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Charles Manson: 8 claves

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EL ÁNGEL EXTERMINADOR

Jorge Flores-Oliver, ‘Blumpi

@blumpi


Tras casi 50 años en prisión por la autoría intelectual de los asesinatos que sacudieron al mundo en 1969, finalmente falleció Charles Manson, a los 84 años de edad. A continuación, ocho claves para descifrarlo:

1: EYES OF A DREAMER

Charles Milles Manson y su legado sangriento se reducen a una simple causa: resentimiento. Charlie se rodeó de hippies con vidas grises dispuestos a complacerlo en todo, lo cual era nada despreciable, pues Manson nunca antes había sido capaz de volverse el centro de la atención para los demás, y su biografía así lo demuestra.

2: ‘OUTSIDER’

Su padre abandonó a su mujer sin haberlo conocido, y cuando más adelante William Manson se convirtió en su nuevo papá postizo, la situación solo se agudizó, pues Kathleen Maddox, alcohólica y ladrona de profesión prostituta, lo abandonaba continuamente en casa de sus estrictos abuelos (o en donde cayera) para salir a asaltar o cumplir con sus continuas condenas.

Más adelante fue abandonado en una casa-hogar, debido a que el novio en turno de su madre la quería a ella pero no al niño. Su formación antisocial incluye una estadía tras las rejas en su vida adolescente.

3: KILL ALL HIPPIES

Al salir, el mundo hippie se abre ante los ojos de Manson. Pero el hippismo nació defectuoso y Manson es, en todo caso, el tumor canceroso de la forma de vida americana. Un reporte policial de sus andanzas lo describía así: “Peligroso... no se debe confiar en él si se le encuentra en la calle... tendencias homosexuales y violentas... seguro solo bajo supervisión... impredecible”.

4: CULTO AL AMOR Y EL TERROR

Manson provenía de una familia quebrada, y conformar una le da una identidad nueva, una en la que él es el hombre al mando. Manson conforma su famosa comuna, que la prensa bautizó como La Familia. Este grupo tuvo un número fluctuante de mujeres, hombres y niños y se conformaba en su mayoría por clasemedieros con quienes entró de lleno al desmadre contracultural de los años sesenta.

5: THE FINAL CHURCH

El magnetismo que la sola fotografía de Manson provoca en la sociedad es difícil de comprender, pero es innegable. Aparte de los datos biográficos sobre sus andanzas asesinas, existe un aspecto interesante pero poco explorado: su supuesta adhesión a El Proceso, un culto también llamado La Iglesia del Juicio Final, que tendría apoyo de personajes como Marianne Faithful y Salvador Dalí.

6: ‘THE BEAUTIFUL PEOPLE’

En sus breves momentos fuera de chirona, Manson solía seducir adolescentes, drogándolas, mientras se ganaba el dinero como intendente y cantinero en bares californianos. Pero lo suyo era la música. Charlie cargaba su guitarra para todos lados. Un asaltabancos había sido su profesor de música. Sus enseñanzas seudomísticas le permitieron reclutar a su séquito de seguidores y convencerlos de salir a cobrar algunas cuentas pendientes.

7: CERDOS EN SICK CITY

Su resentimiento también fue el que lo llevó a perpetrar la masacre en la que Sharon Tate, esposa de Roman Polanski con ocho meses de embarazo, murió, esta vez por las promesas incumplidas de fama musical de Terry Melcher. Melcher, hijo de la actriz Doris Day, no le consiguió un contrato, así que Manson le quiso mandar un mensaje y envió a Charles Tex Watson, Patricia Krenwinkel, Susan Atkins, Sadie Mae y Linda Kasabian a cobrar la factura. Tras la terrible masacre, que se conoce como “El caso Tate-LaBianca”, y después de dejar sus famosas frases con sangre humana (“Helter Skelter” y “Death to the pigs”), La Familia regresó al rancho Spahn, en donde antaño se filmaban westerns y que se encontraba en total abandono y desuso. La idea de Manson era infiltrarse en los círculos altos del show business gringo para desde ahí detonarlo.

8: MANSON ‘SUPERSTAR’

Detenidas por accidente, La Familia, una vez en pleno juicio, comenzó a narrar las atrocidades que Manson les había orillado a realizar. Para llamar la atención sobre sus verdaderas intenciones de derrocar al sistema que lo había marginado y rechazado sin cesar, Manson se marcaba la frente con una navaja. Sus figuras, una vez una cruz, otra una esvástica, escandalizaba a la sociedad que lo había escupido y que ahora lo enjuiciaba. Manson era el control a distancia de sus esbirros y por ello fue condenado a una cadena perpetua que lo regresó a su medio ambiente natural. Manson le había enseñado a la sociedad a digerir un nuevo tipo de ultraviolencia.

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