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Pornhub, a 46 años de Armstrong

Espacio
(Especial)

EL ÁNGEL EXTERMINADOR
Víctor Juárez Lomán


En este siglo XXI la velocidad con la que se vive es vertiginosa y voraz, los periódicos en papel solo sirven para dar noticias atrasadas y cualquier diario que no cuente con sitio web, redes sociales y sus respectivos bots es obsoleto, pues ahí es donde se pueden dar las noticias en tiempo real. Un claro ejemplo de esta prisa por avanzar se ejemplifica perfecto con la rueda. Cuando reflexionamos acerca del lapso de tiempo que hubo desde el momento en que el hombre la inventó hasta que construyó un auto de motor (miles de años), notamos que es totalmente desproporcionado con el que le llevó pasar de este último al aeroplano, y más aún a los cohetes espaciales (ni siquiera 100 añitos). ¿Qué diferencia hubo de ése a este momento? Pues en realidad es un coctel de conocimiento y curiosidad. Claro, también la necesidad, la competencia, la guerra, la tecnología y un sinfín de cuestiones más, pero el principal motor para avanzar en la civilización son las interrogantes, las ganas de despejar las dudas y descubrir lo desconocido.

A pesar de que los tiempos han cambiado brutalmente, y conste que lo digo a riesgo de sonar como si hubiera nacido antes que mi abuela, hay algo que no lo ha hecho: la curiosidad del hombre. La observación espacial ha generado una serie de interrogantes obligadas para todas las culturas en cualquier época, los mayas son famosos por su observaciones astrales (y teorías apocalípticas que lo acompañan); los griegos promovían el geocentrismo; Copérnico en el Renacimiento lo cambió por un modelo heliocéntrico; Galileo perfeccionó el telescopio para probar ese sistema y, en fin, hay tantos eventos relacionados con el espacio que sería inútil plasmarlos aquí sin que parezca que estoy haciendo la lista del súper. Evidentemente mientras más se conoce, nuevas dudas surgen y más se quiere saber al respecto. Los conocimientos van in crescendo y la tecnología que requieren trata de alcanzarlos: Universo + tecnología + curiosidad, terna ganadora. ¿Qué niño o niña no soñó con ser astronauta? Yo todavía guardo con cuidado una foto de la misión en la que el astronauta mexicano Rodolfo Neri Vela fue al espacio, imagen que mi tía Rosca consiguió que fuera firmada por el astronauta.

En ese tenor, hay que señalar que el 21 de julio de 1969, es decir, hace 46 años, dos de los nombres más escuchados eran Neil Armstrong y Buzz Aldrin, astronautas que se animaron a llegar a ese inmenso trozo de queso que conocemos como Luna. En aquella época la tecnología era, todavía, para personas selectas, pues como alguna vez un reconocido físico polaco me dijo: "En la década de los años 60, los rusos sabían cómo mandar cohetes al espacio, pero no sabían cómo abrir un paraguas en la Tierra", lo que me deja reflexionando que, amén de las empapadas que se habrán pegado aquellos camaradas, la tecnología era, por supuesto (y su presupuesto), para quienes podían alcanzarla, tan es así que el primer satélite mexicano, el Morelos I, fue lanzado al espacio hasta mediados de 1985, hace apenas 30 años.

Desde aquel 21 de julio, múltiples y diversos eventos relacionados con el espacio han sucedido, como la sonda New Horizons que acaba de sacar fotos impresionantes de Plutón y sus montañas de hielo; o la sonda Philae, que soltó al módulo Rosetta para que se posara sobre un cometa en movimiento; también hemos escuchado a Chris Hadfield, astronauta canadiense, filmar desde el espacio una sensacional versión de Space Oddity del maestro Bowie (y que él mismo elogió); o supimos del Curiosity, ese vehículo que aterrizó, conoció y —casi— conquistó Marte, en especial tras todo el halo misterioso que cubre a ese planeta y en el que los eternos sospechosistas han "encontrado" en el video desde una huella de zapato y una pirámide invertida hasta una figura humanoide. Son los mismos sospechosistas que dicen que la llegada a la Luna fue un montaje hecho por Kubrick en un afán del gobierno gringo por ganarles a los rusos, o sea que además de ser supercompetitivos y ñoños tecnológicos, ¿tenían buen gusto y contrataron a uno de los mejores directores de la historia? Eso sí es inverosímil.

Pero sí, 46 años después de la mítica frase de Neil Armstrong "es un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad" y en un derroche de sapiencia, genialidad y mercadeo, a la compañía Pornhub (página web dedicada al sexo explícito) se le ocurrió que filmar una película para adultos en el espacio era una excelente idea, pero solo tienen un problemita: necesitan la friolera de 3.4 millones de dólares. Ante semejante dato, decidieron poner el proyecto en una página digital de fondeo (Indiegogo) para obtener esa lana (https://www.indiegogo.com/projects/pornhub-space-program-sexploration#/story en caso de que quiera abonarle un billetito). Con el crowdfounding o coperacha digital, se han logrado proyectos sublimes y ridículos, pero no podemos quejarnos por falta de propuestas originales, esas sobran. Por ejemplo la campaña, también en Indiegogo, en la que el trabajador de una zapatería londinense llamado Thom Feeney, proponía pagar la deuda griega, logrando recaudar casi dos millones de euros en tan solo 8 días (https://www.indiegogo.com/projects/greek-bailout-fund#/story).

En este caso, Pornhub hizo esta campaña hace cerca de un mes y solo ha recaudado alrededor de 235 mil dólares, es decir, un 7 por ciento del total y les quedan 25 días para recaudar lo faltante. No podrán, pero aun así es encomiable el esfuerzo que mil 351 calenturientos realizaron para juntar tanta lana. Y es que no es fácil, si bien es cierto que la curiosidad (además de ser una matagatos) es un motor científico fundamental, quizá la humanidad piensa que no es tanta como para donar su quincena para esta misión espacial tan sui géneris. Probablemente hasta les saldría más barato si la filmara el mexicano Alfonso Cuarón tal como lo hizo con Gravity, y hasta incluyendo un cameo de Sandra Bullock.

Desde mi punto de vista hay dos razones que me despiertan el morbo y que me azuzarían para ver una película porno de ese tipo, la primera es saber cuál sería el argumento, si harían que alguien entregue pizzas en el espacio o si harían un ménage a quatre entre la princesa Leia en The return of the Jedi, el señor Spock de Star Trek, Alien y ET (que como sabemos ya tiene experiencia en estas cintas); y la segunda es la lucha corporal en gravedad cero que tendría lugar (aunque no puedo evitar pensar en los problemas que podrían generar ciertos fluidos), aunque puedo imaginarlo tras ver a la voluptuosa Kate Upton flotando dentro de un avión con esas características, solo enfundada en un inolvidable bikini dorado (https://www.youtube.com/watch?v=xnW0Ob3igNg).

Pero al parecer ni gravedad cero, ni cohete espacial, ni película porno en el espacio. Si no logran juntar el dinero no solo les será imposible hacer esta película inédita, sino que además será ponerle el pie a la ciencia, al arte y a la jariosidad. Citando a la actriz Eva Lovia: "Esta es una impresionante oportunidad de hacer historia y de realizar dos trabajos de ensueño a la vez, actriz porno y astronauta". ¿Será este el gran salto para la humanidad del que hablaba Mr. Armstrong?

@pioloelhermoso

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