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El rey del porno freak

EL ÁNGEL EXTERMINADOR
José Antonio López

Ignacio Allende Fernández (Portugalete, Bizkaia, 1969), mejor conocido como Torbe, ha vuelto a pisar la cárcel y duerme allí desde la semana pasada. Es un antigalán: gordo, peludo y feo, pero eso le tiene sin cuidado porque aparte de "ganar mucho dinero, me follo a las chicas que quiero", presume mientras se regodea en una entrevista reciente para el diario vasco El Correo.

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Madrid.- “La clave para sobrevivir en este negocio está en no perder la cabeza y, sobre todo, en abaratar costes. Siempre he visto a gente tirando el dinero. Se pagaba un montón de pasta en iluminación, actores, actrices… lo que yo he hecho es profesionalizar el porno ‘amateur”, recuerda siempre que puede.

Torbe es una caja de sorpresas, un tipo al que no le importó desapegarse de su familia de clase alta para llegar a Madrid y buscarse la vida “sin un puto duro” y de la mejor forma. “Hacer porno es lo más, placer y dinero”, dijo este hombre que se ha convertido en una fábrica de hacer dinero y no tiene empacho en reconocerlo. “Sí, gano millones de euros. Sí, en plural”.

Lo mismo graba sus bizarras escenas sexuales, que escribe libros, actúa en sus películas o hace cameos en otras. Su primer película fue Putero y yo, pero hay otras como Pito de oro u Operación Vinagra. Sus libros, un éxito entre sus seguidores, con nombres como No me toques el pito que me irrito o Diario de un putero.

Inicialmente fue dibujante y autor de cómic. Durante siete años creó, dirigió y editó la revista La Comictiva. Su alias proviene de la acotación de Natxo (Ignacio en lengua vasca) Torbellino, el apodo que tenía en el grupo musical “Miles de Albañiles”, y el cual usa desde el año 1996.

Este “actor” de voluminosa barriga trabajó a principios de los 90 como dibujante animador en una película hecha en Donostia-San Sebastián, La leyenda del viento del Norte, en cuyos créditos finales aparece como Nacho Allende. En esos años, para sobrevivir, alterna la radio con el cómic y las ilustraciones y en verano trabajaba en diferentes hoteles y discotecas como animador de fiestas.

“Hasta los treinta fui pobre de solemnidad. Ganaba lo justo para pagar el piso y comer. La ropa era de la tienda de mis padres. No iba al cine, no cenaba en restaurantes, nada”.

Pero fue hasta que en 1996 descubrió internet y se inventó lo que llamó “un oasis de friquismo”. Empezó contando sus “paranoias respecto al sexo” cuando los blogs no existían.

“Sabía que la gente iba a dejar la tele para pasarse a internet, que customiza al cliente: ves lo que quieres”, alecciona. Su web Putalocura.com recibe 100 mil visitas al día. Veinte millones de páginas vistas al mes la sitúan entre las 10 webs españolas más frecuentadas. Un anuncio en la parte superior de la página cuesta 18 mil euros a la semana.

Delirante consultorio sexual, galería de fotos explícitas, recuento de sus experiencias con prostitutas por todo el mundo (acaba de visitar México, desde donde subió a su web algunas de sus parrandas sexuales), dirigir y actuar en películas X en clave de humor (uno de sus favoritos es el Padre Damián, en honor al de la película El exorcista) fue el siguiente paso para nutrir de contenidos “Putalocura”.

Comerciante de las descargas de teléfonos móviles, camisetas, también convoca castings para reclutar estrellas porno. Hasta ha llegado a estar nominado en los premios AVN de Las Vegas, los Oscar del cine porno.

Uno de sus primeras secciones —muy copiada aquí por sus competidores— en su web fue Pilladas en la calle. Torbe salía a la calle con una cámara de video casera en mano, frecuentaba barrios populares y tras echarle el ojo a la chica en turno le “invitaba” a ir a su estudio para tener sexo a cambio de 200 o 300 euros, según las pretensiones de las chavalas. Allí las grababa y posteriormente subía el video a su página de internet. Eso mismo acaba de hacer recientemente en México, según se puede ver en Putalocura.com.

“Cuando veo a esta morenaza por la calle, no lo dudo, ¡ella va a ser mi próxima víctima! Es guapísima y tiene un tipín monísimo. Primero la abordo y le ofrezco trabajo como modelo de fotografía. Es dura de pelar, muy desconfiada, pero la oferta es demasiado tentadora para ella. Janet, 18 años, es un chica difícil, pero termino follándomela en todas las posturas…”, relata Torbe en una de sus últimas experiencias en la Ciudad de México.

Igualmente, organiza Bukkakes, las convocatorias las hace desde su web y paga entre 50 y 80 euros a los asistentes —que en ocasiones llegan a los 20— al encuentro sexual. Eso sí, antepone que si no dan la talla ni se paren por el set de grabación para evitar ser ridiculizados.

Pero en la última semana la vida le ha cambiado a este millonario del porno, lejos de andar de cama en cama duerme en un catre de una cárcel de Madrid. La policía asegura que obligó a una joven de 17 años a practicar sexo en una de sus grabaciones. El juez le acusa de los delitos de pornografía infantil, pornografía con fuerza, trata de seres humanos, blanqueo de capitales y delitos contra la Hacienda Pública.

Esto no es nuevo para Torbe, ya fue acusado hace 10 años por rodar una escena con una menor de 16 años a la que había encontrado en una discoteca y a la que, según el testimonio de la víctima, había prometido 300 euros a cambio de participar en una cinta.

El productor de cine Carlos Juárez recuerda que en sus inicios Torbe entraba a los centros comerciales y devoraba donde le dejaban. Un ser de apetitos insaciables que, paradójicamente, no bebe ni fuma. “Todo lo que gana se lo funde, no tiene nada en el banco”, comenta. “Viajes, prostitutas, caprichos tecnológicos. Se compra la tele de plasma más espectacular y cambia de portátil cada tres meses”.

En octubre de 2006, Allende Fernández fue detenido por colgar en su página web imágenes de las relaciones sexuales que mantuvo con una joven de 16 años durante un casting. “Consiguió lo que siempre había querido: salir en los telediarios aunque fuera por una razón odiosa”, explicaron en aquel momento desde su entorno.

Como consecuencia de lo que dijo “fue un malentendido”, Torbe pasó una noche en el calabozo —“los policías venían a felicitarme por la web, me decían que estaba de putamadre”, aseguró. Su arresto en el aeropuerto Barajas está en YouTube y tiene miles de visitas.

En una entrevista en lo que bautizó como Villacerda, su centro de operaciones, Torbe confesó que le encanta que le reconozcan por la calle.

“No te puedes hacer a la idea hasta qué punto. Gente de la calle, futbolistas, actores, jueces… todo el mundo me conoce, porque me meto en su mundo, porque todo el mundo se hace pajas (se masturba). Hay parejas que me ven, el chico le susurra algo a la chica y ella pone cara de sorpresa, en plan “¿cómo puede ser ese tío actor porno?”.

Además, desde hace un año, todos los lunes acude al juzgado por otra rocambolesca historia. Pregonó en internet que las mujeres de Torrelavega son las más feas de España.

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