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La canción más cachonda del mundo II

Sexódromo
(Sandoval)

La cosecha de canciones con tintes eróticos nunca se acaba. La semana pasada, luego de pedirle a mis contactos en redes sociales que me dijeran cuál es, a su parecer, la rola con la letra en español más cachonda del mundo, comprendí que una plana completa de este diario nos quedaría chica. Así que opté por compartir fragmentos de las canciones que llegaron hasta antes de mi cierre de edición y publicar el día de hoy una segunda parte. Así que, ¡música, maestro! Los quiero ver cantar mientras representan cada bonita melodía.

“Devórame otra vez”. Eddy Santiago: He llenado tu tiempo vacío de aventuras más/ y mi mente ha parido nostalgias por no verte ya/ y haciendo el amor te he nombrado sin quererlo yo/ porque en todas busco la nostalgia de tu sexo, amor./ Hasta en sueños he creído tenerte devorándome/ y he mojando mis sábanas blancas recordándote/ y en mi cama nadie es como tú,/ no he podido encontrar la mujer/ que dibuje mi cuerpo en cada rincón/ sin que sobre un pedazo de piel, ay, ven,/ devórame otra vez/ ven, devórame otra vez/ ven, castígame con tus deseos más/ que mi amor lo guardé para ti, ay, ven,/ devórame otra vez,/ ven, devórame otra vez,/ que la boca me sabe a tu cuerpo/ desesperan mis ganas por ti.

“Donde no alcanza mi verso”. Cultura Profética: Quisiera habitar en tus piernas/ creciendo como la hiedra en ti,/ o navegar mil leguas quisiera/ fijado en el timón de tus caderas./ Caminar la llanura/ que allá en tus ojos encuentro/ bañarme de tu cuerpo quisiera/ andar las costas de tu cuerpo entero/ llegar donde no alcanza mi verso/ cantar y recitar no es suficiente/ quiero llegar donde no alcanza mi verso.

“Hasta el fondo del zaguán”. Armando Palomas: Y atrás de tus pantorrillas/ pulpa fresca de ciruela/ se acabaron la canciones,/ comenzaron los gemidos./ Con tus uñas y tus dientes/ firmaste toda mi espalda/ con tu falda levantada y/ con olor a tanjarina./ Y probando estas intenciones/ tan malas pero tan buenas/ como la leche caliente,/ como el medio.../ de tus piernas./ Y esa noche dimos chance/ de semáforos en verde/ se rompieron los candados/ de pantimedias y trusas/ el amor abrió las piernas/ y las recargo en mis hombros/ se abrieron todas la puertas,/ recorrimos los contornos.

“Qué bello”. La Sonora Dinamita: ¿Por qué me miras así/ mientras me visto sin ti?/ Recuerda bien este cuerpo/ que fue tuyo a placer,/ para al amanecer./ Ya no te mojes los labios/ ni me insinúes tus ganas/ eres tan bello y sensual/ que no se si me iré ahora/ o mejor después./ Y yo que te deseo a morir/ qué importa, ésta es la ultima vez/ el orgullo puede esperar,
pero me arrepiento/ en el piso/ donde sea y tómame./ Qué bello cuando me amas así/ y muerdes cada parte de mí/ qué bellos son tus celos de hombre/ que sientes cada vez que me voy./ Mientras me visto otra vez/ tú me preparas un té/ y espero siempre escuchar/ esa mentira usual/ que no me deja marchar./ Confiado te acercas a mí/ y bebo de tus manos el té/ ay, eres tan bello y sensual,/ que no sé si me iré ahora o mejor después.

“El negrito bailarín”. Cri-Cri: Si sospechas qué traigo aquí/ será todo para ti./ Dulce no es, fruta no es,/ nieve tampoco es .../ Si me dices lo que será, te pertenecerá,/ piensa despacito/ para adivinar./ ¡Un negrito bailarín,/ de bastón y con bombín,/ con clavel en el ojal,/ pero que se porta mal!

“Tórname”. La Barranca: Entre dos lunas me deslizo erecto/ voy hacia el centro de su doble gravedad/ sube la espuma de plenilunio/ y el ojo mira hacia adentro/ entre dos lunas permanezco atento/ tras el lamento viene la felicidad./ Haz pasar tu respiración/ a través de mi aliento./ Llévame al sitio de tus secretos donde robaste mis sueños,/ llévame al sitio de tus secretos donde quemaste mi aliento,/ llévame al sitio de tus secretos donde marcaste mi cuerpo.

“Dentro”. Luis Eduardo Aute: Dentro/ me quemo por ti,/ me vierto sin ti/ y nace un muerto./ Mi mano ahuyentó soledades/ tomando tu forma precisa,/ la piel que te hice en el aire/ recibe un temblor de semilla./ Un quieto cansancio me esparce,/ tu imagen se borra enseguida,/ me llena una ausencia de hambre/ y un dulce calor de saliva.

“Mi cucu”. La Sonora Dinamita: Qué lindo es tu cucu/ tan bello tu cucu/ redondito y suavecito,/ qué lindo es tu cucu./ Cuando te pones pantalón/ y te tocas por detrás/ se me suelta el corazón/ y te quiero más y más más, más, más, más./ No me canso de mirar/ pero quisiera tocar,/ ándate no seas malita/ yo quiero una tocadita, ita, ita.

“Déjame entrar”. Moenia: Déjame entrar/ hasta el fondo tocar/ ya no dejo de pensar/ mi cuerpo se pone mal/ si no estás./ Más te veo y menos creo/ que haya otra tentación/ que se mueva al mismo tiempo/ con mi respiración,/ que siga queriendo, deseando/ que haga de ella una nueva religión,/ cada noche una sola oración,/ y cuando no la puedo ver/ me tira el mismo mareo/ que a veces logro controlar/ y otras no puedo.

“Agua sin sueño”. Danza Invisible: Las aguas que no duermen/ que despiertan mis sentidos/ que inquietan mi piel./ Son aguas que se aman/ que humedecen sus latidos/ en tu corazón./ Desnúdanse, sedúceme, amándome, extínguense, mojándome./ Desnúdame, sedúcense, amándose, extíngueme, mojándose./ Agua sin sueño tu húmedo tálamo.

“Amo dejarte así”. Gustavo Cerati: Divina obscenidad/ dar el máximo de piel/ sin librarte de mí./ Amo dejarte así./ Palabras profanas/ de tu boca pura/ toda mi dulzura/ pendula sobre ti./ Amo dejarte así./ Amo quedarme así.

“Dame lo que yo te doy”. Christina Aguilera: Ve que mi cuerpo arde/ que el fuego no se apague/ que la noche no acabe/ tienes que saberme amar/ sin llegarte a enamorar./ No quiero amor ni quiero romance/ lo físico tienes que darme/ hacer hervir mi sangre/ tienes que saberme amar/ sin llegarte a enamorar.

“Vente en mi boca”. Las Ultrasónicas: Vente en mi boca/ chiquillo, vente ya./ Vente en mi boca/ te quiero saborear/ me sabe como a moka.

“Ilegal”. Cultura Profética: Tan solo las doce y no se escuchan voces/ solo gemidos finos, sonidos del goce/ para cerrar la noche con broche de oro/ yo te llego al oído y susurro este coro:/ eso no fue nada, ya estoy en confianza, negra,/ si me regalas la mañana/ te llevo hasta la noche eterna.

“El fin del mundo”. Monocordio: Estábamos colgados de Dios/ sobre tu tierra entró mi raíz/ y el fin del mundo nos liberó./ Sedientos y sonriéndole al mar/ tan negro como el manto estelar/ el fin del mundo nos devoró.

“Ganas de ti”. Jorge Drexler. Te vi/ cruzar la calle/ y algo crujió dentro de mí./ Ven, que ya se hace tarde/ y este tren se está por ir./ Muy señora mía/ ten piedad de un simple mortal,/ ven, cura esta herida,/ este blues de incierto final./ Tu piel/ traerá perfumes,/ reflejos de estrella fugaz./ Ven, ya no lo dudes,/ no hará falta nada más.

“Noches de tu piel”. La Castañeda: Noches de tu piel/deliro a tu primer caricia,/ noches de tu piel/ encima de un papel de china./ La luna va, te pintas ya/ tu cuerpo se ilumina/ y sé que es una fantasía./ Tu piel, ¿de qué es?/¿Por qué me hipnotiza?/ Noches de tu piel/ y un árbol, sin querer, nos mira./ Noches de tu piel,/ es una sensación divina.  

Verónica Maza Bustamante

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