QrR

‘Con faldas y a lo loco’: Loca academia de traductores

‘Con faldas y a lo loco’: Loca academia de traductores
‘Con faldas y a lo loco’. (Especial)

¿A qué genio de la mercadotecnia en España se le ocurrió que el programa Los Dukes de Hazzard debería titularse Dos chalados y muchas curvas? Lo ignoramos, pero este hecho nos hace pensar que existe por ahí una academia donde los traductores están locos.

 

Hay dos razones para ponerse creativos a la hora de la traducción. La primera es una cuestión de leyes: en los años sesenta la Secretaría de Educación Pública decidió que las publicaciones y programas infantiles tendrían que tener nombres en español, aunque hubo algunas excepciones que responden a la popularidad del personaje. Así Superman siempre fue Superman, aunque como leyenda al calce se le agregaba “El hombre de acero”. Batman nunca se tradujo como Hombremurciélago, aunque su alter ego sí: Bruce Wayne pasó a ser Bruno Díaz y Dick Grayson... bueno, suponemos que Ricardo Tapia les sonó bien para nombrar a Robin. A veces se les pasaba la mano en la traducción: Galactus, el devorador de mundos pasó a ser Alberto el Hambriento y Conan el Bárbaro fue Vulcano. Y Wolverine, el mutante favorito de Marvel, quedó a veces como Guepardo y a veces como Glotón.

En España no se quedaron atrás: en la etapa franquista por ley se tuvo que adaptar casi todo, así que Clark Kent pasó a ser el tímido reportero Carlos Sánz, que ocultaba su identidad como Ciclón, el Superhombre. Daredevil, el personaje que hoy tiene su serie en Netflix, se conoció en la madre patria como Drago Dragón (consecuencia de su doble letra D en el pecho. La película de Marilyn Monroe que acá conocimos como Una Eva y dos Adanes, allá fue Con faldas y a lo loco. Chulada de título).

Nuestro país es experto en reciclar fórmulas exitosas. La película Airplane!, protagonizada por Leslie Nielsen, se conoció en México como ¿Y dónde está el piloto? El horror. A partir de ella se soltaron títulos similares como ¿Y dónde está el policía? o ¿Y dónde está el fantasma?, sin importar el título original. Una cosa similar pasó con la cinta ochentera Police Academy que en nuestro país se conoce como Loca academia de policía: resultó tan exitoso que las Locas academias invadieron nuestros cines. Hoy encontramos un símil con la fórmula No es otra película... que tiene cerca de diez variantes.

No solo en México se cuecen lima beans (es decir, habas)

En 1978 los colombianos se aventaron la puntada de traducir un libro de Star Wars en donde Luke Skywalker era llamado Lucas Trotacielos y Chewbacca era Mascatabaco, lo que ha dado lugar a un sinnúmero de leyendas en la que los españoles y los mexicanos nos hemos acusado mutuamente durante muchos años de tal sacrilegio, siendo Edinorma de Bogotá la culpable.

En Argentina y Chile también son expertos en el cambio de títulos: Kevin, creciendo con amor es la serie que nosotros conocemos como Los años maravillosos. En Chile el Tío Rico es nuestro Rico McPato, y Rambo es El Acorralado; y ya que hablamos de Los Dukes de Hazzard, en el cono sur era El sheriff chiflado (¡qué ingenio!).

Pero, ¡vamos! No piense que solo en español se cuecen habas. ¿Ha pensado cómo traducen las series y películas mexicanas en otros idiomas? A la galardonada Nosotros los Nobles se le conoce en Estados Unidos como The Noble Family. Niñas mal, la comedia de Martha Higareda, es conocida como Charm School y Amarte duele como Love Hurts. ¿Y Amores Perros? Bueeeeno: Love’s a Bitch, como se le conoce internacionalmente, no es muy afortunado que digamos.

Los que son unos genios de la traducción son los chinos: debido al cambio cultural y político tan drástico, van cambiando los títulos según le convenga al sistema. Una ballena muy poderosa recorre el cielo es Liberen a Willy. Mi amor verdadero puede soportar cualquier relación indignante es Loco por Mary (poéticos los chinos, verdad de Dios). Y ésta es bellísima: Así que eres un abogado, ¿no? es la traducción literal para el clásico de terror Entrevista con el vampiro. Creemos que los abogados dan más miedo que Tom Cruise.

Para acabar, ahí le va una retahíla de títulos sin ton ni son, traducidos de ambos lados del océano: ¿Teléfono Rojo? Volamos hacia Moscú, Olvídate de mí, Agárralo como puedas y La tentación vive arriba, corresponden a Dr. Strangelove, Eterno resplandor de una mente sin recuerdos, ¿Y dónde está el policía? y La comezón del séptimo año. Del título original en inglés ni hablamos. ¿Y sabe usted qué serie de televisión se conoce en España como Rústicos en Dinerolandia? No busque en Google, trate de adivinar. Traddutore, traditore, dirían los italianos.

GUILLERMO GUERRERO

@guillermo_ga

 

< Anterior | Siguiente >