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Vuelve la fiesta disco

Este sábado 29 de marzo en punto de las ocho de la noche regresa la Disco más grande del país al escenario del Centro de Convenciones de Tlaltelolco. Los discotequeros chilangos seguimos celebrando los 40 años de la explosión discotequera y los 60 que apenas en febrero cumplió el gran John Travolta,—Tony Manero en Saturday Night Fever, la cinta del género por excelencia—, y qué mejor que reunirse en el gigantesco auditorio a chancletearle duro y sacudir la polilla que se va acumulando.

La historia de cómo se generó la música disco es fascinante y a grandes trazos, recordemos que el deprimido movimiento hippie que encabezaban leyendas del rock,  ya estaban cansados de anunciar la muerte de la utopía y dejaron el hueco en la radio comercial que muy pronto fue llenado por los Sonidos Filadelfia, Nueva York y la marca Motown.

Hace 40 años comenzaba la era disco con hitazos como “Rock the Boat”, de Hues Corporation, y “Love Theme”, de Barry White. A partir de entonces, los éxitos discotequeros no cesaron hasta que acabó la época, arrastrando con su moda a roqueros como Rolling Stones, Kiss, Blondie o David Bowie. A la disco se le liga también con las sobredosis de cocaína y el nacimiento del sida. Muchos la querían matar y de hecho hubo locutores que anunciaron su muerte.

NO ANDABA MUERTA

En México, la música disco tuvo una gran aceptación desde su primeros meses de difusión. Estaciones de radio y programas de televisión se regodearon con los temas que se generaban cada semana y si bien es cierto que en la segunda mitad de los ochenta casi desapareció del mapa, a partir de 1988, con el surgimiento del programa de radio Back to Disco, conducido por la leyenda Mario Vargas, la legión de fans despertó de su letargo y defendió el legado que estaba a punto de experimentar el primero de varios reencuentros.

El cariño de muchos nostálgicos de la fiebre de sábado por la noche quizás explique que en el año 2014, los nostálgicos nos sigamos reuniendo en Tlatelolco y que en una noche ingresen más de 500 personas con su debido cover de 150 pesos.

A quien acuda, podrá comprobar que desde muy temprano los meseros van y vienen cargando con botellas, refrescos, cervezas y no se detienen hasta las 3 de la mañana cuando las luces se apagan. 

MUJERES TRABAJANDO

La estelar de estas noches disco es la Dj Katana, quien concentrada, no para de soltar hits a sus audiencia bailadora, llegada de diversos puntos de la capital. Usando para ello solo discos de acetato, la dama tiene a su disposición cañón de humo, asistente de luces y otro más para los efectos especiales que aparecen en una gran pantalla a sus espaldas para transportar a la concurrencia a la euforia de finales de los setenta.

Sumado al esfuerzo tecnológico, Katana mezcla con maestría todos los hits que reposan en sus dos cajas de plástico duro. Bee Gees, Anita Ward, Azoto, Rick James, Village People, Donna Summer y los Jackson Five comparten la misión de mantener a bailadoras y bailadores alejados de las mesas.

Entre los asistentes hay de todo, desde aquel que sobrepasa las 60 lunas de octubre y seguro vivió el arranque de la música disco, hasta sus hijos (¿o nietos?), jóvenes que no parecen tan emocionados por las tonadas de Boney M, pero que de algún modo disfrutan bailando con sus madres, tías o parientas mayores. México tiene el boogie. Oh, si.

Juan Alberto Vázquez

 

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