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Paz, la libertad y el sexo

El sexódromo.
(Sandoval)

EL SEXÓDROMO
Verónica Maza Bustamante

Avenida Miguel Ángel de Quevedo, mañana gris de viernes. El Metro iba lento y lleno, así que casi corro para llegar a tiempo a mi cita. Son días extraños, pero llevo algunos meses estudiando una parte de la obra de Octavio Paz porque soy su admiradora y porque me ha servido de referencia para el libro que acabo de escribir. Por eso, en mi bolsa suele descansar siempre alguno de sus ejemplares. Un oasis.

Hoy llevo Octavio Paz. Las palabras de la libertad, un ensayo de Guadalupe Nettel, escritora y doctora en Ciencias del Lenguaje, editado por Taurus. Es a ella a quien voy a ver para conversar justo sobre este volumen, que comenzó como una tesis doctoral y, casi seis años después, terminó aquí, entre mis manos.

Creo que la libertad, esa constante en la obra del poeta mexicano, es el elemento principal del erotismo y tendría que serlo del amor. Incluso el término aplicado a su trabajo más político y social me resulta erótico porque siempre es transgresor. Quiero hablar sobre esto con Guadalupe. Acelero el paso. Me espera un café y una buena charla.  

“Entre la piedra y la flor”

Pasas como una flor por este infierno estéril,
hecho solo del tiempo encadenado,
carrera maquinal, rueda vacía
que nos exprime y deshabita,
y nos seca la sangre,
y el lugar de las lágrimas nos mata.
Porque el dinero es infinito y crea desiertos infinitos.

Guadalupe, ¿cómo fue el proceso de Octavio Paz para llegar a una idea propia de lo que es la libertad?

La suya es una idea que se va modificando con el tiempo, no es que la haya asumido a los 18 años y se haya casado con ella. Fue una reflexión constante. Sus lecturas y escritos giran en torno a eso. Sus primeros poemas los escribió cuando era amigo de José Bosch, que era un anarquista exiliado español y otros compañeros del Colegio de San Ildelfonso; ya tocaban este tema.

“Paz siempre tuvo muy clara su vocación desde la adolescencia. Estudió Derecho por imposición familiar y decidió abandonar la carrera casi a punto de terminarla para irse de maestro rural a Yucatán. Ahí escribe sobre la explotación de los campesinos mayas que trabajan con el henequén. Empieza a hablar de lo que es la libertad para él.

“En esa época sus amigos estaban a favor de supeditar la poesía, la escritura y el arte a la causa social o revolucionaria. Pensaban que la poesía tenía que ser una herramienta para la revolución, pero él defendía la poesía por sí misma. En ese momento se vio atrapado entre dos frentes: el del grupo Contemporáneos, cuyas ideas sobre la poesía compartía plenamente pero no sus ideas políticas, y el de sus compañeros de ruta, que pensaban que se tenía que ser un escritor comprometido. Cuando comienza su carrera enfrenta una lucha por afirmar sus propias ideas y autonomías. Eso lo marcó. A partir de ese momento, él siempre siguió su criterio”.

Lo cual es en sí una expresión libertaria.

Siempre respetó una postura basada en su propio criterio. Eso se nos olvida. Desgraciadamente a Octavio Paz lo han convertido en una figura totémica pero de alguien muy convenenciero y que siempre respondió a los dictados del poder, cuando la inmensa mayoría de su vida fue todo lo contrario.

El jueves, en la marcha del Zócalo al Ángel, vi un cartel con una foto de José Revueltas que decía: “Menos Paz y más Revueltas”. Como frase me parece ingeniosa, pero creo que si se conociera más la obra de Octavio y toda esta veta sobre la libertad, se comprendería que también nos hace falta más Paz en estos días.

La gente se queda con esa imagen de viejito con voz nasal participando en los programas de Televisa, pero no saben o se olvidan del resto, de todo este periplo humano que atravesó y que lo convirtió en un gran escritor y en un gran ser humano.

“Piedra del sol”

Amar es combatir, si dos se besan
el mundo cambia, encarnan los deseos,
el pensamiento encarna, brotan alas
en las espaldas del esclavo, el mundo
es real y tangible, el vino es vino,
el pan vuelve a saber, el agua es agua,
amar es combatir, es abrir puertas,
dejar de ser fantasma con un número
a perpetua cadena condenado
por un amo sin rostro;
el mundo cambia
si dos se miran y se reconocen,
amar es desnudarse de los nombres.

Creo que, separando ideales políticos y análisis sociales, Paz siempre defendió la libertad en el amor.

Estuvo muy influenciado por el surrealismo, y para el surrealismo había tres ejes fundamentales: la libertad, el erotismo y la imaginación. El erotismo era una puerta para la apertura de la conciencia, para liberarse de miles de ataduras. Paz era joven, tenía más de 50 años durante la apertura sexual del 68. Él ya había pasado por todo eso, ya lo había trascendido. Tenía una idea de libertad sexual vanguardista, visionaria.

Siempre he dicho que se adelantó a su tiempo. ‘La llama doble’, que comenzó a escribir en los sesenta y terminó en los noventa habla totalmente de lo que hoy conocemos como inteligencia erótica. Habla de esa dualidad sexo-amor con profunda reflexión pero también experiencia de vida.

Él veía al sexo y al erotismo como una vía de conocimiento, no como un pasatiempo. Muchos de sus poemas están cargados de erotismo, cuya idea se va enriqueciendo con todos sus viajes, por ejemplo, en su estancia en Francia, con todas esas mujeres que eran más liberales que las que había conocido en México y España. La India, con toda la cultura erótica en algunos de sus templos, sus deidades fundiéndose en actos amorosos lo marcaron. Absorbía culturas y creaba su propia concepción del mundo y del ser.

“Si dos se besan, brotan alas”, decía. Es una hermosa manera de decir que el amor, vivido de cierta manera, nos hará libres.

Efectivamente. Entendía el erotismo como una vía de liberación. La amistad también fue de suma importancia para él. Personalmente me gusta mucho su llegada a Francia, cuando conoce a los surrealistas y vive la experiencia de la amistad, sobre la que escribe de una forma muy conmovedora.

El arco y la lira

La poesía es conocimiento, salvación, poder, abandono. Operación capaz de cambiar al mundo, la actividad poética es revolucionaria por naturaleza; ejercicio espiritual, es un método de liberación interior. La poesía revela este mundo; crea otro… Regreso a la infancia, coito, nostalgia del paraíso, del infierno, del limbo. Juego, trabajo, actividad ascética. Confesión. Experiencia innata. Visión, música, símbolo. Analogía: el poema es un caracol en donde resuena la música del mundo y metros y rimas no son sino correspondencias, ecos, de la armonía universal. Enseñanza, moral, ejemplo, revelación, danza, diálogo, monólogo. Voz del pueblo, lengua de los escogidos, palabra del solitario.

Creo que ‘El arco y la lira’ es de sus libros menos conocidos. ¿Qué opinas?

Estoy de acuerdo. Y es de mis favoritos o probablemente mi favorito. Su aproximación a Oriente, a la India, es hermosa. Habla de las filosofías que descubre allá pero también de cada fruta y cada comida, cada lugar, la relación entre México e India. Es una delicia.

Pienso que los seres humanos nos complicamos demasiado la vida. Parte de la inmensa enseñanza de Octavio Paz es que el asunto es muy sencillo. La libertad es un acto de elección y solo hay dos opciones: sí o no. Quiero esto o no lo quiero.

Él, al hablar de la libertad, dice que no es un sistema ni una filosofía, sino un acto de elegir una posibilidad entre otras. Decía: “La libertad es la afirmación de aquello que en cada uno de nosotros es singular y particular, irreductible a toda generalización”. Tener la responsabilidad de descartar y asumir. Una gran enseñanza, por supuesto.


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