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Mi boda falsa

Halloween 2013
Halloween 2013 (Especial)

EL TONO DEL TONA
Rafael Tonatiuh


“Siempre quise ser galán, lo llevo en la sangre;
lamentablemente no lo llevo en la cara”.
Steve Buscemi

Publiqué en este diario que me había casado el 2 de noviembre del año 2012 con la graciosa, bella y talentosa actriz tabasqueña Maya Mazariegos; hoy, a dos años de esa publicación, debo confesar que eso nunca fue cierto. Los engañé.

Dicha boda fue un performance, una fantasía a la que le saqué un malicioso provecho, pues por aquel entonces estaba obsesionado por una mujer y, al sentirme despechado, quise presumir que tenía el amor de una chica bonita, joven, lista y elegante. Nada más lejos de la realidad.

Todo fue una farsa que ahora nos perjudica, principalmente a ella, pues carece de pareja, y me ha dicho que nunca había pasado tanto tiempo en el estatus de soltera como le sucede ahora (por cierto, m’ija ya quiere tener un novio guapo y divertido), ya que dicha ficción sigue tomándose por realidad para algun@s, a pesar de que ya he desmentido el mito verbalmente y por redes sociales, pues la gente tiene la mala costumbre de creer todo lo que está impreso en un periódico.

Mi falsedad tampoco me beneficia, pues he pasado por un anciano ligador, sinónimo de un estúpido decrépito incapaz de sostener una comunicación madura con una dama de su edad, y que conquista por su dinero y/o sus influencias.

La cuestión se complica porque Mayita y yo actualmente somos roomies y el común de la gente mira sexo en un espacio compartido por personas de ambos sexos, a menos que alguno sea gay (como en Happily Divorce y Will & Grace). La única verdad es que Mayita y yo somos simplemente madre e hija.

Desde un principio la quise mucho y por eso la adopté, ya que a ella le hacía falta una figura materno/paterna y pensé que juntos superaríamos cualquier mal momento, apelando a nuestro filosofía de vida diversionista, con grandes proyectos para cine, televisión y cabaret; por entonces no sabía que al invitarla a mi casa la introduciría en una dimensión desconocida…

He vivido treinta años borracho y durante ese lapso (justo hace diez años), me involucré en santería. Entonces me entregaron “un muerto” dentro de una cazuela de barro y “me rayaron”. Yo lo acepté, y de verdad me fue muy bien materialmente, viajaba al extranjero y tenía dinero. En un momento de lucidez me pareció incorrecto el sacrificio de animales y abandoné el culto hace cinco años; de manera inconsciente dejé al muerto dentro de una bolsa del mandado, en la Vía Tapo, sin ningún tipo de ceremonia y hoy está furioso, toca y jala a Mayita en su lecho, le habla y le impide dormir; también he visto volar cosas por la casa y me susurra: “Yaaa lleeeguééé”. Su molesta manifestación tiene una razón: Mayita (aparte de tener percepción extrasensorial) fue la clave para dejar el alcohol y la mota, aparte de que mi hija me hizo ver el daño que me había hecho (simplemente perdí muchísimo tiempo, abandonando entre otras cosas mis planes de hacer cine). Por ello, el muerto la agarró contra ella, pues antes se sentía a sus anchas en el ambiente corrupto de la casa, cuando vivía y bebía solo conmigo mismo, situación que ya no existe, gracias a Mayita, la Luz de la casa.

Como mi experiencia en posesiones se reduce a la película El Exorcista, acudí con uno de los ocho exorcistas autorizados en México, quien me hizo ver que el proceso de limpia requiere mi compromiso con La Luz (la vía corta sería a través de la  santería, pero eso implica mucha lana y volver a derramar sangre, lo cual, ni loco pienso hacer), de modo que ahora estoy estudiando, entendiendo y experimentando la palabra de Dios. También Mayita y yo vamos a misa los domingos, en una iglesia donde cantan, bailan y piden “un aplauso para el amor”, tipo José José.

Hace ocho años, por borracho, perdí o me robaron mi cartera en Barcelona, España. Se dificultó que me enviaran dinero y me querían echar del hotel, desesperado, entré de rodillas a la Basílica de Santa María del Mar, con una vela en la mano, prometiéndole a la Virgen que si me libraba de esa, dejaría de chupar (con una cláusula mañosa: “Salvo que sean fiestas de fin de año, cumpleaños y celebraciones donde tenga que brindar”). ¡Imaginen a un alcohólico prometiendo eso, en vez de dejar el póker, las carnes rojas o vestir de amarillo! Obvio falté a mi promesa y me avergüenzo, pues acabo de entender el sentido de lo Sagrado. Por ello asumo con responsabilidad y alegría mi papel de madre desde hace dos años, hasta que Mayita esté lista para seguir su camino por sí misma, y llegue a Hollywood, la Raza y varios más, o hasta que un galán inteligente, guapo y simpático venga a la casa y me pida su mano. Lo que suceda primero.

Con el muerto, la vida se nos complicó ligeramente, pero todo sigue su curso; mi “bebé tiburón” es una chica soñadora pero a la vez muy fuerte interiormente, hace reiki, asiste a sus castings y conciertos de Miley Cyrus, practica zumba y se toma selfies para el Facebook, donde tiene muchísimos fans, porque es una mujer encantadora y siempre irradia felicidad, es la imagen del ejercicio social #YoAmoMisCurvasLatinas, ella es la perfecta definición de “un espíritu festivo”; mientras tanto, “mamá tiburón” estudia las Sagradas Escrituras, practica la Meditación Trascendental, escribe cabaret, pretende a una dama que quiere hacer muy feliz y busca las vías para realizar otra película. Espero que esta confesión traiga más iluminación a nuestro ahora sagrado hogar. Que la paz esté con ustedes, herman@s.  

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