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Esto no es una lechuga

Justo por don Héctor quise ser cómico.
Justo por don Héctor quise ser cómico. (Waldo Matus)

EL ÁNGEL EXTERMINADOR

Rafael Tonatiuh


Pellizquito de pulguita que anda en otra cosa, por babosa”:
Héctor Lechuga.

 

La columna de Jairo Calixto Albarrán, “Pepe El Toro es inocente”, publicada el lunes 17 de julio en este espacio, debió llevar la maravillosa caricatura de Héctor Lechuga realizada por Waldo Matus que hoy ilustra este artículo. No se publicó en su momento por razones diversas que bien podrían resumirse en una sola: soy un babotas, y es que se me da serlo, como al personaje de Héctor Lechuga en Ensalada de locos.

Justo por don Héctor quise ser cómico, trabajar rompiendo escenografías, tirar guamazos y comportarme como idiota en un set de televisión (de hecho, hago eso todo el tiempo pero nadie se ríe). Cuando tenía diez años, tocaba la guitarra y junto con mi hermano Toño cantaba canciones de Chava Flores y sones jarochos picantes en las reuniones familiares, donde éramos la sensación, hasta que mi papá, El Pocho, nos hizo cantar en el palenque del rancho de un amigo suyo muy rico, y al terminar nuestro número no se escuchó ni el zumbido de una mosca. Así se frustró mi incipiente carrera como actor cómico (quizá, algún día tome sotol y agarre valor para hacer stand up).

De niño fui un estuche de monerías: luxación congénita de cadera, dislexia, problemas de coordinación motora y sufría insomnio por culpa de los vampiros. No podía mascar chicle y caminar al mismo tiempo. Me inscribieron al judo para tener un mayor control de mis movimientos y aunque gané un tercer lugar panamericano, la ayuda terapéutica no funcionó. Soy un peligro para mí mismo. Todo el tiempo tengo que observar la escena después de hacer un movimiento para cerciorarme de los estragos. Un espíritu me tira las cosas de las manos cada vez que las agarro.

Como aún tengo deseos de participar en el maravilloso mundo del show cómico, me ofrezco como humoristas de cine, teatro y televisión, como proveedor de gagas de comedia física. Tan solo tienen que grabarme durante mis actividades cotidianas y extraer de ahí mis pendejadas.

Les muestro una lista de mis “habilidades naturales”:

· Guardo mi teléfono celular en el bolsillo de la camisa, lo suelto sin que esté dentro del bolsillo y el teléfono se estrella contra el piso.

· Me preguntan por una dirección en la calle, levanto el bastón para señalar la dirección y le pego a un transeúnte.

· Se abren las puertas del elevador, introduzco el bastón para que las puertas no se cierren y le pego a quien sale.

· En un movimiento brusco del microbús, me agarro de un tubo y le pego con la punta del bastón a alguien.

· Me recargo en la falsa columna de un restaurante chino y la tiro sobre unos comensales.

· Trato de abrir una argolla metálica con los dientes y me astillo un diente.

· Derramo líquido caliente de una jarra sobre las manos de alguien o sobre mis propias manos.

· Me agacho a recoger un tenedor y al levantarme tiro la mesa.

· Levanto una pesada maleta y golpeo con ella a una persona.

· Abro una puerta y con ella le pego a alguien.

· Echo basura en una bolsa rota.

· Trato de echar algo a un recipiente y no le atino.

· Vacío un recipiente que consideraba vacío pero que contiene algo (normalmente algo apreciado, como tequila o mota).

· Me pongo una sudadera con capucha al revés y la capucha me da en la cara.

· Me estrello contra un limpio ventanal de vidrio.

· En Facebook le escribo a una periodista cultural: “¿Ya probaste ver un poco de pornografía bizarra?”, equivocándome de muro.

· Compro algo que compré ayer.

· Me subo a un taxi que pidió otra persona.

· Me cierro la llave de paso del agua a mi departamento (creyendo que la estoy abriendo) y me quejo por no tener agua dos días.

· Jalo una pequeña pieza que detiene las pilas de un bóiler eléctrico y la rompo.

· Jalo un cable y tiro lo que está en una mesa.

· Jalo el empaque de un tubo de galletas, reventándolo y derramando las galletas.

· Jalo una bolsa del asiento de un auto y sale volando la botella de tequila que estaba dentro de la bolsa.

· Levanto un microondas para subirlo a un mueble, con una sopa Maruchan dentro, y me echo el líquido encima.

· Al pasar bajo un toldo, me pego en la frente con el tubo que lo sostiene.

· Publico el mismo texto dos veces.

Estas son algunas de mis gracias y, si me contratan, seguro invento más cuando menos se lo esperen. ¡Besitos!

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