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Nuevos vocablos eróticos

Erotismo
(Especial)

EL SEXÓDROMO
Verónica Maza Bustamante


Leo con interés un artículo publicado recientemente en el portal del periódico El País, en donde se habla de la manera en que las nuevas generaciones nombran a las prácticas sexuales. Las palabras que emplean son en inglés y muchas de ellas tienen su origen en escenas tanto del cine porno como de la vida cotidiana de los chicos y chicas de Estados Unidos e Inglaterra, países que siguen siendo punta de lanza en tendencias —junto con Japón, en ciertas áreas— debido a sus producciones musicales, cinematográficas, televisivas y en internet.

En mi libro, El motel de los antojos prohibidos, hablo de la coprolalia, o excitación provocada por el uso de “malas palabras”, es decir, groserías, leperadas. Este es un caso diferente, pues los vocablos en sí no encienden la mecha, sino que nombran a esos ejercicios eróticos que se realizan hoy en día en el mundo entero.

Aunque el español es un idioma vasto, el inglés siempre ha estado un escalón más arriba cuando se trata de bautizar asuntos relacionados con el placer. El lexicógrafo británico Jonathan Green publicó en 1988 su Green’s Dictionary of Slang, en el que resume cientos de años de jerga anglosajona, dichos y frases sexuales. Allí recopiló más de dos mil 600 palabras usadas en los últimos 700 años para nombrar los genitales, el sexo oral y el anal, las secreciones y métodos anticonceptivos. También explica que en 1890, por ejemplo, para preguntarle a una mujer si quería consumar el acto erótico, se le cuestionaba si le apetecía “un poco de ungüento”, si deseaba “bailar un fandango” o “intercambiar algo de jugo por jalea”. Cinco siglos antes, en 1380, para abordar a una dama era necesario cuestionar si estaba de acuerdo en que se le regalara un vestido verde o si era posible “sacarla a dar vueltas”.

Durante la Segunda Guerra Mundial, alguien que practicaba una felación era un@ expert@ “en glaseado”. Para decir que había apetencia de un beso negro, se sugería que era ocasión de “comer panqué” o “limpiar la cocina”. Para el sexo anal, en la década de 1950 la expresión anglosajona predilecta se traduciría como “blanquearle el riñón” a alguien.

Hoy en día, se usan las siguientes palabras:

Blowjob: término que tiene origen en el cine para adultos y se refiere a realizar una felación, es decir, practicarle sexo oral a un hombre. Decir aquello de “bajar por los chescos” está totalmente fuera de moda.

Squirt: la llamada eyaculación femenina sigue siendo todo un misterio pues no se ha podido llegar a un acuerdo sobre cómo se consigue, si todas la pueden experimentar y qué es lo que se expulsa. Sin embargo, las más jóvenes la buscan como si fuera un grial con nombre anglosajón.

Lub: quizá porque en el empaque de los primeros lubricantes que se vendieron en el mundo se comenzó a usar la abreviatura lub, ahora se emplea para decirle a la pareja que no está de más una pequeña ayuda de ese producto que facilita la penetración, hace más divertido el encuentro, sirve para dar masajes sencillos y fiel acompañante de los juguetes sexuales.

Swallow: si alguien dice querealizó un swallow no quiere decir que se acerque el Halloween o algo semejante, sino que durante el sexo oral se tragó el semen de la contraparte.

Dogging: no es la postura de perrito, sino como se le llama ahora a la práctica sexual que se realiza en un espacio público. Aquellas encerronas en los coches en algún lugar escondido en las “islas” de Ciudad Universitaria o el famoso rapidín sin besos en lo más oscuro del parque ahora son llamadas así.

Petting: adiós al faje, chau chau al agasaje, hola al petting.Todos los juegos sensuales que no involucran penetración entran en esta palabra: frotamientos, masturbación, arrumacos de alta temperatura, besos de esos que te amarran y más…


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NoticiERO

1. La pena para la masturbación en Indonesia es la decapitación.

2. En Yemen, antes de la relación erótica, algunas mujeres suelen pintar de negro su piel con pigmentos naturales. Se cree que este color estimula la potencia sexual masculina.

3. En Cali, Colombia, una mujer solo puede tener relaciones con su marido. La primera vez que eso ocurra, su madre ha de estar presente en el cuarto para testimoniar el acto.

4. Los nativos de las Islas Marquesas (Tahití) aún mantienen la tradición de honrar la belleza femenina. Las madres y abuelas aplican masajes diarios a sus hijas adolescentes para procurarles cuerpos y rostros hermosos.

5. Las Leyes de Liverpool autorizan a las vendedoras de peces tropicales a trabajar en topless.


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Entre el 'cunnilingus' y 'el perrito'

Es un hecho ya comprobado que las mujeres pueden tener múltiples orgasmos en pocos segundos, uno tras otro, o varios con intervalos de tiempo de varios minutos.

El sexólogo estadunidense Ian Kerner, autor del libro She Comes First: The Thinking Man's Guide to Pleasuring a Woman, afirma que la mejor manera de llevar a las damas a la muerte chiquita es a través del cunnilingus: "Eso no significa que no habrá oportunidad de experimentar la intimidad de la penetración. Claro que sí. Ella se va a venir primero, pero puede llegar al orgasmo una y otra vez".

El escritor afirma que los hombres suelen pensar que cuando ofrecen sexo oral ellos tienen que hacer todo el trabajo, pero no es así. "Se verán beneficiados si permiten que sus amantes tomen el liderazgo; dejen que las mujeres les muestren la intensidad, el ritmo, la velocidad". Además, afirma que es común que en las películas porno "cuando un hombre 'baja', mueva su lengua como una cobra. El resultado es que muchos hombres y parejas, quieran repetir las posturas de las cintas sin tener una verdadera estimulación". Lo mejor, entonces, es hacer del cunnilungus un acto íntimo, de complicidad, en donde ambos descubran lo que mejor les acomoda.

En el libro La pareja multiorgásmica, de Chia y Abrams, se recomienda acariciar o dibujar espirales en la base y los laterales del clítoris, así como hacerlo rodar entre los labios de la vagina. El error de muchas parejas es asumir que la mujer no debe tocarse durante el encuentro sexual o que el clítoris no necesita ser estimulado durante el coito. Si ella lo acaricia —con sus manos o algún juguetito— durante la penetración, se excitará y estimulará, alcanzando el clímax con el pene dentro de su vagina, aunque el centro del mismo sea el clítoris.

La postura coital denominada "de perrito", en la que se realiza la penetración vaginal por detrás resulta que permite la penetración vaginal con estimulación del clítoris femenino a la par. Funciona igual cuando él está tumbado de espaldas y con ella sentada encima de él, así como aquellas posiciones en donde se estimula de forma indirecta el clítoris, frotando el pubis femenino contra el de él.

Lo importante, en todo caso, es hablar, compartir técnicas y humedades. Las instrucciones no necesariamente tienen que romper el encanto de la situación, sino convertirse en una parte más del juego erótico que llevará a la mujer, y a su pareja, a sensacionales edenes.

elsexodromo@hotmail.com
@draverotika
FB: La Doctora Verótika

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