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9 de febrero de 1964: The Beatles conquistan América

Beatles
(Especial)

Para muchos infieles —acéptese este término desde su connotación islámica— Los Beatles son el grupo más sobrevalorado de la Historia. Desde hace 50 años vienen escuchando que son el grupo de rock más importante, el más revolucionario, el más carismático, el que definió para siempre al rock como parte de la Cultura (con mayúsculas), el que creó los videos musicales, el que transformó los medios de comunicación, y el que inventó géneros interpretativos (como el heavy metal, el rock progresivo y la llamada worldmusic) que antes no existían.

Simplemente no lo creen.

Muchos más están hartos de oír del genio de Lennon —y comienzan a tener espasmos cada vez que escuchan “Imagine”—, o de la capacidad musical proteica de McCartney, la visión mística y globalizadora de Harrison y el talen… no, la habilid… no, ¡tampoco!, los… uy, ¡mucho menos!, mmmhh… bueno, digamos… la simpatía natural de Ringo.

Si usted forma parte de esa cofradía, le invitamos mejor a pasar a las páginas de los editorialistas o de plano a ver a las chicas del clima.

PARA LOS QUE SE QUEDARON…

Hace exactamente 50 años Los Beatles llegaron a Estados Unidos, se presentaron en el programa más influyente de la televisión de ese país con cinco canciones, por un total de 13 minutos y por escasos 10 mil dólares, y cambiaron los medios de comunicación para siempre. Digo escasos porque su manager, Brian Epstein, se llevaba el 20% de las ganancias que, si lo comparamos con el mercado de hoy, ganarían menos que La Arrolladora, la Lady Templaria, Nelson Ned —que cobraba medio salario— o, de plano, que cualquier invitado a En Familia con Chabelo. Es decir, cada Beatle se embolsó apenas dos mil dólares por cuatro presentaciones.

Eran prácticamente desconocidos en Estados Unidos. La noche que Lennon, McCartney, Harrison y Starr se presentaron con Ed Sullivan, fue la primera oportunidad que la audiencia estadunidense tuvo de contemplar la llamada Beatlemanía que estaba ya en pleno apogeo en Inglaterra y otras partes de Europa.

Lo que esta presentación significó fue, en breve, una revolución en la manera y el formato en el que la música pop sería presentada y manufacturada para el consumo masivo.

“I Want To Hold Your Hand” se había convertido en número uno en las listas estadunidenses apenas el 13 de enero de ese año y hubo 50 mil solicitudes para un asiento la noche del show del 9 de febrero de 1964, en un teatro con capacidad para apenas 720. Esto no dejo alternativa a Ed Sullivan, quien tenía la simpatía de un agente de servicios funerarios, de colocar a Los Beatles para abrir y cerrar el espectáculo.

Cuando uno tiene oportunidad de ver hoy el programa completo, lo primero que piensa es: “Raúl Velasco y todos los entretenedores (sic) de la televisión mexicana, deberían pagar regalías a Ed Sullivan o de plano organizar una peregrinación anual a su tumba o armar un Teletón en su nombre”. Todos los elementos de nuestra tele de hoy están presentes en un programa de hace 50 años. Veamos.

El programa abría con comerciales (como estila la tradición) de los principales anunciantes: las tabletas para el dolor de cabeza Anacin y los panecitos pre-horneados de marca Pillsbury; la lectura de un telegrama enviado por Elvis Presley y su amo… digo… su manager, el Coronel Parker, deseando éxito a los cuatro de Liverpool; seguían más comerciales, ahora de una crema de afeitar que prometía no escurrirse mientras uno hacía lo propio bajo la ducha y la crema de zapatos Griffin Shoe Polish, que era como la mexicana Crema del Oso, pero con aplicador.

Finalmente, aparecían Los Beatles interpretando en su primera secuencia “All My Loving”, “Till There Was You” y “She Loves You” llevando al paroxismo, los llantos y el desmayo a las chicas —y no pocos chicos— presentes. En ese momento, había pequeñas señales que apuntaban hacía una catástrofe, ya que George Harrison seguía muy enfermo de las anginas y estaba retacado de antibióticos, ¡el micrófono de John estaba apagado! y solo se oía la voz de McCartney. Todo lo cual llevó a creer a mucha gente que el líder de la banda era Paul, algunos beatlezombies creen que como venganza, John se encargó de conocer a Yoko solo para desquitarse de esa afrenta.

Seguimos con el show.

Luego, un mago llamado Fred Kaps, tan malo que haría lucir a nuestro Beto El Boticario como David Copperfield, y el reparto inglés de ese canto a la ñoñería llamado Oliver! para seguir con más comerciales… ahora de un detergente bautizado como All Detergent que prometía que tus chones nunca se encogerían aunque los lavaras con agua caliente.

Siguió el imitador Fred Gorshin, la presentación del atleta Terry McDermott, el único que había ganado una medalla de oro en los recientes Juegos Olímpicos de invierno —tal vez porque el resto de los competidores estaba comprando recuerdos nazis en Innsbruck, Austria—; la comediante británica Tessie O’Shea y el dueto versátil de McCall & Brill. De ahí, adivinaron: ¡otro comercial de los panecillos Pillsbury!

Regresaron Los Beatles para cerrar el espectáculo ahora interpretando “I Saw Her Standing There” y “I Want To Hold Your Hand”. A estas alturas, ya dueños completamente del balón, incluso se adelantan a la presentación de Sullivan, la cual queda silenciada por los gritos de las fans que aún quedan conscientes. 

El show cerró con los acróbatas “Wells & The Four Fays” que me recordó por momentos a Costel y Lagrimita. Y ya… eso fue todo.

Solo faltó el dueto de Roberto y Mitzuko para llegarle a Siempre en Domingo.

La trasmisión tuvo una audiencia aproximada de 70 millones de personas, es decir, 60% de todos los televisores de Estados Unidos (el Super Bowl reciente tuvo apenas 42%). Existe la leyenda popular de que durante esa hora no había ni taxis en las calles y que no ocurrió ni un solo robo en las casas gringas. Los pocos ladrones capturados confesaron ser fanáticos de Dean Martin.

¿Cómo explicar el éxito de Los Beatles? Para muchos (el propio John Lennon incluido), todo fue el resultado de una asombrosa operación de mercadotecnia puesta en marcha por Brian Epstein, algo que resulta muy lógico si pensamos que Brian invirtió 50 mil dólares en promocionarlos antes de que tocaran suelo americano; Los Beatles como marca son producto de una época donde los medios de comunicación no estaban tan fragmentados.

Pero en contrapartida, podemos decir que aún hoy, las grandes multinacionales lo siguen haciendo y Disney (con sus productos dirigidos al mercado adolescente) serían la empresa que representa esa faceta del “talento” prefabricado.

NOS VOLVEMOS A PREGUNTAR… ¿ENTONCES?

Podría ser simplemente generacional, las bandas de rock que dominarían las siguientes décadas nacieron inspiradas en aquel mítico show, los que ahora dominan todos los segmentos de la sociedad nacieron en los 60, quizás engendrados bajo música de Los Beatles y otros más los tomarían como herencia de sus propios padres; o tal vez la explicación es sentimental y dado que nunca se olvida al primer amor, Los Beatles fueron el primer amor de toda la industria musical. De esta manera, el 9 de febrero de 1964, fue solamente aquel instante irrepetible de absoluta felicidad que ha quedado idealizado.

Para muchos más, ahí yo me incluyo, Los Beatles inventaron todo… y todo lo que inventaron sigue sonando muy bien.

José Luis Guzmán

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