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Dos caídas al hilo

Resulta claro que esta segunda edición aparece porque se les quedaron cosas en el tintero.

Esta segunda edición sale porque, como obviamente no hay absolutos en el cine de luchadores, ya sabíamos que nos teníamos que enfrentar a muchas películas que estaban por ahí y que nadie nos avisaba de ellas. Lo que tratamos de hacer es que todo lo que se omitió en la primera edición apareciera. Pasaba que los especialistas del género no nos avisaban y tuvimos que descubrir las películas nosotros mismos. Después rastreamos muchas cosas en YouTube; volvimos a hacer un repaso al CCC, al CUEC y a trabajos independientes y se fue armando todo. Este libro tiene 54 nuevas entradas. Están las películas que se pudieron haber omitido y se actualizó hasta junio de 2013. Termina con Los exóticos, que es un documental muy bueno de Michael Ramos Araizaga sobre los luchadores de la diversidad sexual.

¿Qué más le añadimos? Entrevistas con famosos que tenían que estar; por ejemplo, la de Fernando Osés, que es un imprescindible del género, porque no solo actuó sino que fue mentor de El Santo y su guionista de cabecera; pusimos un gran estudio del cómic que lo engalana una página especial de Jis y Trino con su personaje de El Santos; rescatamos también un texto de Julio Alemán, que acababa de morir. Y le fuimos añadiendo muchas cosas: misceláneas de cosas que se pueden ver en YouTube; de discos de grupos de surf como Los Elásticos y Señor Bikini, que también forman parte de esto; rescatamos muchos cameos de películas famosas del cine mexicano como las de Mauricio Garcés, donde aparecía Tinieblas sin máscara, por ejemplo; añadimos también los últimos videos que hicieron Discovery Channel y History Channel sobre la lucha libre. Tuvimos también cuidado de hacer una galería de todas las presentaciones que ha tenido el libro y mencionar los nombres de los medios y periodistas que nos han echado la mano. Sin ellos, hubiera sido muy complicado no solo colocar el libro como una parte angular de la cultura popular mexicana, sino de darlo a conocer. Es un libro insólito, porque el equipo que lo hizo parece más un grupo de rock en gira. Hemos tenido muchísimas presentaciones no solo en ferias de libros, sino también en universidades. Y los festivales de cine también han sido generosos. No repetimos en Mórbido, porque su director es un mal negociador que se va a quedar fuera de un gran documental del libro que está dirigiendo Sergio Arau. Y tampoco pudimos ir a Morelia porque no les interesa la cultura; es un festival muy de pose. Ni siquiera vieron el dvd que les dejamos.

¿Puedes ahondar en la relación lucha-rock?

Yo creo que la herencia está grabada en el soundtrack de lo que ha sido el género. Puedes encontrarla en las películas de Neutrón o en las de El Santo o de Blue Demon cantando a Los Rebeldes de Rock o a Los Sinners o a Los Hooligans, no sé… Hay muchos ejemplos que van más allá del emblema que era el organito Lili-Ledy de sonidos torturantes con el mismo tono toda la película, que ahorita podría ser rock alternativo minimalista. No sé si grupos de hoy como Austin TV hayan hecho algo nuevo para el cine de luchadores. Registramos a unos que han hecho cosas de hip hop y sonidos urbanos en algunos cortometrajes. Fuera de eso, te puedo decir que no hay una película de la que puedas comprar el soundtrack. Tienen siempre un pedacito de rock o una canción, pero no hay ni el gran grupo ni el gran cantante que sea emblemático en las películas de luchadores.

¿Te has acercado a las empresas de lucha para promover el libro?

La empresa que nos ha apoyado mucho y con la que tenemos muy buenas relaciones es la Triple A. Con el Consejo desgraciadamente no, porque está muy caído. Los Lutteroth son unos irresponsables porque acaban de hacer una exposición en las rejas de Chapultepec de los 80 años de la lucha libre, que es una tomada de pelo. Y no hablo del gran trabajo de los fotógrafos que intervienen, sino de que no están representados bien esos 80 años. No ves a El Santo, no ves a Blue Demon, no ves a Huracán Ramírez, no ves las fantásticas fotos en blanco y negro de Lourdes Grobet. Los Lutteroth, que no son como su papá evidentemente, pues a él sí le gustaba la lucha libre, piensan que montando una exposición de 50 a 100 fotografías a color del 95 para acá están abarcando la historia de la lucha libre. Y aparte su jefa de Prensa siempre ha bateado al libro. Obviamente a los luchadores del Consejo los invitamos por fuera, porque los Lutteroth han dejado caer la lucha libre estrepitosamente. Por eso su arena siempre está vacía. Esa es la verdad.

¿Puedes explicar más de lo que va a tratar el documental de Sergio Arau?

Es un documental sobre el cine de luchadores, no exactamente sobre el libro, pero va a estar como referencia. La idea es que haya un documental y que haya una serie; Sergio Arau es el que se está abocando a eso. Me ha pedido ya unos títulos para que los pueda ver y pueda armar un contexto de lo que se va a contar. Una vez que esté lista la serie, la idea es que se termine en la tele, ya sea abierta o de cable. Ya hicimos un ensayo general para una empresa que nos hizo cápsulas y como tienen mucho cine mexicano que va a Nueva York, a Florida y a Los Ángeles, hay un mercado abierto y tenemos la confianza de que esto funcione.

¿Están preparando algo nuevo?

En febrero vamos a dejar de hacer presentaciones porque ¡Quiero ver sangre! le da la estafeta a otro libro que estamos preparando sobre cine bizarro mexicano, que esperamos que tenga el mismo éxito. Son películas muy divertidas y sigue siendo cultura popular, que es lo que le gusta a la gente. Ahorita estamos definiendo cuántas películas van a ser. Por decir algo, van a ser 275 películas. Y ninguna es de luchadores para que no digan “Ah, claro, hicieron el cine de luchadores y como casi todo es fantástico lo pusieron ahí”. Y no, no hay una sola película de luchadores y sí hay muchas cosas de agentes secretos enmascarados de a caballo, detectives privados como Carlos Lacroix o una película de Ana Bertha Lepe que se llama Qué lindo cha cha cha, que es el primer antecedente de cuando el diablo se le mete a un mortal antes de El exorcista.

 

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