• Regístrate
Estás leyendo: Alternativa tropical por tradición
Comparte esta noticia
Martes , 20.11.2018 / 22:34 Hoy

Alternativa tropical por tradición

Publicidad
Publicidad

EL ÁNGEL EXTERMINADOR

Karina Vargas

@lula_walk


Ex Balneario Olímpico Pantitlán

A pesar de cualquier pronóstico, prejuicio o presupuesto, el Deportivo 14 de Diciembre se mantiene en la lista de opciones para disfrutar de unas vacaciones sin salir de la nebulosa Ciudad de México.


“Si me preguntas cómo estoy, yo te voy a decir, carnal, que me siento muy tranquilo, ‘tantranquilo’ y tropical”.
Los Aguas Aguas


En la selva chilanga hay costumbres tan populares que pasan de generación en generación sin cuestionarse su origen ni permanencia. En los hogares menos rigurosos, la práctica que más destaca en Semana Santa está enfocada en aprovechar los días de asueto y huir al rincón acuático más cercano para salir de la rutina diaria. Aunque esto también representa un hábito, pero colectivo.

Llevo, con esta visita al paraíso artificial de Pantitlán, tres recorridos a distintos balnearios durante los días santos, para darte a ti, lector, que seguro regresas de Miami, Dubái o Acapulco, un panorama de lo que se vive en estos sitios que se quedan tres rayitas debajo de nuestro estándar de gente de clase media. Sin embargo, mis ojos han registrado tantas similitudes entre uno y otro, que ahora decidí no hacer un minucioso recuento acerca del color verdoso del agua, las inútiles medidas de seguridad que en cualquier lugar con piso húmedo deben cumplirse, la estricta dieta a base de dorilocos, sopas Maruchan, micheladas, sándwiches, tostadas, tacos, tlayudas o chicharrones que alimentan a los bañistas.

Tampoco te retrataré con cincel literario lo colorido que se ve una alberca llena de cuerpos poco ejercitados con trajes de baño ajustados ni la fantasía que representa un chapoteadero para cualquier niño que acaba de dejar el pañal. No. Hoy quiero analizar, sin pretender dar argumentos de sociología o antropología, y en base a los paisajes que he visto en Tepetongo, el balneario Elba, el ex balneario de Pantitlán y otros más (a los que he ido sin fines laborales) sobre lo que pasa cuando nos despojamos de prejuicios, vergüenza y pudor, para dejarnos llevar por la entrada del calor primaveral en estos centros recreativos.

Sazón de hogar

Hay un lugar muy preciado entre mis compañeros de sección donde podemos llevar nuestros tacos, pescaditos fritos, hamburguesas o quesadillas y acompañarlas con una caguama (que debidamente servimos en vasos). Es una opción muy económica, pues también nos cooperamos para pagar el monto final. Así convivimos, comemos y ahorramos. Cuando veo a la gente transportar todo lo necesario para preparar sus alimentos dentro de los balnearios, recuerdo estos momentos godinescos y entiendo que para todos es mejor llevar sus insumos, comer con su sazón y sortear los altos precios de la comida que ofrecen dentro. Cuando he llegado a probar algún antojito en los balnearios, confirmo que el mexicano será todo, menos pendejo.

Sin miedo al qué dirán

Todos, incluso aquellos a quienes dotaron de confianza y autoestima extrema, hemos sentido ese temor a mostrar nuestras partes pudendas en público. Una vez que esa barrera se rompe, llega la libertad. Así lo comprobamos cuando vemos que hasta el más tímido desnuda sus tobillos y pies para sentir la tibieza del agua. Los más valientes presumen su piel y aportan imágenes que se quedan en nuestra carpeta de “diversidad”.

La vaquita marina vs. el cacadrilo dientes de elote

El viernes 30 de marzo se hizo viral en redes sociales una noticia que a pocos sorprendió: “Desalojan balneario de San Juan de Aragón porque alguien se hizo popó”. Al siguiente día, la gente recobró su fe y celebró el “Sábado de Gloria” sumergiéndose nuevamente en las instalaciones de dicho balneario. ¿Podrá el cacadrilo dientes de elote sobrevivir más tiempo que la vaquita marina? Ojalá que no.

Siempre hay lugar para la cascarita

Cuando pensamos en balnearios, al menos los que están dentro de la capital, es imposible pensar únicamente en albercas o pozos con agua, también están las áreas verdes y las canchas. Las áreas verdes se usan, claro está para acampar (cocinar, descansar o cambiarse de ropa) y las canchas para jugar futbol. En el caso del ex balneario de Pantitlán, como también es utilizado como deportivo y gimnasio, hay más espacio destinado para jugar futbol rápido, basquetbol, frontón o voleibol. En los demás sitios, es normal que los visitantes busquen un sitio en entre la maleza de cuerpos para desarrollar su habilidad pambolera.

En el mar la vida ¿es más sabrosa?

Nos han enseñado que la playa o los paisajes para hacer actividades extremas son los destinos idóneos para vacacionar, pero ¿y si puedes ir a un lugar donde hay agua, arena (o cal), experiencias extremas, sol, bebidas y toboganes a la vuelta de casa y sin pagar una fortuna, por qué no ir? Esta es la lógica de muchos, si no es que de la generalidad del público asiduo a los balnearios que, en su mayoría, son vecinos del lugar.

Nadar ¿con qué se come?

Una característica que he encontrado en balnearios (y algunas playas) es que los visitantes no saben nadar y que los que han aprendido en escuela se identifican por sumergirse con googles y traje de baño completo. ¿Hasta cuándo va a durar esto? No es que la gente deba pasar un examen que demuestre saber todos los estilos, incluido el de ranita, para que pueda entrar a chapotear, pero ¿qué implica que la gente se conforme con meter los “piecitos al agua”? Desde mi punto de vista, esa práctica de conformismo tiene como consecuencia dos cosas importantes: una, pocos espacios con instalaciones dignas a precios accesibles, o simplemente con instalaciones dignas. Dos, poca o nula cultura de higiene y precaución, como no correr cerca de las albercas o bañarse antes y después de nadar; esto me regresa al punto uno: ¿cómo va a bañarse la gente que entra las albercas de los balnearios, si la mayoría de los vestidores tienen lo básico (y entre lo básico no están las regaderas)? Solo queda la opción del baño de pueblo.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.