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Parejas de hoy 

Sexódromo
(Sandoval)

Dos especialistas en temas de sexualidad se han unido para publicar un libro enfocado en la pareja, el erotismo, los cuerpos. Ella es Verónica Ortiz, periodista de amplia experiencia que le ha dado gran empuje a la educación sexual en su trabajo como comunicadora. Él es David Barrios, médico, educador sexual, sexólogo clínico y psicoterapeuta con muchos años en el campo de la docencia y la salud sexual. Ambos se sentaron a dialogar, como los dos grandes amigos que son, y de su charla —informal, divertida, curiosa pero también rigurosa e informada— surgió Placeres y parejas, volumen que edita Pax.

Yo los conozco a ambos. Como dice mi tocaya de David, tenerlo cerca es siempre un constante aprendizaje y se puede confiar en sus aportaciones científicas y humanistas. Verónica ha sido ejemplo a seguir como pionera en la difusión de los temas que tanto me apasionan a mí y en los que me he formado: la comunicación y la sexología. Entonces, leer este ejemplar (de venta en librerías) es como sentarme a su lado para escucharlos, aprender, sacar mis propias conclusiones y pasar un excelente rato.

Me hubiera gustado hacerlo en realidad, pero solo me fue posible, por cuestiones de mi propia agenda, conversar con David Barrios, quien aquí me cuenta los pormenores de Placeres y parejas.

¿Cómo surge la idea de hacer un libro con Verónica Ortiz?

Empezamos a conversar sobre la posibilidad de hacer un libro a partir de nuestros diálogos. Ella y yo somos amigos y queríamos quitarles toda la carga academicista, doctoral, para explicar temas de manera coloquial pero con todo rigor. Tener una charla como las que se llevan a cabo en la sala de la casa, con temas libres, sin guión preestablecido. Yo veo Placeres y parejas como una especie de disco en vivo, porque tiene la emoción de una desafinada por acá o de que se te rompe una cuerda. Hay momentos en que Verónica y yo discrepamos sobre un tema o que me pregunta algo que no sé, variamos de tema a cada rato. Decidimos dejarlo así. En el libro a lo mejor aparece algún gazapo o una imprecisión no importante, pero ganamos en frescura.

Al final de esta sabrosa charla sobre el cuerpo, los encuentros eróticos, las disfunciones sexuales, la excitación, los orgasmos, las orientaciones sexuales, presentan un decálogo que puede ser de gran utilidad para las parejas.

Se me ocurrió poner, y Verónica estuvo de acuerdo, este decálogo para la vida en pareja, porque la enorme mayoría de las y los consultantes quieren solucionar problemas no solo sexuales, sino de la convivencia y la afectividad. A veces entendemos por sexual el acto de coger, pero, ¿qué pasa con todo lo demás que forma parte de nosotros y tiene que ver con la sexualidad humana, como el género, sexo, reproductividad, erotismo, etcétera? Hablamos de eso. El decálogo no es la panacea, pero sí una ayuda para tener relaciones lúdicas, amorosas, placenteras y muy equitativas.

En el mercado hay libros especializados, con lenguaje científico o, por el contrario, ejemplares frívolos, amarillistas. Creo que hacen falta más escritos serios redactados con un lenguaje accesible, cotidiano, con humor.

Hacen mucha falta. También tropicalizar la información, porque hay mucho material anglosajón que no aplica en México. Masters y Johnson mencionan que en su vida profesional vieron tan solo ocho casos de vaginismo, cuando en nuestro país los vemos cada semana. Aquí hay otros elementos, estructuras, idiosincrasias que vale la pena documentar.

Pienso que no se necesita ni estar en pareja ni ser mayor de cierta edad adulta para aprovechar lo dicho en “Placeres y parejas”.

El libro parece que está teniendo buena acogida entre el público joven que no tiene pareja estable. Lo están leyendo y nos están retroalimentando mucho. Los lectores de estas edades nos dicen que quisieran tener una preparación para estar informados cuando les llegue el momento de emparejarse. Verónica y yo pensamos mucho en los jóvenes. A veces los sexólogos tenemos que hablar de malas noticias, pero en el libro hay buenas noticias, temas lúdicos, alentadores.

Muchos chavos hombres que se han acercado al libro nos han dicho que les ha hecho reflexionar sobre su machismo. Queríamos que hubiera una propuesta de equidad de género, pues vemos la necesidad imperiosa de liquidar el machismo de hombres y mujeres.

Si bien se ha estado hablando de las opciones a las relaciones monógamas, como el poliamor, la infidelidad consensuada, la vida “swinger”, las casas separadas, es un hecho que nos sigue gustando estar en pareja. Pero creo que hay que ir desmitificando y adecuando esta opción a los nuevos tiempos, a la realidad actual, al resultado de investigaciones.

Frente a esta enorme multiplicidad, esta gran variedad de estilos de vincularse en pareja, en nuestro libro tienen cabida todos: los poliamorosos, el matrimonio abierto, la pareja convencional conservadora, los neohippies. Todo se vale, todo se puede, dependiendo lo que se quiere experimentar, los gustos y las apetencias. No es promulgarse a favor o en contra de algún consorcio de pareja, no pareja o relaciones múltiples, sino de analizar las opciones que existen, preguntar qué le gusta al otro y qué no, decir lo que nos atañe, si se vale probar. Hay personas que entramos a los modelos de pareja abierta hace años y volvimos al esquema tradicional, a establecer contratos de exclusividad, y eso también está chido. No es algo demodé. Se trata de elegir modelos que le funcionen a cada pareja.

Efectivamente, a la gente le gusta emparejarse. Este concepto amoroso de intimidad, pasión y compromiso, como lo definió Sternberg, sigue siendo muy válido. Ocho de cada 10 personas que han tenido pareja estable, reinciden. Algo tiene que nos jala tanto. No sé si sea un destino manifiesto o una imposición de la cultura, pero nos debe ocupar la reflexión y las propuestas acerca de estos modelos. También por eso publicamos el decálogo de la pareja, porque actualmente estamos reviviendo, reivindicando, reinventado o continuando una institución que, aunque parece en crisis, sigue dominando.

Estudiando sexología, actuando en función de lo aprendido en mi relación conyugal y tras leer su libro, confirmo que los decálogos sí sirven, también la renovación de acuerdos; que en realidad no es tan complicado vivir en pareja, pero solemos cargar muchos lastres, propios y ajenos, que complican la misión.

Es un huevo de Colón: está a la vista pero nadie se da cuenta. En Placeres y parejas no planteamos el decálogo pensando en la filosofía de Og Mandino o las consignas de Corín Tellado. Más bien decimos qué hacen las parejas exitosas, que no son las que no tienen problemas, sino las que tienen las herramientas para solucionarlos. La pareja es conflictiva por definición. ¿Cómo hacerle para ir arreglando cuestiones de afectividad, sexualidad y convivencia? Discerniéndolo, platicándolo, llegando a acuerdos, poniendo límites, renovándonos. Si nos quedamos con un esquema estructurado durante décadas, igual y esa pareja se muere… o celebra bodas de oro, plata y diamante como perros y gatos. Hay que poner empeño, trabajo y mucha energía, por supuesto. Pero creo que hoy en día existen parejas, gente joven que lo está haciendo bien, construyendo una vida muy padre en pareja, dinámica, llena de sabor, y eso hay que celebrarlo.

 

VerónicaMaza Bustamante

@draverorika

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