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'Pixie sex': porno animado en 3D

Sexodromo
(Sandoval)

Si en alguno de esos portales de internet para ver porno de manera gratuita seleccionas la categoría hentai, te aparecerán diversas opciones para ver cortos de ese género del manga y el anime de contenido pornográfico; sin embargo, los últimos años he notado un aumento en el número de videos que aparecen en ese apartado realizados en animación 3D y que tienen como característica la aparición de mujeres delgadas pero con unos senos que, de ser reales, para estar así necesitarían haber pasado unas 15 veces por el quirófano, quienes son seducidas por personajes mitológicos que también presumen de genitales, músculos y cuerpos mucho más grandes de lo normal. Hace unos días supe que a este tipo de videos se les llama pixie porn o pixie sex.

La diferencia más notoria con el hentai es que éste presenta imágenes que nos recuerdan a las caricaturas japonesas de toda la vida, con el mismo tipo de personajes (esas caritas de ojos redondos y grandes, largas piernas y sonrojos a la menor provocación), mientras que las animaciones más recientes podrían, a simple vista, parecer salidas de una filmación con personas reales, hasta que al fijarse bien, se nota que han sido creados por computadora. Cuando aparece un tremendo minotauro con una erección del tamaño de un antebrazo, queda claro que es un trabajo realizado en tercera dimensión.

Por allá de febrero de 2007, en el blog La Nuez ya se hablaba de este tipo de animaciones “donde, a través del fotorealismo que se obtiene en el modelado de personajes virtuales”, es posible ver “candentes escenas sexuales de todo tipo... La pornografía ha estado creciendo en paralelo tanto en los cómics como en la animación desde tiempos muy remotos, muchas veces parodiando a personajes populares del entretenimiento”.

La técnica en tercera dimensión también se explotó en el cine para adultos después de que James Cameron presentara su cinta de ciencia ficción Avatar, filmada con el entonces novedoso sistema de 3D. Hoy en día se puede encontrar su parodia para adultos, This Ain’t Avatar XXX, dirigida por Axel Braun y protagonizada por Evan Stone, Nicki Hunter y Chris Johnson, en donde se revela que los Naa’vi —sus famosos protagonistas de piel azul— son “demonios sexuales alimentados por fetiches”.

La que ha sido catalogada como primer película porno en 3D es Sex and Sen: Extreme Ecstasy, estrenada en 2011, basada en la novela china del siglo XIX The Carnal Prayer Mat, catalogada como la película tres equis de mayor recaudación en la historia de Hong Kong.

 Ese mismo año, la revista Penthouse se involucró con las tres dimensiones para lanzar su canal Penthouse 3D en territorio europeo, con videos de las chicas que aparecen en sus páginas pero modelando para cámaras con la tecnología adecuada para que las cintas puedan ser vistas con los lentes de dos colores.

De pronto, comenzaron a aparecer videos y galerías eróticas que ya no presentaban actores reales, sino personajes utópicos en situaciones, lugares o con artilugios que no existen. Es posible ver a criaturas mitológicas, monstruos, extraterrestres, trolls, vampiros y demás, interactuando con chicas de senos, cinturas y derrières irreales. Ellas suelen ser esclavas, princesas, diosas, guerreras o dominatrices consumadas.

He visto algunas de estas cintas. Su límite tiene que ver con la creatividad y capacidad para fantasear de los animadores. Por ejemplo, hay un corto en donde una chica tiene un encuentro erótico con una planta carnívora y otro en el cual una prisionera de guerra medieval debe enfrentarse cuerpo a cuerpo con un centauro de tremendas medidas genitales.

No todas necesitan los lentes especiales. En general, su ritmo es lento. Supongo que es debido a que, al ser productos para consumo inmediato (pues se lanzan por internet), los animadores no se toman la molestia de hacer planos diversos, explotar los gestos de cada rostro, detallar los cambios del cuerpo dependiendo de lo que van sintiendo los protagonistas y demás detalles que sí existen en las porno “convencionales”. Por ello, después de la sorpresa inicial, suelen resultar aburridas.

Supe del pixie sex debido a una nota publicada hace menos de un año, en donde se habla de un hombre, Ronald Clark, quien fue encarcelado en Nueva Zelanda por posesión de videos de dibujos animados de elfos (esos duendes de orejitas puntiagudas) manteniendo relaciones eróticas entre sí.

El motivo por el que llegó a la cárcel es que en ese país este tipo de pornografía está prohibida, además de que el susodicho tenía antecedentes penales por agresión sexual a un adolescente, y había pasado por varios programas de rehabilitación.

Clark se defendió diciendo que no eran ni siquiera representaciones de personas, sino caricaturas y animación. El debate es interesante, ya que es verdad que aquí no se necesita consenso de los involucrados porque éstos no existen, son “dibujos”. Sin embargo, el meollo del asunto está, creo yo, en que muchos de estos videos explotan la humillación y hasta la violación de los personajes femeninos, que si bien no son de verdad, el acontecimiento lo será en la mente de quien lo vea y no sea capaz de diferenciar entre la realidad y la ficción.  

El Mexitaliano, lector de mi columna, asegura que desde hace 10 años es seguidor de las películas para adultos de origen asiático, y recientemente ha visto aquellas en donde los “monstruos con descomunales penes, o equipados con más de uno, tienen sexo con princesas de cuerpos exagerados”. Afirma que “para muchos hombres que se dejan guiar por la imaginación de diferentes formas, resulta muy atractivo este tema… Recuerdo que por allá del lejano 1997 se hablaba mucho del sexo virtual, y que era cuestión de ponerte unos lentes enormes y estar dentro de una realidad virtual con la chica o chico de tus sueños. La tecnología avanza a pasos agigantados y seguramente se expandirá, esperemos que no sólo en las cintas tres equis, sino también en el deporte y los documentales”.

Ángeles, serpientes, diablos, el Golem, un hombre invisible, un pulpo, un dragón, una fresa gigante, cupido, la Gran Esfinge, un hombre-cerdo, tarántulas, enfermeras mutantes, robots, Alien, gigantes, mujeres de piel negra como el carbón, roja fuego o morada cual jacaranda desfilaron por mi pantalla como opciones en un solo portal de este tipo bajo el rubro de “animación en 3D”.

 Aunque no sean consumidores de este tipo de imágenes, es importante que sepan de su existencia, porque debido a sus características es fácil que los niños y adolescentes que tengan acceso libre a la web, lleguen a alguno de estos videos buscando sus caricaturas favoritas, así que hay que revisar lo que nuestros hijos ven y utilizar los candados de buscadores y computadoras.

De las cintas de corta duración que miré antes de escribir esta columna, mi favorita fue una que no ofrece escenas violentas sino hasta románticas: dos criaturas, una femenina y otra masculina, con cuernos retorcidos, cuerpos fuertes y musculosos de piel tornasol, hacen el amor flotando en el cielo. Al llegar al orgasmo, un arcoiris sale de sus cuerpos. Será que, como dice el cliché, las mujeres las preferimos soft.  

Verónica Maza Bustamante

elsexodromo@hotmail.com

@draverotika

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