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¿Cuánto cuesta ser feliz?

Coaching: el negocio de la motivación
Coaching: el negocio de la motivación (Ilustración: Karina Vargas)

EL ÁNGEL EXTERMINADOR
Karina Vargas / @lula_walk

Inicia un año, la lista de propósitos se renueva también. Deseos que tal vez por lustros se han postergado y aguardan el aire fresco que trae consigo el comienzo de un ciclo. Para cumplir estos sueños, además de la acción inmediata, hay otro método: el coaching o entrenamiento de vida.

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Bajar de peso. Dejar de tomar. Terminar la tesis. Ver menos porno. Ahorrar. Ganar las elecciones presidenciales... ¿Cuál elegiste para acompañar las 12 uvas que engulliste al ritmo de las campanadas que anunciaron la mayoría de edad del año 2000? Sea cual sea tu propósito, si no eres responsable, constante y disciplinado, será difícil que lo logres, pero tendrás una buena carnada qué perseguir hasta llegar al siguiente brindis y llenar otra lista y luego otra.

Con el tiempo, ese cúmulo de ilusiones reprimidas, más tus responsabilidades diarias, las obligaciones que adquieras a lo largo del año y la presión social que te someta, lucirán como una enorme bola de nieve que te perseguirá a donde vayas igual que Hacienda o una olorosa flatulencia. Buscarás liberarte de esa carga de diversas formas. Ir al psiquiatra o tomar pastillas. Hundirte en alcohol o mantenerte en la rutina y disminuirte poco a poco entre el enojo y la depresión. En este punto, también podrás acudir al coaching para que alguien te ayude a salir del socavón. Pero ¿qué es y cómo funciona?

El coaching es un anglicismo que, traducido al español, significa entrenamiento y se basa en la Ontología, rama de la metafísica dedicada al estudio del ser o “lo que hay”. De acuerdo al artículo de la revista Forbes “17 verdades sobre el coaching que nadie te dice” firmado por Alejandro Meza, coach, capacitador y conferencista. Afirma que el principio de esta materia es enfocarse en “las significaciones y resignificaciones del individuo, para con ello trabajar las áreas de su vida, motivar y concretar cambios por medio de acciones”.

Meza escribe que la labor del coach es “trabajar con la mente, las creencias y los comportamientos de las personas, para que ejecuten lo que requieren, y así logren lo que nunca han hecho”. También agrega que la diferencia fundamental entre coaching y seudo coaching es el trabajo uno a uno. En el cual el entrenador da seguimiento a los procesos del “entrenado” para asegurar resultados positivos. Contrario a quienes, a pesar de ostentar certificaciones nacionales e internacionales, se limitan a impartir talleres a numerosos grupos de personas, con la única finalidad de elevar los ingresos económicos de las empresas en las que laboran.

Treinta y cuatro horas para quedar internamente como Rocky Balboa

Di con México Vive gracias a una amiga cercana. Según sé, a partir de 2018 la empresa cambiará de nombre a Todos por México. La agenda fue la siguiente, miércoles, jueves y viernes, de 7:30 pm a medianoche, sábado y domingo, de 11:00 am a 11:00 pm y 7:00 pm, respectivamente. Cuota de primer nivel, tres mil pesos.

Doce personas de diversas edades sentadas dentro de un salón, aguardamos a escuchar las primeras palabras del coach. Quien estaba escoltado por dos pizarras —en las que se apoyaría todo el curso para escribir y explicar sus teorías—. Día a día, la dinámica sería similar. A un costado del salón, detrás de una larga mesa, observaban sigilosos cuatro miembros del staff, mismos que apoyarían con las actividades grupales.

El coach ajustó su micrófono y dio inicio a la charla: “Hola, mi nombre es tal y te acompañaré durante este proceso de transformación al que te diste la oportunidad de ingresar… Esta sesión introductoria es para decirte lo que es y lo que no es México Vive, esto no es una terapia de superación personal, tampoco es una pirámide en la que te voy a pedir que vendas productos por mí. Es un proceso TRANS-FORMA-CIONAL: de TRANS que significa cambio, de FORMA que es la manera en la que llevamos a cabo nuestras acciones y CIONAL que es como tal la acción. Para los árabes las palabras que llevan T al inicio están relacionadas con la fe (¡¿qué?!), o sea que hay que tener fe en el cambio; si lo juntamos todo quiere decir ‘tener fe en que podemos cambiar la manera en la que actuamos’. Eso haremos aquí” (Okeeey).

Las manecillas del reloj caminaron. Discursos para entender los principios de la conducta humana en sociedad. Distinguir qué acciones comete una persona positiva y una negativa. Cómo reaccionar ante recuerdos dolorosos y superarlos. Lágrimas. Risas. Sesiones agotadoras de inmersión a nuestro pasado, a los traumas de infancia, a los apegos y a los rencores encarnados. Todo esto fue llenando los minutos de ejercicio interno de miércoles a domingo. El sábado por la noche, hicimos las paces con nosotros mismos, nos abrazamos y bailamos. Fue hermoso. Me di cuenta que cada tanto el coach desviaba la atención hacia cómo él había emprendido cada uno de sus negocios y qué debías entender para vender una marca. En qué momentos subía el tono de su voz y qué botones apretaba en los participantes para romper las barreras de la incredulidad o empujarlos al llanto.

A la mañana siguiente, el ánimo dominical se sentía agradable. Era el día de la graduación. El coach nos reunió en dos hileras y describió los costos del siguiente nivel y los días a realizarse. Tras de esto, preguntó quiénes continuaríamos con el entrenamiento. Unos dijeron que llegarían al final, otros más confesamos que ahí pararíamos y pocos aceptaron que irían por el segundo paso. Ahí, el entrenador, frunció el ceño, giró hacia la pizarra de papel y comenzó a hablar con su característico tono alto a la par que sacudía el plumón rojo sobre la hoja blanca: “existen tres tipos de personas, las que juegan para ganar, las que juegan para no perder y las que juegan para perder ¿qué clase de jugador eres tú? ¿Qué te impide llegar hasta tu meta? ¿Es el dinero? Mira, tenemos una promoción. Normalmente por el nivel dos pagarías $4,000 y por el último $3,500. Si hoy te decides a ser esa persona que quieres ser, solo paga los cuatro mil y tienes asegurado todo tu entrenamiento. Lo que hoy te llevas solo es motivación, que te durará a lo mucho quince días”. Los ojos complacientes de los “entrenados” chocaron entre sí. ¿Por qué elevar a alguien a un punto de estabilidad chido para luego bajarlo y decirle que si quiere más debe pagar otra función?, ¡maldito capitalismo! pensé.  

Llegó el final. Los graduados tuvimos una especie de espectáculo de otros graduados. De aquellos que jugaron para ganar y concluyeron el entrenamiento. La terapia terminó y cada quien partió a casa. Luego de hacerme varias preguntas existenciales, concluí que esas narraciones maquilladas acerca de los negocios del coach, tal vez son para convertirte en un buen vendedor y aprendas a ofrecer ese entrenamiento a más personas. Lo que aún no lo logro descifrar es: ¿Qué precio está dispuesta la gente a pagar para alcanzar un ideal de felicidad?, ¿cuánto cuesta ser feliz? y ¿por qué son tan ricas las galletas de chispas de chocolate con mota?

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