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Sexo y celulares: Mala combinación

EL SEXÓDROMO


Verónica Maza Bustamante

elsexodromo@hotmail.com

@draverotika

FB: La Doctora Verótika


La máxima que nos recomienda no encender el teléfono móvil cuando a uno se le han pasado las copas debería aplicarse también al momento de estar viviendo un encuentro erótico. Porque sí, aunque parezca increíble que durante esos momentos un miembro de la pareja o ambos saquen su celular para llevar a cabo alguna acción, esta situación es más común de lo que pensamos.

Esclavizados ya por el aparato, son los más jóvenes quienes suelen, a la menor provocación cachonda, sacarlo y comenzar a grabar el candente momento pero también, como que no quiere la cosa, a contestar mensajes, enviar emoticones y hasta a revisar su Facebook.

Hay un lado bastante excitante en ello: revisar el desempeño erótico después de haber pasado un rato de pasión podría ser útil para que se descubrieran desde los puntos flacos hasta las mejores suertes amatorias de nuestro repertorio, si se hace bien esto o aquello, si nuestro mejor ángulo es el izquierdo o el derecho, pero también se puede convertir en un arma de dos filos, pues las imágenes podrían caer en manos equivocadas, como les sucedió a los futbolistas del Eibar, Sergi Enrich y Antonio Luna, a quienes, como narran en la sección de deportes de El Mundo, les pareció maravillosa la idea de grabarse a sí mismos practicando sexo con la misma mujer y al mismo tiempo.

Las imágenes se conservaron un año en el anonimato, pero acaban de salir a la luz y “media España los ha visto copular a ellos y a la chica anónima que les acompañaba, con la consiguiente denuncia de la joven”. Dicen que sería el jugador del Cádiz, Eddy Silvestre (quien el año pasado fue compañero de ambos en el conjunto vasco), quien compartió el video. Aunque saber quién lo filtró es de las cosas que más preocupan a los jugadores, en lo personal me parece lo menos importante; más bien veo una historia que nos puede prevenir de dos asuntos.

Primero, que grabar un video con cualquier tipo de cámara puede terminar convirtiéndose en una bomba si llega a manos de alguna persona ajena a los involucrados. Más aún si se comparte con una, dos o más personas la existencia del video. En este caso, me imagino a Enrich y Luna compartieron entre ellos el video con la intención de recordar el instante, pero quizá también de presumir, de decir “yo estuve ahí, eso hice, soy un campeón en la cama y en el futbol. Tú eres testigo”. Después, queriendo ir más allá, lo enviaron a sus amigos a través del Whatsapp, hasta que llegó a las manos equivocadas. Ellos son personas públicas, jugadores conocidos, pero le puede pasar a cualquier persona de cualquier edad, sexo, orientación sexual, nacionalidad…

Incluso grabarlo y no compartirlo pero dejarlo en la “Nube” me parece peligroso, pues si hoy en día se consigue hackear a políticos, empresarios y demás, ¿qué no podrá hacer un hacker de medio pelo por una ex despechada, un amigo que en realidad es enemigo o un curioso con alma de nota roja del sexo? Cualquier cosa.

Dicen los chicos que se trata de “un acto íntimo y privado llevado a cabo entre personas adultas con pleno consentimiento por parte de todos y en el ámbito de la libertad de la que todos disfrutamos”. Efectivamente, todo debería ser como la frase indica, pero sabemos que hoy en día hay vida más allá de lo que sucede en nuestra habitación. Esa frase prefabricada dejó de funcionar hace mucho para estímulo de las almas morbosas que están buscando un pez que muerda el anzuelo de la impunidad cibernética.

La mujer implicada en el trío sexual decidió denunciar a Enrich y a Luna ante la Ertzaintza por el daño a su imagen provocado por la difusión de esa grabación. Y tiene razón: en una parte del video se escucha cómo ella les dice: “Para, eso no, ¿eh?”, haciendo referencia a la cámara que la estaba grabando y ejerciendo su derecho a decir que no. Porque no es no, aunque la mayoría siga creyendo que las mujeres decimos que no cuando queremos decir que sí o viceversa. Porque nuestra palabra importa igual que nuestra defensa de la privacidad y la decisión de permanecer en el anonimato. No importa si son dos jugadores de futbol, tres empresarios o un político. Tampoco si son jóvenes y guapos o ricos y viejos. El asunto es que si ella dijo que no la grabaran deberían haber dejado de hacerlo para, después, borrar el video. Pero no sucedió así.

El colmo es que en Twitter y en algunos medios de comunicación españoles se ha dicho que la chica no parece estar pasándosela mal. Como si eso le diera derecho a cualquiera de hacer lo que quiere (no lo que ella pide) con ella o su video o su foto. El placer como moneda de cambio. Como una sensación que puede ser usada para señalar a una persona, como diciendo: “Sintió placer, entonces se merece ser exhibida aunque haya dicho que no quería ser grabada”.

 Vamos a ver qué pasa con esta historia. Seguramente se olvidará después de unos días. Sin embargo, podemos aprovecharla para reflexionar sobre esos puntos y ponernos bien truchas cuando alguien haga oídos sordos a nuestras peticiones. Hay que quitarnos unos cuantos gramos de ego para decidir que no queremos que todo mundo se entere de nuestras intimidades.

Ojo, el Gran Hermano de Orwell no es como lo pintaba el escritor en su novela. Ahora, el Big Brother somos nosotros mismos.


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FÚTBOL EN JORDANIA

Es de noche y me encuentro en Aqaba, la ciudad más cosmopolita de Jordania, poco antes de regresar a México. Hoy conocí las profundidades del Mar Rojo y me pareció la Petra del océano: corales y peces que no había visto antes, las aguas de un color particular, un clima sabroso y el desierto flanqueando la playa.

En Ammán, las jugadoras mexicanas de futbol Sub-17 lo hicieron bastante bien, luego de ofrecer dos partidos espectaculares. Juegan con un ímpetu que se agradece. Es maravilloso ver su entusiasmo en la cancha, la fuerza física que tienen, su energía. Son como huracanes que se comienzan a formar, como niñas que tienen ganas de correr, de brincar, de jugar, pero con el cuerpo de mujeres hermosas de largos cabellos.

Verlas me ha regresado el gusto por ese deporte y la fe en un equipo mexicano. Aunque el tremendo Rufo, mi compañero de La Afición, ha sido y seguirá siendo quien les informe sobre los pormenores en el terreno de juego de este Mundial de Futbol Femenil Sub-17 Jordania 2016 (y yo haya estado presentando cápsulas sobre el país y su gente en MILENIO Digital), en breve escribiré más sobre mis impresión relacionadas con las mujeres futbolistas y sobre las mujeres jordanas. ¡Estén pendientes!

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