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YouTube "Rewind" 2013: el año de las incoherencias

Ilustración video youtube
(Martha Castillo)

En septiembre pasado, el dueto noruego Ylvis subió un video a YouTube, llamado The Fox (What does the fox say?). Este musical seguía la misma receta que hizo que Psy ganara millones de visitas con el Gangnam Style de 2012: una producción impecable, un coro pegajoso, una coreografía fácil de aprender y muchas, pero muchas tonterías.

En cuatro meses, la canción del Zorro tiene cerca de 300 millones de vistas convirtiéndose, según YouTube, en el video viral más visto del año. Aunque ya tenían un programa de comedia local, los chicos de Ylvis pasaron al estrellato de la noche a la mañana. Lo curioso del asunto es que la canción, con todo y que sea muy divertida, resulta estridente y dudo que alguien quiera oírla más de tres veces. El video, por si todavía no la ha visto, está filmado en un bosque y explica que el sonido que hace un zorro es “hatee hatee hatee ho joff tchoff tchoffo tchoffo tchoff!”. Se lo juro por Madonna.

Ante semejante fenómeno cualquiera se pregunta: ¿Basta con tener los recursos y seguir una receta para adquirir fama y fortuna? Ylvis demostró que desde un rincón de Noruega se puede alcanzar notoriedad mundial, pero antes de que salga con su camarita a grabar el siguiente video viral de internet debe saber que la fórmula antes descrita no es la única manera de lograrlo. En febrero, el universo internetero fue tomado por sorpresa con la canción Harlem Shake de Baauer, un dj de medio pelo que sacó a la venta este sencillo en 2012 y que pasó sin pena ni gloria durante un año. No fue sino hasta que un estudiante de Nueva York, Filthy Frank, oyó la canción, y la bailó enfrente de una cámara con sus amigos. Su versión de Harlem Shake dista mucho de las copias que después invadieron la red: en el original aparece con un leotardo rosa fucsia sacudiendo la pelvis, al lado de un Power Ranger y un tipo con traje de extraterrestre. Con 13 mil suscriptores a su canal de YouTube la canción se volvió viral en poco tiempo; de ahí, estoy seguro que hasta en su oficina bailaron como si tuvieran el mal de san Vito.

¿Quién iba a decir que el grito de “¡Con los terroristas!” se volvería mundialmente conocido? ¡Nadie! Al contrario que con The Fox, el fenómeno del Harlem Shake surgió de manera espontánea, aunque podemos reconocer con ellos que el mundo está ávido de entretenimiento por muy ilógico que sea. Kevin Alloca, gerente de Tendencias en YouTube y profesional en el arte de ver videos (no como usted ni como yo), explica que solo un pequeñísimo porcentaje de los videos subidos a este portal alcanza más de un millón de visitas. YouTube ha identificado tres elementos esenciales para que un video se vuelva viral: el primero es que sea catapultado por un líder de opinión, ya sea un conductor de televisión, un blogger famoso o un portal de noticias. Pueden pasar muchas semanas o meses desde que alguien sube un video y después se descubra, pero su notoriedad muchas veces depende de un simple tweet o un post a la hora correcta.

El segundo factor es la participación de la gente hacia el video: la virulencia depende de la respuesta que tenga, muchas veces en forma de parodia o simplemente haciendo su propia versión. El Harlem Shake es el mejor ejemplo de cómo todos quisimos contribuir a este fenómeno con nuestra propia versión, muchas veces más divertida que la original. Hoy en día participamos de los videos, ya no solo hacemos de espectadores como cuando Raúl Velasco nos hacía ver a Chayanne. El tercer factor es el más difícil de lograr: que sea inesperado y sorpresivo. 

Las agencias de publicidad matarían por tener la fórmula correcta para hacer que un video sea viral, aunque este año muchas estuvieron cerca de lograrlo: hace unos meses, todos vimos a Jean Claude Van Damme haciendo su famosa apertura de piernas sobre dos tráilers de la firma Volvo, logrando 65 millones de visitas en menos de dos meses (y hasta hace unos días, otra agencia contestó a ese video con una versión digital de Chuck Norris). El agua Evian, superó a ambos con un baile de bebés que casi logró los 70 millones.

¿Cuántas visitas se necesitan para considerar que un video es viral y no solo popular? Hasta hace pocos años, con un millón de visitas bastaba. Pero las campañas de publicidad se vuelven más agresivas y ahora vemos anuncios y videos en todos lados. Mundialmente, el conteo de los diez mejores videos parte de los 40 millones, aunque en México esta cifra baja a 5, visitas que tienen que darse en muy poco tiempo para integrarse al conteo.

Pero no solo de virulencia es vive YouTube ni de niños brasileños que no quieren comerse un taco de pulpo. También hay una lista de los videos musicales con mayor éxito y este año Psy volvió a quedar como el cantante más popular del mundo con su canción Gentleman. A pesar de ser una oda al mal gusto y de seguir apostando por la misma receta de chicas guapas con un meneito sabrosón, se llevó más de 600 millones de vistas con lo que le ganó a Miley Cyrus, Katy Perry, Robin Thicke y la populachera Get Lucky de Daft Punk.

¿Y en México? Oh, querido lector, México es una cosa aparte. Merece un estudio antropológico.

El video más visto en México corresponde a un videoblogger llamado Germán. Su canal “Hola soy Germán” tiene más de 13 millones de suscriptores y su video sobre las adicciones es más famoso que cualquier menélegue de Adal Ramones. A partir de ahí, los videos mexicanos van de mal en peor: Peter Languila, humanoide con cuerpo de lombriz le compite a la canción Pollito Pío (no haga cara de asco). Pocoyó bailando Gangnam Style nos demuestra que somos más cursis que una palanqueta. La cosa mejora un poco con Yuya, preciosa blogger hiperactiva que da todo tipo de tips para chavitas escolapias, pero sigue pa’ abajo con la Cumbia de Gokú, homenaje al sayayin oaxaqueño del grupo Los Weyes que Tocan. Tal cual lo leyó.

De los videos musicales en México, ni hablar señores, la música de banda y el reggaetón siguen dominando: La Sinaloense, La Arrolladora, Romeo Santos, Gerardo Ortiz, Los Recoditos, Los Primos y Tierra Sagrada le dieron una revolcada a Miley Cyrus que queda hasta el final de la lista. Si algo hay que decir a favor de esto es que aunque todos los videos guapachosos muestran el cliché del cantante feo que se queda con la mujer más hermosa, ahora se filman con calidad cinematográfica y no grabados con cámara de celular.

Dese una vuelta por www.youtube.com/user/theyearinreviewMX para ver el remix de lo más sonado del año. Ahí mismo podrá encontrar los videos que he mencionado. Y si tiene los recursos, propóngase hacer un video que dignifique la lista mexicana para el próximo año, porque eso de ver cómo hace el pollito pío y la gallina cocorocó, nos deja muy mal parados, oiga. m

Guillermo Guerrero
@guillermo_ga

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