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Lunes , 20.08.2018 / 19:14 Hoy

El género fluido

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EL SEXÓDROMO

Verónica Maza Bustamante

elsexodromo@hotmail.com

@draverotika

FB: La Doctora Verótika


Si algo caracteriza de manera positiva a la generación millennial en cuestiones de sexualidad es su apertura, curiosidad y comprensión en torno a las identidades sexuales y las orientaciones del deseo. A eso que llamamos diversidad sexual.

Pareciera que cada vez hay más términos para definir la manera en que una persona se percibe a sí misma en relación con su sexo biológico (femenino, masculino e intersexual) y cómo explica hacia quiénes puede dirigir su amor y su deseo, pero no es una situación compleja o inútil, aunque lo parezca. Tiene una razón: las chavas y los chavos de hoy quieren explorar, entender quiénes son, con qué seres prefieren compartir su existencia. Ya no tienen, al menos los que habitan en ciudades, los mismos prejuicios que sus padres y sus abuelos. Ven con mayor naturalidad la diversidad, la comprenden, buscan su lugar o de plano se lo inventan.

¿Qué impacto tendrá esto en su vida futura? Les ayudará a no poner etiquetas (a fin de cuentas, somos únicos e irrepetibles) pero sí a encontrar un espacio en este mundo, a relacionarse con personas semejantes, a poder explicar la manera en que se distinguen a los demás, a exigir el respeto por sus derechos, tanto humanos como sexuales y reproductivos. Los inspirará a buscar mayor información, a sentirse acompañados, a juguetear con conocimientos al respecto.

Entre los términos contemporáneos se encuentra uno que puede ser confuso pero es lo de hoy, debido a que varias estrellas de Hollywood se han ubicado en él: se trata del “género fluido”. Hablamos de personas que nacen con rasgos morfológicos de un sexo biológico específico pero deciden no incluirse en ningún género binario (hombre o mujer). De esta forma, el género fluidono se define por su orientación sexual o por la presencia de ciertas rasgos sexuales, sino por un apego de identidad hacia ambos géneros convencionales.

¿Cómo se expresa? Hay personas que no sienten que pertenezcan ni a un sexo ni al otro. Es decir, hay cosas que les gustan de ser chicos u hombres pero otras que les desagradan, por lo que no se sienten a gusto ejecutando roles o luciendo como los de ese sexo, aunque tampoco es que se vivan del todo como chicas o mujeres.

También es posible que durante una etapa de su vida se perciban como mujeres y más adelante como hombres, buscando vivir ambas experiencias no en una indagación en sí misma (se suele creer que son personas “confundidas” que se tienen que “hallar”), sino para vivir acorde lo que sienten en cada momento de su proceso de vida, incluyendo el que no estén cómodos durante una temporada ni con lo femenino ni con lo masculino, ubicándose en un punto neutro.

¿Qué pasa si se es una persona de género fluido que se enamora o se es alguien que ama a una persona fluida? ¿Cuál es la orientación sexual? ¿Se es heterosexual, homosexual, bisexual? Como se aclara en el portal de la Asociación Lasexología, “principalmente su atracción se basa en las características o la forma de ser de las personas que le atraen, pudiendo ser mujeres, hombres, transexuales, bisexuales o también de género fluido”. En este caso se les denomina pansexuales a quienes sienten una atracción erótica, romántica, estética y/o afectiva por distintas personas independientemente de su sexo (del sexo propio y del sexo de la persona que atrae).

Entenderlo no es tan complicado como parece. Las maneras en que cada uno de nosotros expresa su sexualidad son tan inmensas como arena hay en una playa. O, para ser más clara, las posibilidades de vivir la sexualidad son tantas como personas hay en el planeta. Esto produce una enorme variabilidad y riqueza en la humanidad. Nos hace únicos. Y si seguimos la regla de oro de tener experiencias sanas, seguras y consensuadas, no tendría que ser algo negativo sino, por el contrario, un regalo que debemos entender, asumir, amar y disfrutar.


***

LA PIÑA, LOS "MEMES" Y LA PASIÓN

Apenas hace poco me di cuenta de que en una tienda de autoservicio venden las pastillas Halls de color negro y de inmediato me compré unas. Desde que salieron al mercado se ha dicho que son buenísimas para procurar un explosivo sexo oral, pues si te introduces una a la boca y procedes a hacer un cunnilingus o un fellatio con el sabor a mentol y eucalipto que contienen inundando tu cavidad oral, generarás sensaciones interesantes.

Aún no las pruebo, pero jugué con la idea al comentar en mi Facebook que estaba feliz con mi adquisición. Muchos entendieron; comenzaron a hacerme breves reseñas sobre su delicioso uso. Otr@s más de plano preguntaron a qué se debía mi entusiasmo y no faltó quien me las recetara para aliviar el resfriado.

Ahora me entero que las Halls negras siguen rifando pero ya tienen una competidora: ¡la piña! En Twitter hay memes relacionados con el placer erótico, particularmente la experiencia oral, y el consumo de la fruta amarilla. ¿Cómo surgió esta información?

Hace unos días, la Universidad de Lyon, en Francia, reveló algo que ya se sabía desde hace décadas pero lo volvió a mencionar ahora tras una serie de experimentos: algunos alimentos son capaces de modificar el sabor de los fluidos genitales, dándoles un toque más amargo o más dulce. Esto último suele suceder con las frutas en general y con la piña en particular, pues altera el sabor de los fluidos sexuales gracias a que posee altas cantidades de enzimas y minerales, mismos que son capaces de mejorar el sabor del semen o los fluidos vaginales, otorgándole un sabor diferente al cotidiano para quienes practican el sexo oral.

Dicen que además de esta propiedad, también tiene cierto poder para prolongar el tiempo que dura la erección. Al dejar la lengua áspera tras su consumo, al posarla en los genitales se pueden sentir cositas nuevas. Como toda la alimentación relacionada con el erotismo, tiene que consumirse lo suficiente para obtener el beneficio. No basta con comerse una rebanada y listo. Es necesario, en el caso de la piña, integrarla al menú e ingerir varias rebanadas dos o tres veces por semana. Tras un breve periodo se comenzará a sentir el efecto.

Otra opción, cuando ya se consiguió alcanzar el objetivo, es preparar un tazón con trocitos y compartirla en el escarceo amoroso. Por ejemplo, dándose pedacitos con la boca o untándose su jugo sobre la piel (no lo coloquen directamente en la vulva o el pene pues podrían irritarlos) para después lamerla, disfrutar su dulzura y darle con todo al gozo que genera las caricias con la lengua.

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