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Alison Mosshart:la estrella de rock que ama sacar fotocopias

El Ángel Exterminador

La vocalista de The Kills y The Dead Weather vivió una semana en la CdMx como parte de una residencia artística para montar una exposición que se presentó hasta el 5 de junio en el Centro Cultural Panteón.
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Por Arturo J. Flores


“¡Qué difícil es tener una conversación aquí!”, le digo a Alison Mosshart. En 20 minutos nos han interrumpido cuatro veces. Un vendedor de pulseras, los representantes de una asociación civil que intenta salvar a las tortugas de los efectos del plástico asesino, una chica que nos pregunto si hablábamos español y podíamos adoptarla y uno de los meseros, para acomodar una sombrilla, porque el cielo ha comenzado a nublarse. 

Pero fue precisamente ese toque surrealista el que más inspiró a la vocalista de The Kills y The Dead Weather a pintar durante la semana que vivió en la CdMx, como parte de una residencia artística para montar una exposición que se presentó hasta el 5 de junio en el Centro Cultural Panteón.

Presa de una excitación irrefrenable, no hizo otra cosa que trabajar.

“Es curioso, porque inicialmente ya tenía casi terminadas las obras que forman parte de Side Effects y que traería a México, pero cuando me invitaron a quedarme aquí un tiempo, no pude dejar de pintar. De las 78 pinturas que la integran, las primeras 46 las concluí en un lapso de cuatro meses, pero las otras 32 fueron hechas en México, influidas por la gente, por la arquitectura y por el ritmo de vida tan acelerado que hay aquí”, dice Alison en una cafetería de la Roma.

Tanto que al final de estos casi 40 minutos de conversación, al café americano grande que pidió apenas le habrá dado un par de sorbos antes de salir corriendo a su siguiente compromiso.


En tus pinturas hay mucha influencia del punk, ¿te gusta?

¡Cien por ciento! Soy punk, tanto en la música como en el arte. Cuando era más joven, lo primero que hice como artista fue trabajar en fanzines. Ya sabes, recortar, pegar, dibujar, hacer todo con las manos. Diseñé muchos flyers para las tocadas de algunos de mis amigos. Me gustaría conseguir una vieja fotocopiadora, como aquellas en las que hacíamos esos trabajos. Podía pasar muchas horas sacando esas fotocopias y repartiendo las propagandas. No existe nada como Xerox, en serio. Las copiadoras láser ya no tienen onda.

Las 78 pinturas que se exhibieron en México fueron hechas a mano. Incluso unas horas antes de la inauguración hiciste tú misma los pies explicativos; ¿te atrae el arte digital?

No soy fan, porque cuando pinto necesito saber que lo que estoy haciendo es real, ¿me entiendes? Ensuciarme las manos. Me gustan las texturas y pasarles los dedos por encima. Respeto que alguien se exprese de forma digital, pero no lo comparto.

Sin embargo, en la música tarde o temprano terminas teniéndote que escuchar en una plataforma de streaming. ¿Qué sientes cuando te escuchas en digital?

Sí, y pienso que nunca suena tan bien como lo hicimos en el estudio. La música digital parece empequeñecida, pierdes algo de su alma, una textura. Pero a la gente no le importa, son cosas de las que te preocupas sólo cuando eres músico y escuchas los masters de tus grabaciones. Por eso disfruto tanto tocar en vivo. Ahí recupero el alma de las canciones. No existe manera de corregirte cuando estás en un concierto. Si te equivocaste no vuelves sobre tus pasos para tocarlo otra vez, continúas y punto. Es más como con la pintura. Cuando pinto, me dejo ir sin pensar en lo que viene. Soy la primera sorprendida del resultado. A veces pinto en una especie de estado mecánico, sin darme cuenta de lo que hago.

Estás a punto de ir de gira con The Kills (la agrupación que forma con el guitarrista británico Jamie Hince), ¿cómo divides tu tiempo entre la música y la pintura? ¿No llegas a tener un bloqueo?

Sí los tengo, aunque se resuelven canalizando mejor mi energía. Cuando me siento mal de ánimo, me obligo a pintar. Con la música sucede lo mismo. En mi casa, en Nashville, tengo un estudio. De un lado están acomodadas todas mis guitarras y del otro, mis materiales para pinturas. Y lo que hago es saltar de un universo al otro continuamente y de manera desordenada. Cada vez que siento un bloqueo en una actividad me paso a la otra.


¿Qué fue primero, la pintura o la música?

La pintura, porque mi mamá fue profesora de arte en una secundaria y desde muy pequeña me inculcó el gusto por él. Aunque también amo la música y también aprendí a tocar desde muy joven, por culpa del skateboarding. Me gustaba mucho patinar y de repente me vi comenzando una banda junto a los chicos con los que practicaba. Así es el rock.

Pero la pintura es un acto mucho más solitario.

Sí, definitivamente. Pero también me sale mucho más rápido, es algo que me sale muy natural. Hay cuadros que puedo hacer en tres días, peor otros los termino en una hora.

¿Escuchas música cuando trabajas en un cuadro?

¡Mucha y a volúmenes muy altos! En la última semana estuve escuchando de forma obsesiva el último disco de Queens of the Stone Age y antes de eso, mucho de Iggy Pop. Tengo playlists especiales para pintar. Me gusta mucho Tom Petty, que en paz descanse.

¿Puedes pintar cuando estás de gira?

Sí, porque tengo mucho tiempo muerto en los hoteles y en los camerinos. Es muy práctico, porque tampoco hago uso una técnica tan formal, así que donde sea saco mis juguetes y me pongo a trabajar.

¿Quién es tu mayor influencia como pintora?

Don Van Vliet, quien fue vocalista de la banda Captain Beefheart, pero después se retiró de la música para irse a pintar a su casa en medio del desierto. Sus pinturas sencillamente me vuelven loca, hacen que se me estruje el corazón. Fue él quien me enseño que no debía dudar, que si me gustaba el arte, tenía que seguir adelante. Al mismo tiempo, me hizo pintar de una manera más “sucia”.

¿Te duele vender tus pinturas?

Quisiera nunca venderlas, pero sé que no es posible. La primera vez que vendí una fue horrible, pero tuve la oportunidad de platicar mucho con el comprador y saber cuánto amaba mi cuadro, lo que acabó por convencerme que estaba haciendo lo correcto. Siempre le tomo una fotografía a mis cuadros, y las atesoro en una caja debajo de mi cama. Es igual que con mi música. Una vez que grabo una canción y la publico, deja de pertenecerme. Deja de ser mi responsabilidad.

Hace diez días terminó tu exposición Side Effects. ¿Tienes planeado hacer una nueva exposición en el futuro?

¡Primero déjame recuperarme de ésta! No quiero contarte cómo estuvo la resaca después de la fiesta de inauguración.

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