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¡Pasó así!

Rafael Tonatiuh-Milenio

A principios de febrero de 2014, desaparecerá “En el Tono de el Tona” (donde acostumbraba narrar peripecias autobiográficas) y saldrá una nueva columna. Al principio pensé titularla “El Punto Je (órgano diversionista)”, pero después de una exhaustiva junta con mi Departamento de Planeación y Propaganda (es decir, después de consultar a los compañeros de la cantina), decidí mejor hacer de mi nueva columna un acto diversionista que titule ¡Pasó así!, con escritos basados en noticias reales.

La pregunta aquí es: ¿qué tan reales? Atinada interrogante, aunque sería mejor preguntarnos: ¿qué es un acto diversiornista? Otra excelente cuestión, pero vamos por partes: ¿qué tan real es lo que te presentan las noticias?

Desde mi punto de vista, ninguna noticia cuenta la verdad. Los periodistas pertenecen al tipo de los historiadores y los físicos, quienes hablan con mucha seguridad de cosas donde ni remotamente estuvieron. Son especulaciones. Chismes. Mitos. Fábulas. Pero gustan porque divierten.

Ninguna información que venga de un medio de comunicación es confiable, porque si la cruda realidad no resulta atractiva, el periodista le ayuda con su redacción (y si no inventa las cosas, las cuenta de una manera más entretenida). Toda noticia es atractiva en sí misma porque comunica algo inusitado, como el Pípila, que gusta tanto a los historiadores, o el electrón de los físicos. Forma parte del circo cultural que se presenta como trabajo riguroso.

Los noticiarios (impresos o frente a cámaras y micrófonos) son como los antiguos contadores de cuentos de las aldeas, que hablaban de fantasmas y héroes legendarios, solo que ahora lo que cuentan es verídico. La moda de los realities se debe a una revolución (probablemente involuntaria) de la narrativa: al gusto por el conflicto se ha sumado el voyeurismo. Las historias entretenidas están bien, pero si le pasaron a un vecino de nuestro planeta mucho mejor. Mención aparte están los realities a todas luces falsos, pero que la gente acepta porque lo que sucede es entretenido (algo similar pasa en las redes sociales, con personas y hechos de dudosa autenticidad, cosa que no importa, siempre y cuando nutran una intriga).

Ahora que el Partido Revolucionario Institucional regresó al poder, en nuestro país cundirán las noticias estúpidas y amarillistas para distraer a la opinión pública de sus pillerías; aumentará el tráfico de información contemplada como show, con medios informativos disputándose consumidores hambrientos de la verdad más escandalosa, o sucesos extraordinarios que, paradójicamente, nos distraigan de la triste realidad.

¡Pasó así! Es un acto diversionista dentro del Arte Periodismo, rama de las artes plásticas (de mi absoluta invención) que juega con las noticias para intervenirlas y usarlas como base de relatos, diálogos, poemas, etc. Lo que importa es el concepto: divertirse con la ambigüedad entre la verdad y la mentira de lo que supuestamente debe acatarse como cierto, tan solo por venir de un medio autorizado (esto me recuerda los tramposos de las redes sociales que crean medios informativos apócrifos, de donde sacan noticias y fotografías falsas, con tal de atacar un adversario político).

Mi acto diversionista plantea un punto de vista irónico sobre el engaño y el autoengaño de nuestra sociedad sedentaria, solitaria y deseosa de comunicación las 24 horas.

Lo que se publique en ¡Pasó así! tendrá que ver con algo que se dio a conocer con anterioridad (salvo que sea algo de mi absoluta invención, pero de eso se dará cuenta inmediatamente el lector, y si no, le recomiendo alejarse de las bebidas y las drogas y las relaciones complicadas). Lo normal es que cite la fuente de la noticia que inspire mi acto diversionista, sin importar que la noticia sea vieja, sino que sea surrealista, pop y diversionista.

Si lo que se me ocurra no está basado en ninguna noticia documentada, buscaré la noticia que más se le parezca a mi ocurrencia (según yo, todo lo que imaginamos ya sucedió en el mundo real). Si no existiera tal cosa, encontraré alguna conexión gráfica entre mi texto y algo que realmente haya acontecido en el mundo real.

“El Punto Je”, aludía a una condición del diversionismo: aceptar que la vida es una pesadilla, que solo salva el ridículo, por eso el Je, como de risa resentida, acompañada de la sonrisilla que adornó el rostro de Maquiavelo tras la tortura y el destierro. “¡Pasó así!” alude al amarillismo de jocosas fuentes noticiosas, que hacen reír en su obstinación por verse sinceras y oportunas: ¡Así Fue!, ¡Por Esto!, El periódico que informa lo que otros callan, etc.

Si llegase a escribir algún “Tono del Tona” que quiera compartir, lo publicaré en el blog de esta sección y lo avisaré en esta página. Durante 14 años procuré “reportear” mi vida tal y como la recordé, siempre consciente de que la verdad nunca se podrá contar tal cual fue, porque la fantasía proporciona los colores a la memoria, pero eso no importa, sino que al menos a un lector haya divertido.

Gracias. La próxima semana nos despedimos como se debe.  

 Rafael Tonatiuh

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