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Resistencia en silencio: la influencia del espacio en la danza y el cuerpo

Resistencia en silencio (Cortesía Tania Solomonoff)
Resistencia en silencio (Cortesía Tania Solomonoff)

EL ÁNGEL EXTERMINADOR
Karina Vargas/ @lula_walk

El Foro A Poco No, presentará del 4 al 13 de marzo, la puesta en escena Resistencia en silencio, la cual, según sus creadores: “busca investigar las distintas sensibilidades y procesos creativos, en torno a la imagen y su relación con lo coreográfico”. Hablamos con el artista visual, Rodrigo Valero-Puertas y las coreógrafas Tania Solomonoff y Anaïs Bouts, para que nos platiquen de qué va este proyecto interdisciplinario:


¿Cómo afecta el espacio al trabajo con el cuerpo?

Anaïs: La investigación que desarrollamos para Resistencia en silencio, parte de una lectura del espacio: sus líneas de tensión, sus texturas, sus vacíos, sus colores… A partir de ello, vamos nutriendo el cuerpo para generar sensaciones, formas, vivencias dentro del espacio mismo.

Tania: Nos ha gustado la idea de pensar que el espacio arquitectónico, en este caso un galpón con piso de cemento y techo de lámina, existe como un cuerpo más, o bien, se corporaliza. Esta idea, que parece sencilla, genera una serie de tensiones e intercambios burdos y sutiles, mismos que nos atraviesan durante la construcción y ejecución de la obra, incluyendo al espectador que está muy cerca de nosotras.

Una premisa de Resistencia en silencio ha sido trabajar cuerpo y espacio como referentes concretos y a la vez abstractos, que propician la observación de la experiencia y de lo que sucede al interactuar entre sí. 

Rodrigo: Concretamente y en relación al movimiento de los cuerpos, el espacio dicta en gran medida las direcciones, cualidades e intensidades de Anaïs y Tania. Es debido a éste que el movimiento sucede y transcurre a lo largo de la pieza. En ese sentido, el proyecto de Resistencia tiene mucho de especificidad… es por esto que las distintas ocasiones en que se han presentado las piezas resultantes de nuestra investigación, el trabajo ha sido tan diverso y particular como los espacios en los cuales se ha presentado.


Además de observar ¿Cómo se hace la lectura de un espacio?

A: Para mí es un vaivén; por un lado desde el microcosmos de los detalles de las paredes o del piso hacia la expansión que abarca todo el lugar y, por otro lado, entre lo que veo, siento, escucho, toco y las distintas maneras en que esas sensaciones afectan a mi propio cuerpo. Por ejemplo, mi cuerpo (dentro del marco de una improvisación estructurada por la lectura del espacio) no está afectado ni se acciona de la misma manera según toco una pared lisa o rugosa o según me enfoco en las líneas rectas de la estructura general del espacio o las grietas del concreto generadas por el paso del tiempo. Me dejo permear por esas sensaciones para generar movimientos y momentos de quietud dentro de una acción.

T: Lo esencial es estar, colocarse, abrirse y ser lo más receptivo que se pueda en el aquí y ahora. La inmovilidad y la contemplación son herramientas que utilizamos mucho, pues nos permiten permanecer al mismo tiempo que registramos lo que sucede. Otro aspecto fundamental es la mirada específica de Rodrigo como fotógrafo y artista de la imagen, que aporta la posibilidad de una lectura en tiempo real visual y somática a la vez. Es así que a lo largo del proceso creativo, que ha sido muy extenso, hemos construido mapas y estructuras de movimiento/imagen que se han vuelto partituras o formas de leer cada espacio de presentación.

R: Hay toda una serie de ejercicios que realizamos al comenzar a trabajar en un espacio determinado que ayudan a que la lectura de éste no sólo se haga desde la mirada sino también desde el resto de los sentidos. Es a través de una experiencia sensorial y emocional que se va descifrando y habitando el espacio.



¿El movimiento físico es una transformación?

A: Sí, absolutamente, y en varios niveles. Creo que el movimiento es una transformación personal, cada performer lo vive de una manera muy distinta pero hay una evolución a nivel celular que ocurre en mi cuerpo cuando se mueve y se expresa. En el caso de Resistencia en silencio, también hay una transformación del espacio y de las vibraciones o la energía que lo llena a medida que avanza la pieza.

T: Gran parte de la investigación formal y kinestésica de la obra tiene que ver con trabajar a partir de un flujo en estado latente. Buscamos provocar condiciones de permeabilidad para que entre y salga la información, de ahí que la pieza hable de lo que sucede en la frontera entre los cuerpos y el lugar, produciendo modificaciones entre lo visible e invisible. Es como un juego de fisicalidades que hace posible el tránsito entre la transparencia y la opacidad de nosotras mismas y del lugar. A eso podríamos llamarlo transformación.

R: El movimiento es transformación, sin duda. Al momento en que Anaïs y Tania entran en el espacio, éste cambia debido a su presencia y, a la vez, ellas cambian debido a las características propias del espacio. Es un encuentro de fisicalidades, desde su sentido más básico al más complejo y abstracto.


¿Cómo involucran el material visual con el espacio y el cuerpo?

A: El proyecto, desde sus inicios en el 2013, ha sido un intercambio a nivel de sensibilidades y disciplinas. Durante los distintos periodos de investigación se ha dibujado un vínculo entre un acercamiento visual y plástico con enfoque en la imagen fija y su relación con el movimiento, por un lado, y un trabajo desde el cuerpo y su temporalidad, por el otro. Para la residencia en Nave Dos Quince, que duró 7 días, revisamos el material de archivo del proyecto: es un corpus muy extenso y elaborado de fotos, vídeos, textos y dibujos generados por Rodrigo a lo largo de los 3 años y que abarca las varias etapas del proyecto. Nuestra colaboración durante la semana de residencia fue un vaivén constante entre el archivo, el material visual nuevo generado por él y las exploraciones corporales entre Tania y yo en el nuevo espacio.




¿Cómo describen la experiencia de crear una coreografía exenta de sonido?

A: Fue una elección muy clara de no agregar sonido a la pieza, pues decidimos quedarnos con la materia “bruta” del lugar y de los cuerpos. A decir verdad, el espacio nunca está exento de sonidos, al contrario, se llena de los sonidos consecuentes de la acción coreográfica: los pasos, la respiración, los cambios de ritmo... también hay una cercanía con el público en la medida en que se oye su respiración, su tos, sus acomodos en los asientos...Tal vez al no tener un sonido específicamente creado para ella, la pieza requiere de más concentración y se sostiene desde otro nivel, que es el que nos interesa, en este caso, la contemplación, el silencio, la cercanía con los cuerpos en acción. No usar un recurso emocional como puede ser la música nos mantiene más a la escucha constante una de la otra y del espacio mismo.

T: Esa es una buena pregunta y a la vez un gran hallazgo. Durante la residencia en Nave Dos Quince reflexionamos mucho sobre el título “Resistencia en silencio” y nos percatamos que cada montaje ofrece una conexión nueva. En este caso el descubrimiento fue asumir la autonomía y lugar que ocupa la música de Tana Barbier respecto a la ejecución de los cuerpos otorgándole a cada entidad su tiempo y su territorio. Para mí fue un gran logro en términos de interdisciplina. A veces confundimos y creemos que producir en colaboración es "poner todo junto", pero en realidad lo que está junto bien puede permanecer y actuar de manera subterránea sin necesidad de volverse literal. Para mí, es allí donde se construye una colaboración entre la diversidad de lenguajes y los creadores.

R: Coreográficamente resolvimos no incluir ningún audio porque, precisamente, necesitábamos el sonido de los cuerpos en el espacio. El roce del cuerpo sobre las superficies, el choque entre los dos cuerpos, la respiración y la agitación provocada por el movimiento… En este sentido si hay una decisión coreográfica que incorpora el sonido dentro de la pieza.




Para seguir el evento, entra a  https://www.facebook.com/interacciones.proyecto/

Ve esta puesta en escena los días:

Viernes 4 y 11 de marzo a las 20:30 horas.
Sábados 5 y 12 de marzo a las 19:00 horas.
Domingos 6 y 13 de marzo a las 18:00 horas.

El Foro A Poco No, se ubica en la calle República de Cuba #49, Centro Histórico, cerca del Metro Allende y eje central Lázaro Cárdenas.

El precio es de: $146 (50% a estudiantes, maestros, INAPAM y empleados de Gobierno con credencial vigente), se recomienda llegar con anticipación, pues el cupo es limitado a 30 personas.



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