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Miércoles , 20.06.2018 / 13:54 Hoy

¡Despierta, Basura, despierta, mira que ya amaneció!

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EL ÁNGEL EXTERMINADOR

Miriam Canales

@miricaiba


Han transcurrido 20 años desde que Garbage —conformado por Shirley Manson y sus secuaces— irrumpió en la escena del rock alternativo. Para celebrar su aniversario eligieron algunas ciudades como París y Londres, y recintos como el Brixton Academy, para ofrecer conciertos. Aquí una crónica de lo que pasó en la capital británica.

¿Qué futuro le deparaba a una agrupación cuyo nombre se refería a la basura? A esa distancia, cuando emergió la figura de esa pelirroja escocesa de ojos delineados, labios carmines y una piel blanca fantasmal, junto a la contrastante imagen de tres nerds de ropas oscuras, el mundo se encontraba frente a la génesis de un grupo revelador. La noche del 9 de noviembre festejaron su álbum debut, Garbage, rodeados de estridencia, sensualidad y rosa pastel por doquier.

Aquel lunes frío llegaron a la fiesta, en el barrio centro-sureño de Brixton, los invitados: los treintañeros que hemos ido madurando con su música y otros más, que ni siquiera habían nacido, con un boleto en mano de 40 libras esterlinas como mínimo. Como en toda pachanga, los colados: un pequeño grupo de vendedores ofrecía con discreción playeras pirata y boletos de segunda por solo diez libras (260 pesos, aproximadamente), cuando las fechas se anunciaban como sold out desde meses atrás. La reventa también pulula por estos puntos geográficos, pero menos abundante y descarada que en el Distrito Federal.

En 1995 eran los tiempos el despegue de internet, el juicio de O.J. Simpson y el antepenúltimo año de Diana de Gales viva, y el mismo en que estos cuatro elementos unieron sus poderes, como lo mostraron en imágenes previas proyectadas antes del concierto. La señora Manson no tiene inconveniente alguno en retomar para esta ocasión su otrora imagen de muñeca lóbrega con vestido y cabello de este color… ni en separar las piernas para exhibir sus pantaletas a los agradecidos fans de las primeras filas, cantando “Alien Sex Friend” y “Subhuman” como temas abridores.

Al momento de escribir estas líneas, esta cronista aún sufre los estragos de las cervezas combinadas con los altísimos decibeles de este teatro clásico cuya historia se escribe desde 1929. Hasta 1983 recibió un segundo aire para alojar a bandas como Blondie, New Order y The Clash, entre otras. Shirley Manson, Butch Vig, Duke Eriksson y Steve Marker lo consideran como una de las principales moradas que los ha acogido a lo largo de su carrera. El fuerte volumen es característico de algunos gigs ingleses, particularmente de éste.

Para este cumpleaños no solo incluyeron sus temas de rigor, como “Stupid Girl”, “Queer” y “Milk”. En una actitud autocomplaciente, desempolvaron sus lados B como “Girl Don’t Come”, “Driving Lesson” y “Kick My Ass” (que la vocalista presume como uno de sus mejores temas) y hasta algunos cóvers cuasidesconocidos, como “Butterfly Collector”, de The Jam. Para este festejo también invitaron a la banda de Manchester, Dutch Uncles, como teloneros. No sabemos todavía hasta dónde puede llegar su influencia en México. Los line ups de los próximos festivales indie nos lo indicarán.

“La vida está llena de altibajos. Nosotros los hemos tenido y a veces no hemos creído ni en nosotros mismos. No todo en la vida es up, up, up”, decía Shirley al micrófono sobre lo que es llevar a cuestas una carrera de momentos exitosos como en este álbum y el siguiente: Version 2.0, (1998); los baches que surgieron después de su cuestionable Beautiful Garbage (2002), y una posterior separación en la que la pelirroja se dedicó a actuar en la serie The Sarah Connor Chronicles sin lograr concretar hasta ahora un disco solista.

Para una generación que vivió su pubertad bajo la sombra distante de Kurt Cobain, la muerte del grunge o el auge de Smashing Pumpkins, Garbage representó uno de los íconos del rock alternativo que persistió enviando el mismo mensaje de desasosiego de Nirvana en canciones como “Only Happy When It Rains” (dedicado al bullying que cualquiera puede sufrir) o el recuerdo del soundtrack de la película Romeo y Julieta, con “#1 Crush”, que también sonó. El máximo enlace entre todos estos es su baterista Butch Vig, productor de los discos Nevermind y Siamese Dream, quien solo se dirigió al público una vez, al igual que Duke Eriksson y Steve Marker, agradeciendo la influencia de la música londinense. La cantante confesó al público el cariño y respeto que les profesa, pero también cuánto la hacen enojar.

Entre los extensos discursos de la señora Manson, sus anécdotas y la preocupación de no alcanzar el tube (Metro), y luego el tren suburbano a las casi 12 de la noche, dedicaron la inesperada “Cherry Lips” a la comunidad transgénero y homosexual, a quienes han apoyado desde el comienzo para después despedirse con “Push It”, como parte de un set list que, dijo, integraría únicamente sus canciones incipientes. No importa. A 20 años de distancia, la pelirroja y sus amigos siguen demostrando su felicidad en los días de lluvia, mismos que Londres tiene de sobra en otoño.

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