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El Tianguis del Chopo: ¿Muerte o transformación?

La historia de su génesis se ha contado en otras ocasiones y no es necesario repetirla, pero hoy el Tianguis Cultural del Chopo, luego de 33 años presenta signos de descomposición. A lo largo de su historia, el espacio ha resistido diferentes embates (acoso policial, desalojos, hostigamiento vecinal, campañas de denostación, ataques de bandas) y es conocido su itinerancia hasta finalmente situarse en la colonia Guerrero.

Sin embargo, ante esos ataques, el Tianguis, ya constituido como una entidad, logró responder porque en su interior no había, aparentemente, fisuras y sí una férrea unidad. No obstante, en tiempos reciente ese espacio dedicado exclusivamente a la cultura rockera, lo que hiciera de él un tianguis sui generis, único no sólo en México sino en el mundo debido al tipo de mercancías allí concentradas, empieza a ser invadido por el síndrome de la tepitización, aunque el verdadero instigador de esta “invasión” es el impacto tecnológico en la distribución y consumo de la música.

Los puestos dedicados a mercancías más comunes como ropa, tenis y accesorios, empiezan a invadir como un cáncer los pasillos antes dedicados a practicar el trueque y la venta de acetatos, cassettes, CD, películas o libros.

Ramón García, especialista en rock mexicano, es radical al hablar de la transformación: “Cuando iniciamos nos creíamos honestos, reales y con los años nos dimos cuenta de que reales y honestos somos pocos; mis compañeros se han dado a la tarea de alquilar sus puestos y lo hacen a gente que no tiene respeto al Tianguis del Chopo, que ahora se ha convertido en un tianguis como el de cualquier estación del metro. Hay gente que nos visita en busca de música y ahora les tienes que decir que ya no hay discos de Los Beatles, pero en su lugar hay pantalones de mezclilla muy bonitos. Y no ha sido porque hayan muerto esos compañeros, porque la muerte los hubiera dignificado, es gente que por unas cuantas monedas se ha vendido al mejor postor”.

Pero así como hay quienes ven con pesar esta paulatina metamorfosis, otros no ven en ella nada malo.  Óscar Ramírez, mejor conocido como Roli, no sólo es director general de la revista Banda Rockera, es también uno de esos personajes emblemáticos del lugar y quien ve los cambios con optimismo: “Desde los inicios del tianguis  llegaron comerciantes que no tenían nada que ver como el rock. Estoy a gusto porque los que nos teníamos que quedar, nos quedamos; tenemos discos y sabemos lo que estamos vendiendo. Siento que el Tianguis todavía tiene ese espíritu rocanrolero y sí, ha llegado gente de Tepito a la que nada más le interesa vender ropa, pero aún encuentras cosas mágicas”.

Para Juan Heladio Ríos Ortega, especialista en cine,  “el tianguis del Chopo está viviendo el canto del cisne. ¿Qué es lo que sucedió?, que siendo un Tianguis donde se difundía el rock mexicano, contacto para músicos, donde había novedades bibliográficas y donde estaban todas las ofertas musicales editadas en Japón, Inglaterra, España y Estados Unidos, dejó de ser ese centro de promoción e intercambio, ese punto de encuentro de productos musicales, culturales  y estéticos, pero sigue siendo el lugar en donde el que busca encuentra ese camino dorado del rock progresivo, del ska, del jazz, etcétera.

La transformación de las personas fundadoras del Chopo es digna de análisis porque cuando tuvieron la jauja de que no había ninguna otra oferta cultural, les fue bien y empezaron a vender discos importados de cualquier lugar del mundo, libros, películas. El Chopo se ha lagunillizado, se ha tepitizado porque ávidos de dinero y de seguir manteniendo a su familia, los fundadores ya no ganan lo de antes. Sus hijos se casaron,  a su vez tuvieron hijos, fracasaron en una sociedad de  50 millones de pobres, no hay trabajo y tienen que regresar a la casa paterna, lo hacen con hijos y a los padres fundadores del Chopo no les alcanza el dinero, y qué tienen  que hace, rentar los  puestos, vender playeras, vender cosas que no tienen nada que ver con el espíritu del rock”.

Abraham Ríos Manzano, autor del libro Tianguis cultural del Chopo. Una larga jornada, opina que “si bien en el lugar hay mucha ropa, ésta representa a las nuevas generaciones y esa gente tiene un acceso muy diferente a como nosotros lo tuvimos para la música, para el cine, etcétera. Para ellos lo importante no es la cultura del objeto, sino de lo efímero. Sin embargo, ha habido una revaloración increíble de los productos de colección, por ejemplo del acetato. Ahora son éstos los que marcan la tendencia, se ha dado una fiebre muy fuerte y a los chavos sí les interesa tener ese objeto, no consumirlo porque ni lo oyen. El tianguis debe transformarse en una instancia de preservación, de museo, de afirmar esto somos, esta es nuestra historia, debe manifestar un poco más eso”.

Como colofón, queda esta afirmación de Ríos Ortega. “Nos vamos a diluir como el polvo en el tiempo, porque el Chopo ya  perdió su centralidad cultural, pero no es por responsabilidad  de los actantes, sino  del impacto tecnológico”.

David Cortés

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