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Serge Pey: El cómplice poético de Ginsberg

Serge Pey: El cómplice poético de Ginsberg
Serge Pey: El cómplice poético de Ginsberg (Raúl Campos)

El poeta francés Serge Pey está en México, como parte del Festival de Poesía en Voz Alta 2015, Si la lengua no alcanza. Conversamos con él y esto nos expresó.

¿Cómo intervino Allen Ginsberg en su quehacer poético?

Yo tenía una revista que se llamaba Tribu y era una aventura, publicaba a amigos como Henry Miller, Allen Ginsberg, Ernesto Cardenal, Rafael Alberti y otros más; nació como un deseo de compartir una fiesta entre varios poetas. Me gustó Ginsberg porque era un poeta comprometido, teníamos cosas en común y me incitó a recitar la poesía públicamente al decirme: “Tú debes hacerle como Bob Dylan, expresar la poesía con los dientes, mordiendo las palabras”. La modernidad de la poesía americana me libró, porque estaban ligados a la palabra física, a diferencia de la tradición de la poesía francesa que es más apegada a la escritura. Con Ginsberg hice recitales en Ámsterdam, en Túnez y en París, por citar algunos. A él le gustaba que recitáramos “Howl” y “Kaddish”, dos poemas largos de su autoría. También aprendí a integrar la relación poética a la política, cosa importante de la generación beat.

¿Qué relación tiene la poesía con el cuerpo humano?

Santa Teresa de Ávila hacía girar a sus hermanas religiosas con un tambor diciendo que al dar vueltas podrían ver a Dios, cosa que no le gustó a la inquisición e interrumpió esta manera de conocer lo desconocido. Yo soy un místico ateo pero Dios es una manera de nombrar las cosas que no podemos nombrar de otra manera. Me gustó esta práctica y pienso que para ver lo invisible, en este caso la poesía, hay que girar.

Destruir el cuerpo como Rimbaud lo asentó: “Le Poète se fait “voyant” par un long, immense et raisonné “dérèglement” de “tous les sens” (el poeta se hace “vidente” por medio de un largo, inmenso y razonado “desarreglo” de “todos los sentidos”), se puede hacer de mil maneras, se trata de matar simbólicamente al viejo poseedor del lenguaje. No digo que este método sirva para la escritura de la poesía, es solo un conductor a un estado que te lleva a olvidar el ego a condición de la escritura.

¿Existe una relación "chamánica" en este acto?

Hay relaciones con las prácticas chamánicas en la tradición de la poesía, pero no en ese sentido, hoy el chamanismo es un comercio y es parte de la crisis de la sociedad, la poesía se acerca con el chamanismo, pero éste no es poesía.

Según su experiencia, ¿cuál es el panorama actual de la poesía?

Actualmente no hay un pueblo del poema en la civilización, al contrario hay poetas clandestinos dentro de la sociedad, sin embargo existen aldeas que mantienen una relación poética entre el lenguaje y la vida de manera permanente. En las civilizaciones mexicanas, por ejemplo, siempre hay cosas importantes. La verdadera modernidad es la que va en contra de la sociedad contemporánea, es aquella que forma los caminos que llegan al desconocido y lo hacen entender la realidad. Heráclito era más moderno que muchos poetas de hoy.

La sociedad actual es de objeto, del tener y no del ser, porque todo se compra y todo se vende. Hay gente que escribe poemas de manera masiva, no se convive de la misma manera que antes, los aztecas cuando querían viajar, tomaban hongos y contaban los sueños que éstos les transmitían. Cuando Nezahualcóyotl paró el sacrificio humano e inventó el sacrificio de los insectos, inventó también el sacrificio de la palabra.

¿Cuál es el objetivo de su presentación y por qué dedicarla a los 43 normalistas?

Cuando yo hago un taller de poesía en realidad es una organización del espacio para imaginar un tiempo que la lengua normal no puede imaginar, en este caso, con mi amigo Michel Raji (bailarín de Marruecos, Francia) hicimos un acercamiento del soplo, del trance y de la giración, un acercamiento corporal para encontrar la poesía. Quise dedicarla a los 43 normalistas desaparecidos porque hoy un maestro de escuela es el único que transmite la poesía, entonces si se mata a un maestro se tortura la poesía.

¿Qué debe esperar el público de un poeta?

La tarea de un poeta es destruir al público porque el público es la unidad de una grosería de civilización, es la división del ser humano. La verdadera poesía no supone un público, supone una comunión, una crítica.

KARINA VARGAS

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