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Ese arcoiris que todos somos

Los colores del amor (Especial)
Los colores del amor (Especial)

Verónica Maza Bustamante

Karina Velasco nunca ha dejado su trabajo en medios de comunicación, pero desde hace algunos años se ha dedicado a investigar y compartir conocimientos de nutrición, cocina, yoga, tantra y sexualidad sagrada. Recientemente presentó su tercer libro, Los colores del amor

Karina, ¿cómo ha sido el recorrido desde tu primer libro, El arte de la vida sana, hasta el más reciente, Los colores del amor, en donde te enfocas en las parejas y las relaciones amorosas?

Fue un proceso interesante porque es una expresión de mi propia claridad. En El arte de la vida sana yo estaba empezando mi transformación. Fue mi primer libro, un experimento, pero quería hacer cosas aún más prácticas, más eficientes para los demás. Con Del punto A al punto G quería que la gente entendiera los conceptos. Para este libro pensé en aquellos que no tienen tiempo ni dinero para tomar un curso de una semana, no pueden ir a hacer yoga dos horas todos los días; quería que de una manera fácil y accesible se acercaran al bienestar. Siempre he querido estar sana y verme bien. También me he interesado por mi sexualidad; ya dejé atrás la culpa, la vergüenza, y quería, de manera sagrada y conciente, explotarla. Deseaba saber cómo ser conciente de mis patrones de conducta al buscar una pareja si no me conocía tanto. Lo investigué y ahora lo comparto. Quise hablar sobre el tantra, pero también sobre la inteligencia emocional.


Tu libro tiene algo de inteligencia erótica.  Hablas, al inicio, de ciertos mitos e ideas que empiezan a modificarse, como por ejemplo, decir que las parejas sí podrían estar juntas para siempre o por muchos años pero que todo es mutable, incluso el amor, y hay que moverse junto con él. Una relación estática está condenada al fracaso. ¿Por qué es necesario trabajar en eso antes de pasar a la segunda parte de tu ejemplar?

Para mí es romper con dos creencias muy particulares que se tienen en México y Latinoamérica, quizá por las telenovelas, en donde todo es drama. Crecemos con una idea poco sana del amor. Vemos en la televisión que la base de las relaciones es el rencor, la revancha, los celos, la venganza, la violencia. También que sí existe el príncipe azul, que va a llegar a darnos un beso y seremos felices para siempre. Pero ninguna de esas situaciones es real. Quise romper con eso. Yo ahora no tengo pareja, pero he encontrado muchos príncipes de todos colores que han tenido un maravilloso tiempo de vida conmigo. El objetivo de las relaciones de pareja ya no es el mismo de hace cincuenta años: ya no se casan las mujeres por dinero, por un apellido, por estabilidad, para unir familias. Vaya, ni los príncipes de verdad se casan ahora por eso. ¿Qué significa hoy en día estar en una relación?  Crecer, apoyarse, servir así al mundo.

Por eso para mí fue importante empezar con una introducción en donde hablara de todo eso, antes de entrar a los chakras y sus colores. Mucha gente cree que elevar el nivel de conciencia es algo místico, pero en realidad es simplemente conocerte a ti mismo. Ya que sabes cómo se mueven tus energías masculinas y femeninas, cuál es tu luz, cuál tu sombra, cuáles tus deseos, cuáles tus límites, es más fácil interactuar con los demás.   

 

Conociéndote a ti mism@ puedes establecer mejor comunicación con los otros.

Sin duda. Sabes lo que quieres y lo pides. Así te puedes alejar de esos jueguitos de “yo no te busco, no me contestas, por qué no me escribes, le gusto o no le gusto”, que son como ochenteros, además de que no sirven. Me gustaría que las relaciones fueran más directas, más honestas, con menos drama, y la gente pudiera compartir sus anhelos. Con eso se puede evitar la desilusión.


A veces queremos ver a la pareja como somos nosotros, no como es ella. Pretendemos que actúe en función de nuestros deseos y expectativas en lugar de hacerlo entendiendo sus particularidades. En Los colores del amor hablas de determinadas formas de ser.

Tenemos activos algunos chakras más que otros y podemos cultivar cada uno, porque son aspectos de nuestro ser, son centros energéticos que se pueden armonizar y te proveen las herramientas esenciales para que puedas relacionarte de manera sana y consciente con las personas que te rodean.

Además de trabajar los tuyos, puedes aceptar los de los demás. La intención es que veas lo bueno y lo malo de tu forma de ser. Entender nuestros claroscuros para poder decir cuáles son nuestros límites y nuestros deseos. Aprender a decir que no. Hay que saber evolucionar, estar con personas que nos ayuden a sacar nuestro mejor potencial en lugar de perder tiempo lastimando o sufriendo.


Trabajar cada chakra y estar en balance, ¿qué tan fácil es?

La intención es muy importante, es el punto de partida. Después, entender que podemos hacerlo. Y tener disciplina.


¿El tuyo es un libro para leer en pareja o en solitario?

Está padre leerlo con la pareja pero mejor aún leerlo una primera vez en solitario. Ver por qué no nos gustan ciertas cosas de nosotros mismos y de quienes nos rodean. Trabajarlo de manera individual y luego leerlo en pareja. Incluso así pueden ser bueno para arreglar alguna situación que no sabemos cómo resolver, para entrar en un tema que tememos tocar o hasta evitar un rompimiento amoroso.


Para saber más: www.karinavelasco.com


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