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Sábado , 26.05.2018 / 03:25 Hoy

Autodidacta es… saber sin muletas: ‘Yorko’

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EL ÁNGEL EXTERMINADOR
Karina Vargas

Residente del Distrito Federal, Jorge F. Muñoz es un ilustrador de formación autodidacta que ha logrado dominar trazos que parecen andar solos. La pasión de expresarse a través de imágenes lo ha impulsado a practicar, investigar y pensar disciplinadamente hasta lograr dedicarse al dibujo de manera profesional, consolidando así el alias de “Yorko” (apodo preparatoriano que hacía referencia al graffitero YORK).

Contando entre su producción libros y antologías como “Historias de un año cualquiera” y “Planet Western” fue premiado con la beca de Jóvenes creadores 2012-2013 otorgada por el FONCA. En esta ocasión platicamos con él sobre la experiencia de representar al cómic mexicano en el festival de BulleBerry en Francia donde participó.



¿Cómo se dio tu intervención en el festival?

La exposición en el festival de BulleBerry empezó con Paula de Maupas que vive en Bourges, Francia, y es una entusiasta del cómic; ella desde hace un año quería montar una exposición allá, pero no conocía mucho de la escena en México. Con ayuda de un amigo, Guillermo Guerrero, vino y se fue adentrando en la escena nacional, visitó algunos eventos y entrevistó a varios de los que hacemos cómic en el país.

Fue a Festo, que es el principal festival de autores, y a partir de ahí armó una carpeta de lo que quería exponer allá. Así comenzó a organizar la exposición, centrándose en los autores actuales, no en la historieta clásica o popular sino en la gente que está haciendo ahorita cómic en México.

Soy parte del colectivo, Internauta Cómics y nos entrevistó en conjunto, nos grabó en una sesión de trabajo y a partir de ahí se fue formalizando más la cuestión de la exposición.

¿De tu trabajo qué eligió?

Paula eligió algunas páginas de la antología Planet Western, que sacamos con Internauta Cómics sobre cómics de vaqueros que presentamos en el Festo del 2013 y también una página de un cómic de John Kumah que hice para Estados Unidos, disponible en comixology.com para descargar y a la venta. También un par de páginas de proyectos personales de una novela gráfica que estoy haciendo en este momento con la beca del Fonca 2012-2013.

¿Cuál fue la respuesta del público?

Según el reporte de Paula, la respuesta fue muy buena. Incluso para ser una exposición paralela al festival fue la que más éxito ha tenido. Platicando con ella me comentó que tiene planes de llevar esta muestra a París, pero aún no hay nada concreto.

Desde tu punto de vista, ¿hay más autores que se pudieron incluir en la muestra?

Me hubiera gustado que fuera más incluyente, porque a excepción de José Luis Pescador, que es de León, Guanajuato, los demás somos del DF, no hay gente de Monterrey, de Guadalajara o de Ciudad Juárez. En Monterrey hay gente como Rulo Treviño o Dono Sánchez; en Guadalajara, René Córdoba, y en Ciudad Juárez los de 656 Cómics. Pero también es un primer intento y me imagino que para Paula contactar a los autores con los que ya tenía mayor confianza le ayudó a controlar más el resultado. Sí me gustaría que en futuras ediciones se incluyeran a autores de muchos lados.


¿Cómo repercutiría en tu trabajo una exposición así en el DF?

Cualquier plataforma para dar a conocer el trabajo siempre es buena. La cuestión aquí en México es que fuera de Festo y lo que se está haciendo en la Mole de dos o tres años para acá no hay muchos espacios. Entonces si se hiciera una exposición no tendría que ser para el público que ya está cautivo sino para el público en general, que sea bajo estos mismos términos que se hizo la exposición en Francia, para gente que no sabe nada del cómic que se hace aquí, pero que sea un acercamiento con buenos ejemplos.

¿Por qué es importante el cómic como medio de expresión?

Porque es la manera más sencilla de transmitir información. El lenguaje del cómic es tan rico y tan universal que se utiliza desde las instrucciones de la lavadora que acabas de comprar hasta en el instructivo de los aviones sobre qué hacer en caso de accidente, todas estas diagramaciones son lenguaje de cómic. Éste te permite mostrarle a la gente de una manera más clara una secuencia de eventos, por eso es una herramienta que se puede usar para cualquier cosa.

Es, además, una gran herramienta de alfabetización. No por nada hasta partidos políticos y organizaciones no gubernamentales utilizan este medio para su difusión porque saben que la gente si los lee. Aun ahorita con el auge de celulares, tablets y demás, tú vas a la periferia de la ciudad como el Metro Pantitlán y te siguen vendiendo lo que ellos llaman “novelitas”, que son estos cómics de sensacionales de a tres o cinco pesos y que representan literatura accesible para cualquier persona, con un precio que cualquiera puede pagar.

¿Cuáles fueron los títulos que te acercaron al cómic?

Empecé con lo que se publicaba aquí en México, que era El hombre araña, los cómics de Konan, Karmatrón y lo que salía en los puestos de revistas. Después poco a poco te vas graduando, comencé a buscar cómics en inglés que en ese tiempo era en los Sanborns y ya cuando aparecieron las tiendas de cómics fue un mundo totalmente nuevo, comencé a consumir de poquito en poquito hasta adentrarme cada vez más.

¿Te llamaban más las historias o los dibujos?

De principio los dibujos porque cuando eres niño eres mucho más visual, pero eventualmente vas haciendo la relación de que no nada más son dibujos, no nada más es un cuadernito para colorear o un catálogo de donde copiar tus dibujos sino que hay un trasfondo más allá, entonces poco a poco te vas metiendo más en el drama de la vida de Peter Parker, por ejemplo, o en la vida de más personajes. Sobre todo la magia que siempre vi en los cómics es esa conjunción de que tanto la historia como el arte me cuentan una historia completa.

¿Cuál fue tu proceso para hacer cómics?

Fue un proceso largo, porque yo me dedicaba a otras cosas, pero siempre tuve la necesidad de contar historias. Primero me junté con un grupo de amigos con los que saqué un fanzine que no llegó a mucho pero fue un primer comienzo, y poco a poco fui conociendo a más gente con mis mismos intereses. Me di cuenta que eventualmente tus cómics te dejarán de parecer malos. La ventaja que hay ahorita es que ya hay muchos más escaparates para mostrar el trabajo, gracias a internet o las editoriales que ya son más abiertas a publicar cómics.


¿Cómo creas un cómic?

En mi caso cuando haces un cómic, primero debes saber qué historia quieres contar incluso aunque no la tengas aterrizada, pero con que sepas más o menos de qué va y en qué termina tú la puedes ir desmenuzando, partiéndola en mitades, tercios, cuartos e ir poco a poco añadiéndole o quitándole cosas; a mí me gusta que mis trabajos toquen ciertos temas que no sea solo entretenimiento que de alguna manera toque un poco más las fibras del lector.

¿De qué manera?

Puede ser una historia de puro humor donde tu objetivo sea causarle risa o alegría a una persona o alguna reflexión sobre cualquier tema ya sea social o incluso temas que tienen que ver con los sentimientos, como cosas de amor o desamor. El punto es no es solo contar la historia sino matizarla con estos temas que son verdades universales. Es la manera con la que uno conecta con el lector. Siento que todos los temas son válidos, no tengo problema de hablar de religión, sexo, política o lo que sea. Desarrollar una historia coherente de un tema que no dominas es un reto artístico.

¿Desde esa visión autodidacta cómo entiendes el aprendizaje?

Una vez, cuando visité a Clement (quien también es autodidacta) en El Taller del Perro, me dijo algo que se me quedó muy grabado: “Si elijes ser autodidacta solo hay de dos, o sabes o no sabes”, entonces yo elegí saber, así que todo el tiempo que no pasé en la escuela igual me la pasé estudiando, de cada tema que me interesaba hacía una investigación profunda, amplia y sobretodo hacía un análisis de lo que estaba leyendo. Aunque también en la cuestión de ser ilustrador y de hacer historietas no hay nada como la experiencia, uno puede ir al colegio de Juilliard en Estados Unidos o a la Academia de Angulema, pero mientras no te sientes y te pongas a hacer cómics no vas a poder internalizar ese proceso de ir haciéndolos mejor cada vez, si es una cosa de experiencia, es un oficio artesanal que por medio de la repetición cada vez te va a ir saliendo mejor. Entonces, por mucha teoría que tengas si no la aplicas en algo sólo es teoría vacía. Hay que producir constantemente.

¿Cómo ves el panorama de la novela gráfica y el cómic a nivel nacional?

Siento que ahorita está estancado, sobre todo porque mucha gente lo debate y se la pasa teniendo discusiones infinitas en redes pero poca gente se pone a producir cosas, hay más discusión que producción. Es lo malo de la escena nacional que mucha gente se clava en el chisme, de hablar mal del grupo de junto. Eventos como la Mole y Festo son buenos intentos para hacer crecer la escena, pero si los autores no sacan más cosas de calidad en lugar de sacar cosas solo por cumplir, pienso que la escena no va a ir para arriba. Lo bueno es que en las editoriales hay más apertura como Resistencia, Sexto Piso, La caja de cerillos y cada vez más, pero hay que producir constantemente, si no, esas oportunidades se pierden.








Para conocer más sobre el trabajo del autor, visita: https://www.behance.net/yorko

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