QrR

Réquiem por un romance clandestino

Réquiem por un romance clandestino.
Réquiem por un romance clandestino. (Ric Reyes)

Ha muerto Annik Honoré, más conocida por su relación extramarital con Ian Curtis, cantante de Joy Division, que por su labor como periodista y promotora musical en Europa, elemento básico femenino para la lírica oscura de algunas de sus canciones.

¿Qué sería de la obra de los artistas sin sus amantes? A veces, el amor de una sola mujer no es suficiente y ella lo supo bien. La musa-groupie-amante-amiga murió este 3 de julio a los 56 años. Su nombre no le decía nada casi a nadie, excepto a los fans de la banda y algunos conocedores del rock. Lo que es un hecho es que sin Annik nunca habría brotado del acongojado corazón de Curtis una canción como “Love Will Tear Us Apart”. Por esos días, el vocalista se encontraba inmerso en un periodo de turbulencia física y emocional y en medio de una disyuntiva en el que convergían ambos y su esposa, Deborah Woodruffe, mientras Joy Division despuntaba en la escena de Manchester.

Su familia no ha revelado la causa de su muerte, excepto por una enfermedad que padecía desde tiempo atrás. Originaria de Bélgica, Honoré nació el 12 de octubre de 1957 y se trasladó de Bruselas a Londres en 1979, donde conoció a Curtis durante una entrevista en agosto de ese año, unos meses antes de su suicidio a los 23 años. Era una chica de clase media aficionada a Patti Smith, David Bowie y los Rolling Stones, y se empleó en la embajada de su país en Inglaterra. Colaboraba para una revista belga llamada En attendant y el destino la hizo reportear un concierto de Joy Division armada de un cuestionario con preguntas naive. Fue así como la “bruja” llegó para ensombrecer al matrimonio, cuya vida no era ningún cuento de hadas.

Annik se dedicaba a programar conciertos en Bruselas en el pub Plan K (que Joy Division inauguró) asociada al periodista Michael Duval. En 1980 crearon Factory Benelux, filial de Factory Records, casa productora de los chicos de Manchester. También fundaron el sello independiente Les Disques du Crépuscule o Twilight que editó a otros grupos como Cabaret Voltaire, Tuxedo Moon, New Order y discos recopilatorios de synthpop con artistas como John Foxx y Thomas Dolby. Estuvo activo de manera oficial hasta finales de los noventa y en 2012 fue reactivado por otro de sus socios, de nombre James Nice.

Durante años se mantuvo dentro de la esfera privada excepto por el documental Joy Division Their Own Story y la película biográfica de la banda, Control (Anton Corbijn, 2007), cuyo papel fue interpretado por la actriz rumana Alexandra María Lara. Este filme se basó en el libro Touching from a distance (1995), escrito por la viuda, quien también fungió como productora; aún profesaba un profundo odio, al grado de retratar a su marido como un joven vulnerable, infiel y desatento de los deberes familiares y a su contrincante como la culpable de su declive conyugal.

Sin ser una historia que narre algún detalle sobresaliente, Control podría parecerse más a un capítulo de Mujer casos de la vida real o Lo que callamos las mujeres región 2 en el que la esposa despechada aprovecha para desahogar rencores pasados. La pareja se había casado muy joven y su relación era ríspida aun cuando habían procreado a una niña de nombre Natalie que hoy es una fotógrafa profesional. La historia del macabro hallazgo de Deborah el 18 mayo de 1980, en el que su hombre pendía colgando de una soga en su cocina es ya conocida.

Según una entrevista que otorgó en 2010 a la publicación belga, Le Vif/L’Express, Annik argumentaba que su convivencia era de tipo “platónico, infantil, sin sexo de por medio”. Por esos años, Ian se encontraba medicado para la epilepsia, lo que no le permitía una relación física. “Estoy harta de que la gente cuestione mi palabra o la suya. Dirán lo que quieran, pero solo yo tengo las cartas de Ian y en una de ellas dijo que ya había roto su relación anterior cuando nos conocimos”, declaraba al periodista Phillip Cornet. “Esta es mi primera historia de amor, tuve una aventura o dos y luego me encuentro con un ser raro, exquisito, amable. Él tenía unos ojos preciosos, una mirada suave. Lo sentí como una persona que sufre, frágil y amable conmigo de inmediato”.

Tras la muerte del cantante se unió a otro hombre, con quien tuvo dos hijos sin dejar a un lado su trabajo como promotora musical. Durante un tiempo cargó con el peso de su romance: “Un hombre casado, un suicidio. También tuve una gran culpa”. Siempre mantuvo la esperanza de que Natalie Curtis algún día “tocara el timbre de su casa” para contarle su versión de los hechos. Ella no hizo comentario alguno —hasta este momento— sobre su fallecimiento en su cuenta de Twitter @16apr79, mientras que Peter Hook, ex bajista de Joy Division y New Order, sí dio sus condolencias y hasta le dedicó “Atmosphere” en un concierto con su banda, Peter Hook And The Light.

Dejando a un lado moralismos, no puede negarse la influencia de Annik Honoré en la atribulada vida de Ian Curtis y su trabajo profesional con New Order. Heroína o villana, el amor los separó, pero basta ahora la muerte para reunificarlos.

Miriam Canales

@miricaiba

< Anterior | Siguiente >