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¿Quién dijo “menopausia”?

Últimamente me han pedido consejos para sobrellevar la menopausia con la misma frecuencia con que amigas y lectoras de hace años me han contado sus experiencias con nuevas opciones para superar esta fase que, hasta hace poco, era insufrible y espantosa para la mayoría de las mujeres. La constante en los segundos casos han sido dos opciones, que ahora pongo a consideración de quienes están pasando esa etapa o quieren prepararse desde antes para que la cruda realidad no las agarre desprevenidas: se trata de las hormonas bioidénticas y el gel de testosterona.

Las primeras son hormonas producidas en un laboratorio a partir de la soya y el camote salvaje para obtener una copia molecular exacta a la que fabrica el organismo humano; por ello, actúan igual que las que generamos regularmente las mujeres antes de la menopausia.

“Cuando el organismo disminuye la producción o deja de generar las principales hormonas sexuales como los estrógenos, la progesterona y la testosterona, es necesario reemplazarlas mediante estos métodos naturales. La creación de hormonas transdérmicas de origen bioidéntico, así como su implante, son procesos ciento por ciento naturales y, a diferencia de las hormonas sintéticas, no conllevan riesgos”, señala el doctor Alejandro Domínguez, especialista en medicina biológica, regenerativa y bariatría de la ciudad de Puebla.

Es importante hacer un perfil hormonal para determinar la dosis necesaria y el tiempo requerido del tratamiento. “Se puede comenzar con la aplicación de cremas hormonales transdérmicas de manera calendarizada e individualizada para cada tipo de pacientes o se puede realizar la implantación subcutánea de un pellet (implante del tamaño de un grano de arroz) por medio de una pequeña incisión bajo anestesia local. Durante cinco meses se irán liberando niveles adecuados de hormonas que eliminarán los síntomas de la menopausia, como fatiga, insomnio, ataques de pánico, pérdida de energía, disminución del apetito sexual, ansiedad, irritabilidad, retención de líquidos, ausencia de lubricación, fallas en la concentración, bochornos, sudores nocturnos, dolores de cabeza, depresión, cambios de humor, pérdida de masa muscular e irregularidad en los periodos menstruales. Los resultados empiezan a notarse dentro de las primeras dos a tres semanas desde el inicio el tratamiento.

Por su parte, la testosterona aplicada en gel ayuda a aumentar el nivel de energía y el deseo erótico. Es común que disminuya la molesta sensibilidad en los senos mientras aumenta la del clítoris, haciendo que mejore la lubricación y las mujeres no pierdan el deseo. Dicen que los orgasmos, con este tratamiento, son fenomenales.

Además, se sigue empleando —con éxito en muchos casos— la terapia hormonal de remplazo (THR) para tratar los síntomas del climaterio y la menopausia (cuyo día mundial se conmemora mañana, 18 de octubre). He escuchado a mujeres con dudas en relación al empleo de un tratamiento hormonal con estrógenos conjugados (es decir, químico), pero de acuerdo a los resultados del seguimiento a 10 años del estudio Women´s Health Initiative, estos reducen los síntomas y no aumentan el riesgo de cáncer de mama, sino que también reducen los eventos cardiovasculares, la osteoporosis, fracturas de cadera, vertebrales y no vertebrales; la resequedad vaginal, las infecciones en vías urinarias y la posibilidad de contraer cáncer de colon.

En México actualmente existen más de siete millones de mujeres mayores de 50 años. La idea es que no sufran por esta situación de vida, sino que encuentren un tratamiento adecuado para que sigan como si nada. Para ello es necesario consultar al o la ginecólog@ de cabecera o buscar en línea alguna clínica que ofrezca estos servicios.

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"EROS" O EL AMOR-PASIÓN

Todos conocemos la palabra eros, incluso en nuestros idiomas modernos, y tanto más cuanto que los psicoanalistas, que la oponen a thánatos, la utilizan habitualmente para nombrar la pulsión de vida, la cual, como es bien sabido, está dominada, según Freud, por la sexualidad. Para mí es una palabra que puede llevar a confusión. Una pulsión no es un sentimiento. Y el amor no es un instinto. Por otra parte, esta confusión ya existía en el lenguaje mucho antes de Freud, y permanece: como el sustantivo ‘eros’ produjo, por derivación, los adjetivos ‘erótico’ o ‘erógeno’, concluimos que se refiere a la sexualidad. Pero eso es despachar demasiado rápido el asunto. Eros, para los antiguos griegos, no se refiere, al menos no de entrada ni principalmente, al sexo sino al amor. Así lo sugiere la mitología: Eros no es el dios de la sexualidad (que está mejor simbolizada por Príapo o Afrodita), sino el dios de la pasión amorosa. Y así lo confirma el uso lingüístico: eros, en griego, es en primer lugar un nombre común que significa ‘amor’; en cuanto a los placeres sexuales, se los nombra normalmente con el adjetivo sustantivado ta aphrodisia, y no hay que confundir en ningún caso estos aphrodisia con el eros, ni éste con aquéllos. Los griegos no ignoraban que tanto se puede amar sin hacer el amor, como hacer el amor sin amar. Así lo ilustra la tradición filosófica, por lo menos desde Platón. Eros no es el sexo, es el amor, o más bien un cierto tipo de amor, muy particular. ¿Cuál? El amor-pasión: el amor que sentimos cuando estamos enamorados, pero en el sentido más fuerte y verdadero del tema, cuando estamos ‘totalmente pillados’, como dice la gente hoy en día. O sea que se trata, señoras, del amor que sentían por su marido antes de que se convirtiera en su marido. O, señores, se trata del amor que sentían por su esposa antes de que lo fuera. Recuerden lo diferente que era...”

André Comte-Sponville en "Ni el sexo ni la muerte. Tres ensayos sobre el amor y la sexualidad". Editorial Paidós

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EL SEXO “NEUTRO”

Una resolución judicial dictada por un tribunal de Tours, en la región del Loira, en Francia, ha hecho posible que un hombre cambie su sexo en el registro civil. Por primera vez en la historia de la Unión Europea, alguien marcará la casilla de género “neutro”, pues según el doctor que lleva su caso, nació con “una vagina rudimentaria” y un “micropene”. Y aunque “neutro” será el género con el que se definirá de ahora en adelante, en realidad es una persona intersexual. ¿Eso a qué se refiere?

Como explica la Organización Intersexual Internacional, el término se emplea cuando una persona nace con una anatomía reproductiva o sexual que no parece encajar en las definiciones típicas de lo masculino y lo femenino. Las opciones son numerosas; por ejemplo, se puede nacer con formas genitales típicamente de mujer pero en el interior tener testículos. O poseer genitales en un estado intermedio entre los masculinos y los femeninos (tener un clítoris muy largo o un pene que se considere muy pequeño, carecer de apertura vaginal o tener un escroto dividido, que asemeje labios vaginales). Además se puede poseer una composición genética denominada de “mosaico”, es decir, con cromosomas XXY.

Como se menciona en el portal Brújula Intersexual, no hay una sola manera de ser intersexual ni siempre es notoria al nacer. Algunas veces una persona no descubre que tiene una anatomía intersexual sino hasta la pubertad, cuando no se presentan los cambios corporales típicos. Algunas personas viven y mueren con una anatomía intersexual sin que nadie (ni ellos mismos) lo sepan.


VERÓNICA MAZA BUSTAMANTE

elsexodromo@hotmail.com

@draverotika

FB: La Doctora Verótika

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