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Las celebraciones más polémicas de México

(Especial)
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Óscar Ocampo

La televisión estadounidense censuró la ocurrente celebración de Dough Baldwin, quien después de anotar el tochdown que le dio a los Halcones Marinos una ventaja de 24-14 sobre los Patriotas.

El receptor, después de anotar, fingió que estaba en el WC y el balón era producto de una buena digestión gracias a su alta ingesta de fibra, cosa que no le agradó a la cadena NBC, quien no transmitió el festejo repleto de humor y excelente gusto.

Sirva este incidente de censura para decirle al Tea Party que en México tenemos otras celebraciones similares que les harían levantar una ceja:

El sicario: el volante de Chivas Marco Fabián le disparó (de a mentis) en la cabeza a su compañero Alberto Medina, quien fingió caer en una burda imitación del incidente Cabañas en el Bar Bar. Celebración que no le gustó a más de uno que vivía espantado por la narcoviolencia que se vivía en aquel 2011 y que hoy, no nos hagamos, está igual o peor.

El perrito mión: el siempre polémico, siempre imitado, nunca igualado candidato a la alcaldía de Cuernavaca, Morelos, Cuauhtémoc Blanco sacó a relucir su indudable tepitismo y en 1999, tras anotar un gol de penal contra el Celaya, corrió hacia la portería para imitar a un perrito levantando la pata y orinando, cosa que no agradó a más de un puritano de doble moral. Ni aguantan nada.

La falsa Goya: otro americanista se quiso burlar de sus rivales y de la gente mamila y también en 2011, tras anotar un gol contra el Pumas, corrió junto a sus compañeros y entonó un satírico Goya, que enardeció a los presuntos universitarios en el estadio y en la comodidad de sus hogares que son como jarritos de Tlaquepaque.

El besito: los también Azulcrema Christian Benítez y Matías Vuoso celebraron un gol fingiendo que se daban un beso en la boca (con la palma de sus manos de por medio, para no tocar realmente sus mutuas bocas). La celebración cayó tan mal que fueron citados por la Conapred para recomendarles que no volvieran a hacer celebraciones similares y para “no dar un mal ejemplo a los niños”, en un claro ejemplo de que los de esta institución no saben lo que es una auténtica muestra de cariño entre compañeros muy machos.

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