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Pierde México entre abucheos

UFC
(Especial)

EL ÁNGEL EXTERMINADOR
El Tal Borgues


Para Juan Rodríguez

No se trata de política o contienda electoral, ni de alguna pelea de El Júnior marigüano del box nacional o de El Canelo frente a Mayweather, tampoco de las piojadas de la selección nacional pambolera comandada por el empleado verde. No, solo del mal papel hecho por varios "mexicanos" en la función 188 de la UFC, cuando se habrían de cubrir de gloria los "representantes" nacionales. No importa que algunos sean gringos: como mastican el español, los hacemos locales. ¿Hasta dónde llega nuestra ansia de ganar en lo que sea? Maldito SAT que todo lo demerita, nos ha dejado con inexistente autoestima.

Al terminar la función de la UFC en noviembre pasado, quedamos maravillados de la violencia convincente de casi todas las peleas; en cambio ahora, salvo la final donde Werdum se adjudicó el título a costa de la fama y las lágrimas de un confiado Caín Velásquez (y una que otra luchita), la decepción del nada complaciente público fue manifiesta con los abucheos y rechiflas que sonaron y sonaron el sábado en la abarrotada Arena Ciudad de México. En muchas "peleas", luego de aburrirse de silbar y mentar madres, los hinchas del buen golpear de plano se dedicaron a hacer la ola para quitarse el enfado. Se acabó la frase publicitaria donde se hablaba de lo real que eran estas peleas. Algunas salvaron la noche, pero muchos dudamos en volver a pagar los nada baratos boletos para futuras presentaciones.

El público mexicano es voraz. Ya no le resulta suficiente el espectáculo de ver los cuerpos de estos atletas privilegiados con cero grasa, mucha tinta y flexibilidad apabullante: queremos ser convencidos de que se pegan de verdad: ni siquiera cuando le dejaron la cara amoratada y sangrante a Eddie Álvarez, con ojitos de zombi japonés por lo cerrados, la gente quedó contenta. Los espectadores queríamos ver la neta, pero no sucedió. Hubo varias peleas pésimas y de los esperados ganadores, El Dodger Montaño (pasó de gran esperanza a gran decepción) y el propio Caín Velásquez resultaron infumables. Y peor cuando al final pidió disculpas Caín y por nada se pone a llorar como chapulín político frustrado.

Empezó mal la función. En la primera Gabriel Benítez ganó sin convencer y fue abucheado. Montaño en la segunda, peor abucheado. Francisco Treviño en la tercera perdió tras picarle el ojo en franco truco de pelea callejera al contrario: apenas pegó y eso que lo anunciaron como "invencible": recibió abucheos los tres rounds casi completos. El mexicano Alejandro Pérez en la cuarta no le duró ni medio minuto al gringo Patrick Williams y con castigo al cuello casi se va para el otro lado, a mejor mundo, al quedarse con los ojos perdidos, mirando una luz que lo llamaba al más allá. Hasta la quinta ganó bien un mexicano, pues Efraín Escudero reventó a Drew Dober en segundos con castigo al cuello para beneplácito del público que ya estaba a punto de echar bombas molotov del descontento por la pésima actuación de los "locales". En la sexta el mexican-gringo cejudo ganó en pelea cerrada y poco aplaudida, pero con muchos golpes. "Le quiere copiar al Mayweather", decían al lado, "ora estos changos nos van a salir con toquecitos al cuerpo para ganar puntos"; al ser entrevistado en el ring lueguito de ganar, tuvo la puntada de decir que había peleado malito y gomitón, pero que aún así había demostrado su poder. Voooy, le gritaba un público que ya anhelaba ver la función estelar y saltarse a los payasos incumplidos. En la séptima, una aburridísima pelea de mujeres indignaba al público. De por sí fueron malas, pero fueron peores ante el recuerdo de la anterior función donde Leslie Smith casi pierde una oreja a manos de la guapísima Jessica Eye.

Cuando se veía la perdición, llegó el mexicano Yair Rodríguez para arrancarles grito tras grito al respetable en una victoria sangrienta. En la novena, el mexi-gringo Kelvin Gastelum apaleó al otro gringo que ni salió al tercer round y eso que se habían insultado por meses.

En la final, un confiado y muy aplaudido Caín Velásquez fue vapuleado con ganchos y rodillazos en el segundo round y en el tercero fue sometido con castigo al cuello tras mostrarse afectado del anterior asalto. La pelea emocionó, pero de nuevo perdió un mexico-americano, el más aclamado y el hasta entonces insuperable imán de taquilla. Los fansitos de Caín seguirán proclamando su superioridad, pero Werdum convenció a todos: fuerte y eficaz, derrumbó un ídolo.

Una función de mal resultado anímico y deportivo, en general. Eso sí, hicimos mucho pulmón a fuerza de gritar y chiflar. Nomás nos faltó el INE y proclamar la futura "no compra" de castigo.

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