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A favor de la cultura Wikipedia

Tona-Wikipedia
(Eduardo Salgado)

“Yo solo sé que no sabía nada, hasta que descubrí la Wikipedia.”
Sócrates

Les recuerdo que esta columna, En el tono del Tona, desaparecerá este mes y en la primera semana de febrero comenzará El punto Je (órgano diversionista). Aún sobra tiempo para ahondar sobre el diversionismo (cuya filosofía tiene que ver con una percepción particular sobre el ridículo); por lo pronto, hoy damos a conocer su primera regla:

Si no lo confirma la Wikipedia, es falso o no existe.

Alessandro Baricco, en Los Bárbaros, ensayo sobre la mutación (Anagrama), describe la extinción del cada vez más difuso experto en alguna materia, que antaño buscaba la calidad tradicional (cuasiartesanal) de sus objetos de consumo, aniquilado por la industria cultural actual que abarata los costos de sus productos (y hasta se obsequian en la suscripción a un periódico) y son accesibles y gratuitos por internet: “La superficie en vez de la profundidad, la velocidad en vez de la reflexión, las secuencias en vez del análisis, el surf en vez de la profundización, la comunicación en vez de la expresión, el multitasking en vez de la especialización, el placer en vez del esfuerzo. Un desmantelamiento sistemático de todas las herramientas mentales que heredamos de la cultura decimonónica, romántica y burguesa. Hasta el punto más escandaloso: la brusca laicización de cualquier clase de gesto, el ataque frontal a la sacralidad del alma, sea lo que sea que ésta signifique”.

Mi objeción principal a su argumento es que antes del internet era lo mismo, solo que la tecnología (y quienes se benefician económicamente de ella) promueven el confort, y las nuevas generaciones crecieron en un mundo donde la música “se baja”, y los libros y las películas se ven en línea, sin levantarse de un asiento más que para ir al baño, comer, follar o porque está temblando.

Ahora pones una palabra en el navegador y el ciberespacio te ofrece toda la información que tiene a su disposición (organizada por el número de consultas) respecto al tema. Es como ayer, solo que antes, en vez del navegador, consultabas a un maestro, un amigo, un especialista en el tema o sencillamente entrabas a la librería o la tienda de discos y películas y, sin saber nada de nada, consumías lo que te llamaba la atención, ya sea por la portada o porque su publicidad te informaba que el contenido es acorde con tus afinidades.

Lo que pescas en el internet (o fuera de la red) y resulta decisivo en tu vida, llega de manera involuntaria. El ser humano no nace culto, sino que se va cultivando por azar porque las condiciones socioeconómicas pusieron en tus oídos un disco de jazz, la Sonora Santanera o de Beethoven; porque husmeando en casa del abuelo te topaste con un libro de Miguel León Portilla; porque en la televisión pillaste una película de Woody Allen. Uno aprende cosas por casualidad, antes y después del internet (aprovecho la ocasión para ovacionar el arte kitch, que, despojado de su humor involuntario, puede enganchar a un novato hacia un arte más elevado, como el reloj de pared con “La última cena”, una versión pop de música clásica o la estatuilla de porcelana de un cándido pastor del siglo XIX).

Los artistas siempre se adelantan a su tiempo, pues por intuición perciben los cambios que la gente normal aún no puede ver, al estar acostumbrada a los prejuicios que sostienen sus normas sociales.

Cuando en 1917 Marcel Duchamp exhibió un inodoro en una exposición, dijo: “El arte lo tienes enfrente”, es decir: la cultura deja de ser exclusividad de la gente ilustrada; hoy día, en cualquier café internet, se ejerce ese derecho.

Todo lo que divulgue la cultura es aplaudido por el diversionismo, aunque sea de manera rápida, superficial y hasta frívola. Eso es mil veces mejor que tratar de aniquilarla, como actualmente lo intenta el PRI.

Los diversionistas confiamos ciegamente en la Wikipedia por los siguientes motivos:

Muestra una actitud antiintelectual

El intelectual mira con lástima a quien busca un dato en la Wikipedia y nosotros no queremos parecer intelectuales (pues su ridículo emana de su solemnidad). Además, toda la información que muestra la Wikipedia es una convención internacional, y si dice que yidish también se dice yidis, lo tomamos tan cierto como que a un canino también le puedes decir perro.

Es un portal hacia otros portales

Cada vez que buscas un dato en la Wikipedia, vienen algunos conceptos subrayados en azul, mismos que también puedes investigar dándole clic al link. De ese modo, entras buscando información sobre el existencialismo y terminas conociendo el proto-punk peruano.

Sirve para engatusar

Muchas veces, periodistas y escritores acuden a la Wikipedia para brindar datos que parecen sacados de un gran bagaje cultural (yo lo he hecho cientos de veces y después de publicado me divierto como enano). Okay, eso está mal para un intelectual (porque cuida su imagen sagrada), pero para mí no, porque yo soy un charlatán y de los buenos, pues los lectores quedan absortos con el efecto mágico, sin cuestionarse el truco.

La próxima semana diré algunas cosas más sobre el diversionismo, antes de inaugurar El punto Je.

 Rafael Tonatiuh

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