Saludaba a todo quien se cruzaba a su paso. Desde donde estaba, también nos saludaba a los asistentes, y a los más cercanos les daba la mano. Ahora entiendo por qué le profesaban respeto; su trayectoria y su posición de pionero de la televisión mexicana y de los programas infantiles, le daban la autoridad para dar indicaciones, hacer sugerencias y tomar la batuta en la conducción de programa. Condujo el concurso de dominadas. Mi primo y yo participamos. Ahí conocí el pánico escénico: el público gritando, contando una a una las dominadas que hacíamos, y recuerdo a Genaro Moreno dirigiendo al público: ¡una, dos… siete, ocho, nueve! Afortunadamente hice más que mi primo y habré quedado en segundo o tercer lugar. Todos recibimos una bolsa como de metro y algo con un balón, una maleta deportiva, una playera y algunos otros artículos más, todos patrocinadas por Deportes Garcís.

La anécdota de aquella experiencia en Súper Vacaciones me vino a la memoria cuando supe de la muerte del gran Genaro Moreno. También lo recuerdo en diversos programas donde aparecía como invitado o anunciando algo, o como colaborador de En Familia con Chabelo. Apoyado por El pecas y Pepita Gomís, en los setenta fueron célebres sus viajes a Disneylandia. O bien, aconsejando a los niños sobre portarse bien con sus papás, cumplir con las labores escolares, alimentarse adecuadamente, o no hacer travesuras.

Originario de la Ciudad de México, nació el 21 de marzo de 1928. Fue locutor de radio y televisión. Además de conductor y animador de programas infantiles, también fue comentarista deportivo al lado de Ángel Fernández en las transmisiones de futbol patrocinadas por cerveza Carta Blanca, cuando las emisiones eran en blanco y negro.

Genaro Moreno fue pionero de la televisión mexicana. Por iniciativa de Guillermo González Camarena, Genaro incursionó en las series infantiles. Así surgió el Club Quintito, porque la emisión formaba parte de la programación de Canal Cinco. El conductor recordaba que el nombre del programa obedecía a que se pensó en “cinquito” aludiendo al canal televisivo. Antonio Gutiérrez hizo los dibujos que, tras ser animados (un niño con un solo cabello y sentado en una bacinica) serviría de identidad del canal. Luego surgió la idea de crear un club, salido de entre la audiencia.

Durante su carrera en televisión, trabajó en El Club del hogar con Daniel Pérez Alcaraz y Madaleno. Asimismo, participó en series como La ola baby, Wonderlandia o Vamos a jugar jugando, a partir de la cual inició una terna con Rogelio Moreno y el Tío Gamboín. Su última colaboración fue en el programa radial La mujer actual conducido por Janett Arceo. Incursionó en la música como compositor de temas infantiles. Hizo cine en cintas como La isla de los dinosaurios o Conserje en condominio. Genaro Moreno tenía 89 años al morir este 24 de agosto, a causa de un paro respiratorio.

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