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El baile como liberación y reto: Entrevista con Jorge Drexler

El baile como liberación y reto
El baile como liberación y reto (Cortesía Warner Music)

A partir del jueves 18 de septiembre, durante 10 días el músico uruguayo presentará en diversas ciudades de México su disco más reciente: Bailar en la cueva, un viaje lúdico a la experiencia humana a través de lo corporal. Aquí, una charla con él al respecto.


Jorge, siempre he creído, al igual que tú, que el baile nos define como especie y que bailando podemos encontrar una liberación del ser. Es un motor tan fuerte como el erotismo.

El baile integra lo lúdico, lo erótico y aporta mucho a la experiencia humana en cuanto al crecimiento personal. Es el mismo plano en que se mueve el erotismo. En este disco hice el ejercicio de ampliar mis territorios. Yo estaba acostumbrado a escribir desde la cabeza (en cuanto a ideas, reflexiones, teniendo una estructura), y también desde los sentimientos, desde lo que me movía el corazón; ahora bajé de esos dos territorios al centro motriz, que es el cuerpo. Llevé lo de la cabeza al pecho y luego al ombligo y a los pies.

Hablas de bailar como creencia, como herencia, como juego y también de “ir en el ritmo como una nube va en el viento, no esperar en, sino ser el movimiento”. Algo muy sensual, puesto que involucra todos los sentidos. 

Leí la columna “El Sexódromo” que me compartiste, en donde escribes sobre el baile como un canal para descubrir nuevas capas de lo real, de la experiencia propia, de conexiones musculares, psíquicas, fisiológicas, eléctricas, imaginativas; un ejercicio para develar el mundo y a uno mismo. Me agrada mucho hacer esta entrevista contigo, cuyo tema de trabajo se relaciona con todos los planos del ser de manera democrática, de manera igualitaria. Hemos tenido una tendencia a priorizar la inteligencia aritmética, verbal, lógica, por sobre las demás inteligencias. La emocional ha ganado peso en los últimos años porque nos hemos dado cuenta de que se puede ser inteligentísimo de manera racional, pero si no tienes una inteligencia emocional mínima no puedes moverte con alegría en este mundo. Pero la inteligencia más relegada de todas, y sobre la que habla este disco, es la corporal. Y hay muchos velos que se descorren con la vibración de la persona como un diapasón entero.

Una vivencia que se experimenta cotidianamente pero poco se explora de manera consciente.

La experiencia humana que más me atrae es la experiencia completa. A mí me gusta mucho bailar; entrar en la danza fue un ejercicio personal de salir de mi zona de confort y entrar en un lenguaje que no conocía, aunque me he dado cuenta de que las canciones que disfruto bailando son las que invocan a todo el ser. Si tienes una base rítmica poderosa, con un planteo ingenioso y original, más dos o tres palabras adecuadas que potencien la emoción, puedes llegar al grado más alto de placer.

Volviendo a tu tema, sabes bien que el órgano sexual más importante es el cerebro, y de ahí parte todo. No se debe menospreciar ninguna región del cuerpo, pero lo más maravilloso es cuando todas las zonas entran en conjunción, cuando las personas vibran por entero. Esas son las relaciones que le hacen a uno volar. Con la danza pasa lo mismo: en el momento en que uno se despega de su yo y se entrega completamente al instante, su ser entero se pone en acción.

Tus discos anteriores fueron menos “activos” y más experimentales, más cerebrales.

Sí, justamente. Vengo de otros sitios, de otros terrenos. Amar la trama es un disco muy emocional, escrito con la vocal “a”, del pecho, del placer, del dolor, con ese palíndromo imperfecto. Luego siguió N, un proyecto de canciones combinatorias que surge de n, símbolo de una serie de números naturales. Son canciones que tienen un lado de búsqueda en la estructura, la lógica, la matemática de las canciones. Bailar en la cueva se va al cuerpo. Por ello, las personas me dicen “Ah, entonces las letras son menos importantes…”.

¡Claro que no! Quizá un poco más sencillas en su estructura, pero no en su contenido.

Tú lo entiendes: lo que sucede es que las letras son más sintéticas, y eso es mucho más difícil de hacer. Cuando tienes un límite, una métrica, un palíndromo o, como en Twitter, 140 caracteres, debes hacer un ejercicio de síntesis, que es difícil. Este disco también tienen acordes más sintéticos; las primeras cuatro canciones tienen uno o dos apenas. En casi todas las canciones he dejado fuera la mitad de las letras, tratando de trabajar en conjunción con la base rítmica. No quería hacer el truco de realizar un disco para el cuerpo con el formato de canción tradicional, donde cada estrofa trae nueva información.

“Data data” me ha puesto a bailar pero, a la vez, coincido en lo que dices: hay que olvidarnos ya de lo material. ¿Por qué seguimos yendo tras el becerro de oro? Es un disco que me pone a pensar mientras bailo.

Exactamente. En esta conversación tengo la consciencia de estar hablando con una persona cuya actividad también está centrada alrededor del ser humano como una entidad completa. Como señalas, a manera de mantra el texto de una canción te puede meter en un estado completo de felicidad. Un texto breve, fonético, como “data, data, data, data, data. Cómo se bebe, de una catarata”, potencia la conexión con el presente de una manera en que la palabra despliega su gran fuerza.

Otro tema poderoso en tu disco son las canciones, entes con vida propia. “La noche no es una ciencia” y “Esfera” se contraponen. En la primera dices “hacer canciones no es una ciencia exacta”, llegan solas, pero en la segunda reconoces que están girando todo el tiempo alrededor de algo.

Después de N, al que no cuento como una aplicación o juego aleatorio para construir canciones, sino como un disco dentro de la secuencia de cosas que he ido haciendo por la vida, me fui a escribir a la costa norte de España, a Cantabria. Una semana en aislamiento en un lugar frente al mar. Únicamente escribía y hacía surf. Quería que el disco tuviera un punto de fuerza física desde la composición. Llegué y escribí “Esfera”, “Bolivia”, muy rápidamente, pero después hubo dos días de vacío completo.

En el proceso creativo, la hoja en blanco es una metáfora de tu ser; tienes que vaciarte para escribir. Pero el problema de quedarte en blanco cuando cuentas nada más con una semana y estás solo es que empiezas a trabajar en tu contra. En un momento determinado tuve que decirme “Tranquilo, hacer canciones no es una ciencia exacta, no estás aquí para cumplir un proceso burocrático”. Como bien dices, habla por completo del proceso creativo de escribir canciones: yo llevaba mis gafas de cerca, mi guitarra rota, pero la musa no pacta. La magia es que el ritual no es mecánico, tiene chance de aparecer o no, y eso lo glorifica. Si solo te dedicaras a recopilar cosas y hacer un trabajo sistemático te perderías de la parte misteriosa. Y a mí siempre me ha gustado conservar esa gracia, ese poderoso impulso.

GIRA MÉXICO 2014 SEPTIEMBRE

Jueves 18. DF. Teatro Metropólitan

Sábado 20. Guadalajara. Teatro Estudio Cavaret

Martes 23. Monterrey. Café Iguana

Jueves 25. Reynosa. Teatro Principal Parque Cultural

Viernes 26. Tampico. Teatro Metropolitano

Domingo 28. Puebla. Teatro de la Ciudad.

Por Verónica Maza Bustamante

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