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Las figuraciones de Savater

Savater
(Octavio Hoyos)

Estas figuraciones abarcan una multitud de temas que incluyen el futbol, deporte que 99.9 por ciento de las personas aman y que tú, Fernando, pareces odiar y tenerle rencor. ¿Es por llevar la contra?

No. Supongo que esos amores hay que tomarlos desde pequeño y yo no. Al contrario, le tenía rechazo porque en aquella y en esta época me parece una imposición. Aun así, algunas figuras de las que hablo llegaron hasta los niños que no nos gustaba el futbol.

¿No celebraste los grandes triunfos de la selección española?

Me alegro de que la gente esté contenta. Sin embargo, me duele un poco que para que el país se sienta unido y solidario, La Roja tenga que ganar un partido y si perdemos, todos volvemos a enfadarnos. Es un poco triste, pero supongo que la humanidad es así.

¿Pero la humanidad es así porque no lee lo suficiente o no es tan culta?

No es por eso, pero sí creo que la educación debe insistir en los valores realmente importantes. La vida tiene muchos niveles. Todos a lo largo de un día somos más o menos profundos, triviales, tiernos, crueles. Deberíamos saber la diferencia que hay entre las cosas duraderas, como la poesía u otras formas de arte, y las que son excitantes al momento, pero no nos conmueven.

Woody Allen, en algunas de sus historias, se burla un poco de esta idea  de los seres totalmente cultos. ¿Eso también sería horrible?

Sí, me recuerda a un famoso cronista de beisbol gringo que siempre hablaba después de las noticias. Contaban lo de siempre: guerras, bombas y muertes. Luego aparecía él y decía: “Bueno, ahora dejemos los asuntos de vida y muerte, y pasemos a lo realmente importante”. Entonces comenzaba a hablar del beisbol.

Me llama la atención cómo haces la metáfora de la persecución de ideas con la dictadura, porque a la gente le da apetito conocer lo prohibido.

Es verdad que funcionan así. Los dictadores más feroces le dan gran importancia a la cultura como no se la da nadie. En la época de Franco se perseguía a quien hiciera una caricatura de Franco o escribiera una frase injuriosa contra el régimen, porque temían que con ello pudieran derrumbar al gobierno. Actualmente, cualquiera puede decir lo que quiera y a nadie le importa.

En el momento de la dictadura, ¿qué libros, incluidos los prohibidos, llegaban hasta ti?

En mi caso habían dos fuentes en ese tiempo. La primera eran los libros editados en Hispanoamérica, sobre todo en México, con la editorial del Fondo de Cultura Económica, que aunque no siempre llegaban con regularidad, nos ponían al alcance libros que nunca se hubieran editado en España. Y la segunda fue que, al haber nacido a muy pocos kilómetros de la frontera de Francia, aprendíamos el francés a la par que el español; entonces, era muy fácil cruzar la frontera y encontrar todos los libros que desearas.

Cioran parecía tu antítesis. ¿Cómo era tu relación con él?

Me llama la atención lo que es diferente a mí, porque sino me aburro. Don Miguel de Unamuno decía que en los libros subrayaba aquellas cosas con las que no estaba de acuerdo y la mayoría de la gente hace lo contrario. Realmente, lo que tiene gracia es lo ajeno a ti, pero que sea inteligente y razonado, que tenga un punto de humor que te estimule.

¿Cómo ves a la izquierda actualmente? ¿Extraviada?

Creo que se distingue un pensamiento progresista tanto en la izquierda como en la derecha. En el siglo XIX los constitucionalistas eran de derecha, pero con un pensamiento progresista que modificaba positivamente a la sociedad, igual que  las luchas sindicales por los derechos laborales por parte de la izquierda. Sin embargo, hay reaccionarios en ambos lados.

En este libro y en muchos otros escribes de varios temas. Parece que nada te es ajeno, aunque poco tienes dedicado al erotismo y a la sexualidad, ¿por qué?

Normalmente los artículos que he escrito han sido para secciones culturales y procuro tratar aquellos temas que puedan ser conmovedores, pero no excitantes, buscando placeres menos sofisticados porque nos hemos ido al extremo. Hablar del erotismo es como una obligación. Los orgasmos se cuentan como si fueran goles de Messi.

¿El ‘blog’ le ganará al artículo?

El periódico tiene la virtud de familiarizarnos con lo que al principio no nos interesa. En cambio, los blogs y otros sitios de internet son para los que ya les interesa. Nunca van a presentarte a un autor distinto, porque seguramente tú ya lo habrás encontrado.

¿Qué representan las revelaciones de Snowden?

Quiero aclarar que una vigilancia universal de todo lo que ocurre es tan nula como la ignorancia universal de todo lo que ocurre. Lo de Snowden me parece interesante, porque nos demuestra que la mayoría de los secretos pueden caer en manos de un tipo como él y que las instituciones más dramáticas como la CIA están al alcance de un sujeto que puede de repente contar todo.  

Jairo Calixto Albarrán

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