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"Weird Al": Diversión obligatoria

“Weird Al” Yankovic
“Weird Al” Yankovic (Blumpi)

Todo arrancó el 14 de julio con “Tacky”, video que parodia el hitazo de Pharrell Williams “Happy” y en el que hacen cameos Jack Black y otros comediantes. Pero una de las partes más interesantes de la producción y promoción de los ocho videos fue que cada uno apareció en una plataforma diferente, llevando a la audiencia de un lado a otro al tiempo de que la mantuvo atenta a su hashtag #8days8videos: “Tacky” se estrenó en Nerdist, “Word Crimes” en Vevo (de YouTube), “Foil” en College Humor, “Handy” en Yahoo Screen, “Sports Song” en Funny or Die, “First World Problems” en Pop Crush, “Lame claim to Fame” en Amazon Music y “Mission Statement” en Speakeasy, de The Wall Street Journal. El financiamiento de estos videos corrió a cargo de diferentes compañías y el concepto de Yankovic es que que, actualmente, ya no existe la music television —referencia evidente a MTV y a cómo se promociona la música actualmente— y de ahí su elección de internet como su plataforma de lanzamiento. El álbum, además, incluye uno de sus famosos popurrís interpretados en versión de polka, llamado “Now, that’s what I call Polka!” y que incluye canciones como “Wrecking Ball”, de Miley Cyrus; “Somebody that I used to know”, de Gotye; “Get Lucky”, de Daft Punk y Pharrel Williams, entre otras.

Pero, ¿de dónde salió ese tipo de camisas con estampados hawaiianos?

WEIRD “CHILD” YANKOVIC Y EL KARAOKE GLORIFICADO

Durante su infancia, la madre de Alfred Matthew Yankovic lo espiaba con binoculares para que los demás niños no se llevaran muy pesado con él (la realidad no dista demasiado del falso tráiler de Weird, falso mockumental de Funny or Die, donde Aaron Paul, el Jessy Pinkman de Breaking Bad interpeta a Al).

A los 7 años ya dominaba el acordeón y en su recamara grababa piezas en casetes y en la adolescencia comenzó a enviarlas al Dr. Demento, dj que programaba música country y novelties de LP que encontraba en thrift stores. Él lo desvió de la arquitectura hacia la música, y The Knack promovió que Capitol lo contratara por seis meses. Pronto sus primeros acetatos de “My Bologna” y “Another one rides the bus”, parodias de “My Sharona” de The Knack y “Another One Bites the Dust” de Queen, fueron lanzados a nivel nacional en Estados Unidos, hasta lograr un contrato con la disquera Scotti Bros.

Pero sus versiones no son simples chistes, sino comentarios sobre la vida cotidiana norteamericana y, en realidad, más de la mitad de la música de sus álbumes es original. “Piensan que lo único que hago es echar a perder la música de otros. No, ¡también echo a perder la mía!”. Antes de grabar un tema, lo envía a los artistas originales que lo interpretan, esperando su aprobación, además de la intención de ser reconocido como autor de las letras que escribe, ganando con ello las regalías que de otra manera no podría recibir. Solo Prince y la viuda del Dr. Seuss le han negado el permiso de usar sus canciones, y Coolio, tras un malentendido, declaró no haber dado luz verde a “Amish Paradise”, versión de “Gangsta Paradise” y haberse sentido muy ofendido con la versión.

Por otra parte, Kurt Cobain quedó muy contento con “Smells like Nirvana”, incluida en Off the Deep End (1992), expresando que Nirvana ya la había hecho al ser parodiados por Al. Desde su suicidio, Al explicaba sentirse extraño imitándolo (pues además de versionar las rolas originales, suele disfrazarse en el escenario). El mes que se supo de la muerte de Cobain, Al tocó en Seattle y le preguntó a su audiencia si quería que tocara “Smells...” y el público aceptó pues, como dice Al, a pesar de que tocarla ya no volverá a ser tan divertido como solía ser, su cover pretende ser un tributo y una celebración de su trabajo. Tras la tragedia, el humor brota: no hay por qué llorar.

Y es que internet ha amacizado el sentido del humor del público, y quizá de allí venga el inusitado éxito de “Weird Al” en 2014: un colchón de memes, videos estúpidos en YouTube y el fenómeno de la viralización de contenidos son su red de protección. Esto no sucedió antes a pesar de que, como ha expresado en entrevistas, Yankovic lleva 30 años haciendo lo mismo y, de pronto, “tengo la mejor semana de mi vida” y logra el primer disco No. 1 de su carrera. Hace años sus discos se encontraban clasificados bajo la etiqueta de lounge, en el mejor de los casos; generalmente eran los botaderos de música rara e inclasificable, que nadie compraba, más que los muy clavados, en donde se podía hallar. En estos días, sitios de análisis de social media, así como de negocios, desmenuzan lo que logró “Weird Al” con Mandatory Fun, un modelo de entretenimiento y negocios cien por ciento de nuestros días.

Jorge Flores-Oliver, Blumpi

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