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Memorias de mis ‘beats’ tristes

"New Order, Joy Division y yo", una de las últimas novedades de Sexto Piso. 3
"New Order, Joy Division y yo", una de las últimas novedades de Sexto Piso. (Especial)

EL ÁNGEL EXTERMINADOR

Wenceslao Bruciaga


New Order, Joy Division y yo, una de las últimas novedades de Sexto Piso, es el documento histórico que hacía falta para comprender la tragedia y vanguardia de dos bandas que agitaron el paradigma del rock para la eternidad.



4 de junio de 1976. Sex Pistols dan su primer concierto en el Lesser Free Trade Hall de Manchester:

“Fue un acontecimiento que ha pasado a la historia, tanto por las personas que estaban en el público como por el concierto en sí: estaban Mark E. Smith (The Fall), Morrissey, también Tony Wilson y Paul Morley (famosa pluma del New Musical Express). El concierto estaba organizado por Pete Shelley y Howard Devoto, de los Buzzcocks. A mí no me importaba demasiado quién andaba por allí, y una vez que la banda apareció y comenzó a tocar, estaba demasiado impresionado para preocuparme por quién había acudido al lugar… Aquella noche ha desplegado su mitología propia a lo largo de los últimos treinta y tantos años… A veces pienso que la gente exagera un poco la importancia de aquella noche. Yo lo veo de este modo: había en ese momento un movimiento llamado punk que tocó la fibra sensible de un montón de gente, al igual que más tarde hubo un movimiento llamado acid house que iba a hacer lo mismo. Íbamos a conciertos punk porque eso era lo que estaba pasando, igual que más tarde iríamos a las noches de acid house”, escribe Bernard Summer en el capítulo “Rebelión” de su autobiografía New Order, Joy Division y yo, editada recientemente por Sexto Piso en un formato de lujo, que desmitifica aquel concierto, inmortalizado en la cinta 24 Hour Party People, de Michael Winterbottom, que sería la génesis de Joy Divsion/New Order y ubicaría a Manchester como el hervidero de la progreso indie; el párrafo que explica con frontal modestia el ethos de su genialidad: punketos que por los duros madrazos de la vida terminaron componiendo piezas electrónicas altamente bailables.


El híbrido más afortunado del rock and roll

Summer resultó ser estupendo escritor, o cronista si se quiere, muy en el ritmo del nuevo periodismo, articulado, lúcido, con penetrante capacidad de reflexión, pero sin chorizos barrocos y, algo que en lo personal siento cobra dimensionas provechosas, manteniendo sana distancia con las historias de éxito: Summer y Peter Hook nacieron y crecieron en el barrio de Salford, de los más pobres de Manchester, habitados por la clase trabajadora. Sus recuerdos de Alfred Street llegan a tener ecos que acongojan, influidos por la usanza de Mark Twain: “Los Ángeles produjo a Beach Boys. Dusseldorf produjo a Kraftwerk. Nueva York produjo a Chic. Manchester produjo a Joy Division”, escribe Summer; y excesos propios de los rockstars, que los hubo, sobretodo durante la grabación del Technique en Ibiza, en la que abundaron las borracheras y las pastillas de éxtasis en fiestas que duraban tres días, más otros dos de cruda, y en los que el estudio de grabación solía quedar tapizado de botellas de cerveza vacías y vómito mezclado con sangre, producto casi siempre de los sonsacamientos de Bez de los Happy Mondays. Summer nunca lo dice (pocas veces se agradecen la autocontención en los libros de memorias y este caso es uno de ellos), pero se nota en su entusiasmo, y las decenas de páginas que le dedica, que junto Get Ready, Tecnique es su álbum favorito. Para mí es el mejor álbum de New Order incluyendo su pasado con Joy Division.

Aunque me hubiera gustado saber más sobre las aventuras alrededor de álbumes como el Power Corruption and Lies o el Low-life y si hubiera sido el editor, habría cercenado buena parte del anecdotario de Factory Records y The Hacienda, aunque entiendo la necesidad de Summer por contarlo, pues gracias a las ganancias económicas de New Order, The Hacienda es probablemente el club más emblemático de la historia nocturna.

Soy de esos que considera a New Order abismalmente superior a Joy Division. Creo que Bobby Gillespie, antiguo baterista de los Jesus and Mary Chain y líder de Primal Scream, piensa lo mismo: “New Order inventó un sonido subterráneo, experimental y pop al mismo tiempo. Tiene todo lo que amo en la música: poder, misterio y sexo. Es la combinación más punk”, escribe Gillespie en el booklet del boxsetRETRO New Order. Y el libro de Summer confirma mi caprichosa teoría. Es fascinante y reveladora la transición hacia New Order después del suicidio de Ian. Lo complicado de superar a un vocalista como Curtis, que se había convertido en un pesado estigma. Summer admite sin culpas que Movement, el primer álbum oficial de New Order, es su menos favorito por “fatalista”, pues el fantasma de Curtis y su forma de ver al mundo aún merodea entre los tracks. En cambio, sus palabras contagian un paroxismo emocionante cuando recuerda la primera vez que visitó clubes dance de Nueva York como el Peppermint Lounge, el Mudd Club, Area, Tunnel, Palladium y como el sonido electrodance de esos antros influyó de tal forma que el mismo Summer construyó sintetizadores y la embriaguez de un futuro bailable zanjó el destino de New Order. Rumbo con lo que el bajista desde Joy Division, Peter Hook, nunca estuvo de acuerdo. Y esa discrepancia terminaría en un drama de rencores y demandas.

Siempre pensé que el culpable de que New Order se convirtiera en un ícono de los extended version en 12 pulgadas era Hooky. Y según Summer, Peter Hook fue el más obstinado en mantener al nuevo orden alienado al rock de guitarras básicas y el cliché de la fanfarronería. 

Hay un momento, como de ilusión óptica, en que el libro de Summer parece sustentarse en el objetivo de desmentir los arrebatos de Peter Hook (algo similar me pasó con La chica del grupo, de Kim Gordon, de Sonic Youth, y sus ganas de desahogar la infidelidad de Thurston Moore) que provocaron su salida del grupo y en una serie de desplantes, como publicar canciones de Joy Division inéditas, comprar el registro de autor de The Hacienda, giras con setlist New Order más fiestas dj y otros arranques mercadotécnicos.

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