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Sexualidad y autismo

 EL SEXÓDROMO


 Verónica Maza Bustamante

  elsexodromo@hotmail.com

@draverotika

FB: La Doctora Verótika

 

El trastorno del espectro autista, conocido simplemente como autismo (TEA), es uno de los cinco desórdenes que están clasificados como Trastornos generalizados del desarrollo, junto con el síndrome de Asperger, el síndrome de Rett (diagnosticado en niñas), el trastorno desintegrativo infantil y el trastorno generalizado del desarrollo no especificado. Cada uno de ellos interviene en la parte neurológica y se caracterizan porque afectan la interacción social, que se da a través de la comunicación, la comprensión del lenguaje y el juego con las demás personas.

Esto me lo cuenta mi querida amiga Coral Guerrero, maestra en música y terapeuta, quien creó el centro de terapias Anidando, para apoyar a niños y niñas, con diversos trastornos y discapacidades, en su camino hacia la inclusión, la funcionalidad, la comprensión y el amor.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, el autismo es un síndrome que se presenta desde el nacimiento o se inicia invariablemente durante los primeros 30 meses de vida. Es más frecuente en niños que en niñas. Muchas personas que presentan autismo o alguno de los desórdenes mencionados, pueden ser extremadamente hábiles en la construcción de objetos, en dibujar o ejecutar algún instrumento y, en otros casos, pueden llegar al extremo del mutismo (que no puedan hablar). Otra de las características del TEA son las llamadas estereotipias o conductas repetitivas: una de las primeras señales de alerta para su detección es observar si el/la niñ@ alinea cosas, por ejemplo.

Coral me dice que “el TEA también se caracteriza por una complicada interacción con otras personas, sensibilidad extrema a ruidos fuertes o a una luz muy destellante —lo que pude ocasionar que la persona se irrite y tenga conductas agresivas—, lo que un estudio reciente, publicado en The Journal of Neuroscience, ha relacionado con la desintegración sensorial, esto es, que los estímulos que perciben a través de sus sentidos no los pueden integrar de manera simultánea, destacando especialmente el de la visión y la audición: a nivel cerebral, los ojos y oídos no pueden ‘juntar’ ambos estímulos, como se hace usualmente. Una persona con autismo puede caer en crisis debido a que no puede controlar la entrada de estos estímulos: es como entrar a una fiesta y que la música esté a un volumen tan alto que te duela la cabeza, y no puedas irte. ¿Cómo cerrarías tus oídos para no escuchar? Imposible”.

Entendiendo esto, se pueden establecer algunas consideraciones sobre la sexualidad en las personas con trastorno del espectro autista: primero, es importante abordar el tema desde la infancia temprana, no hasta que lleguen a la pubertad. “En el desarrollo de su futura sexualidad puede resultar muy útil enseñarle al niñ@, en un proceso de pequeños pasos, las diferentes partes de su cuerpo, partiendo de lo general hacia lo específico, de forma que pueda ir identificando en estas características de su cuerpo, y de manera gradual, a qué género pertenece”, explican en el portal ClikiSalud.net.

Más adelante, las chicas tendrán su primer periodo menstrual, así que desde los nueve años se podría ir capacitando a la niña en el uso de la toalla higiénica. Hay que entender que no bastará con una plática común sobre el suceso y el famoso sanseacabó. Se tiene que insistir en la explicación del advenimiento de la regla con tiempo y el apoyo de imágenes o libros sobre el tema.

La masturbación, así como la presencia del deseo, pueden ser de los temas que más preocupen a los padres por no saber de qué manera abordarlos. Se ha registrado que entre las personas con autismo suele presentarse la manipulación de los genitales con anticipación debido a su sensorialidad incrementada y a su ansiedad. El placer que sienten al acariciarse les ayuda a mitigar la ansiedad y a descansar de los estímulos que les son incomprensibles.

Por ello, se debe entender que en sí misma la masturbación no es un problema de conducta y deben aplicarse algunas normas semejantes a las que se le deberían comentar a cualquier chico o chica en la pubertad: es apropiado hacerlo pero no en público, sino en privado. Aunado a esto es importante enseñarles con qué personas pueden establecer contacto físico para evitar abusos sexuales.

“El tema más complejo de abordar y explicar en torno a la sexualidad y el autismo es la búsqueda de una pareja, el cortejo, el noviazgo y el matrimonio. Estos temas requieren considerar el grado intelectual y de discernimiento alcanzado por la persona con autismo, es decir, hay que tener en mente hasta qué punto ha sido educada con programas de habilidades sociales que le permitan desarrollar una conciencia social
suficiente para manejarse en esta área de las relaciones sociales, la cual implica sensibilidad afectiva, perspectiva de la pareja sexual, grado de compromiso y responsabilidad en el encuentro sexual”, explican en ClikiSalud.net.

Si buscan asesoría sobre estos trastornos, escriban al FB de Anidando: www.facebook.com/anidandoac.

 

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"EL AVIÓN DEL AMOURSH"

Si creían que los hoteles del amor, o sea, esos recintos pagaderos por hora en donde hay un sinfín de amenidades para disfrutar del placer, ya estaban muy vistos y hacía falta innovar, les tengo una noticia: ahora pueden contar con un cinco letras del aire. Sí, ahora esos caracteres no serán para m-o-t-e-l, sino para a-v-i-ó-n, pues la compañía Love Cloud ha creado, en Estados Unidos, un servicio privado que consiste en sobrevolar la ciudad de Las Vegas y alrededores, en una avioneta Cessna 421 Golden Eagle, especialmente acondicionada para la ocasión: cuenta con una cama —que, al menos en fotografías, se ve confortable y de un tamaño ideal para disfrutar de las mieles el amor—, iluminación ambiental, sistema de sonido JBL inalámbrico (que puede ser utilizado con la selección musical de cada pareja) y lo más importante para hacer de ésta, una experiencia diferente: poder ir viendo por las numerosas ventanillas el cielo azul, las nubes, las montañas, el infinito y más allá.

La compañía, según informan en diversos medios de comunicación, ofrece dos modalidades: una diurna, en la que la avioneta recorre el Gran Cañón del Colorado, el Lago Mead y la gigantesca Presa Hoover, y un recorrido nocturno, el cual permite ver la ciudad de Las Vegas (con todas sus luces y edificios excéntricos en medio del desierto), además de dar un vuelo rasante por la principal avenida de la ciudad, que cuenta con 6.4  kilómetros de largo.

¿Y de a cómo nos tocaría cada recorrido? Hay diversas opciones: el Paquete Silver cuesta 799 dólares por 40 minutos de vuelo; el paquete Gold, por 999 con una hora de vuelo, y el paquete Platinum, en el que se disfruta de hora y media de vuelo, por mil 399 dólares. Todos incluyen una tarjeta VIP de membresía al Mile High Club.

¿Y eso qué es?, se preguntarán. Se trata de un club creado por el piloto Lawrence Sperry en 1916 e impulsado por sir Richard Branson —magnate inglés conocido por ser dueño de Virgin Records—, al que pueden pertenecer aquellos que hayan tenido un encuentro sexual en una aeronave, incluyendo quienes viajen en este Avión del amoursh.

Como en todo recinto dedicado al erotismo, existe el paquete romántico, que consiste en recogida y traslado hacia el aeropuerto y posterior regreso al hotel en una limusina, además de una docena de rosas, chocolates y una botella de champagne. Este paquete se puede añadir a cualquiera de los anteriores por 299 dólares extras.

Cuando acaba la experiencia, la feliz pareja recibirá un certificado acreditando que su fantasía se ha hecho realidad, junto con una tarjeta recuerdo, y se harán una fotografía junto a la aeronave.

Por supuesto, a mi parecer se trata de una excentricidad excitante para quienes pueden darse el lujo de pagarla. No hay gran diferencia entre tener un encuentro erótico en una casa o en un hotel (a menos que el piloto se ponga a dar volteretas en el aire), pero debemos recordar que lo que enciende la llama del deseo, lo que nos prende, es la posibilidad de transgredir, de hacer o sentir cosas que no son cotidianas. Pensando en ello, no estaría mal probar si es verdad que el amor está en el aire. 

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