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El Mastuerzo: la canción es más que la poesía

El Mastuerzo: la canción es más que la poesía.
El Mastuerzo: la canción es más que la poesía. (Tacho)

Oriundo de Tulancingo, Hidalgo, Francisco Barrios, mejor conocido como El Mastuerzo, es un músico infatigable. En su trayecto por la música mexicana, el compositor lo mismo ha trazado veredas con Los Nakos que trabajos en solitario, pero fue en los ochenta, al formar Botellita de Jerez e integrarse al mismo como baterista, que su nombre se puso en boca de la mayoría.

Cuando deja la batería y toma pluma y papel, escribe canciones que si bien se amparan bajo una firma individual, pronto se integran a una tradición de la canción mexicana que se encuentra unida a la denuncia, a la protesta y asentada en cinco discos: Prohibido (1995), Podrido (2001), Tributo a la otra kanción popular mexicana. Rolópera en seis movimientos (2006), Guadalupe Reyes (2012) y el reciente El Mastuerzo y Los Jijos del Maiz (2014).

Siempre vehemente, el también productor es un alúd de palabras, un río inagotable por el cual discurren las ideas, anécdotas, chistes, reflexiones y hasta aforismos, discurso que afortunadamente jamás se convierte en verborrea. Hay en él un decir y un hacer que hablan de un cantor coherente, característica que le confiere una autoridad no buscada, pero que tampoco utiliza para pontificar, aunque bien podría hacerlo.

“La canción —dice— es documento, testimonio, una salida posible a la rabia.

“En el Tributo a la otra kanción… León Chávez Texeiro sostiene una conversación con Liliana García y una de las cosas que allí se refieren es que la cantante Judith Reyes fue incomprendida cada vez más por el público. Ella venía de cantar en los medios masivos (XEQ, la W), ser grabada por Jorge Negrete y tantos otros, y luego vive un proceso que la lleva a convertirse en una compa que le canta a la guerrilla y ve cómo fue decayendo su aceptación entre la gente. Habemos compas a los que nos interesaba su decir y ello me provocó la necesidad de no buscar la inspiración en la belleza, sino en el horror: Judith Reyes murió sola en su catre”.

A este hijo de México le duelen el estado de cosas, la crisis sempiterna por la que atraviesa el país, los cambios que para mal se operan en él y ante los que muchos respondemos con pasmo e inercia: “Nosotros como artistas somos afortunados. A mí me basta con la riqueza de hacer lo que hago, pero la situación actual me recuerda el fracaso, el aparente fracaso en realidad: pertenecemos al carnaval de los no derrotados. Yo sigo dignificando esa canción tan contestataria que tira el pedo, pero es triste ver que en el arte en general la historia es de quienes no logran llegar a las ligas mayores. Por chingón que seas, por crítico, por pistola que seas, no eres un objeto vendible”.

La rabia, el decir, el no atarse. Para un compositor que siempre ha estado del otro lado del conformismo y cuyas historias son de ese mundo en donde la fortuna no siempre se da, es importante no ceder, no convertirse en el bufón, en el “chistosito” del rey. Al hablar de ello es contundente: “Si de alguna manera le has contestado al estado de cosas, a la situación o has protestado a través de una canción o te has significado como artista, como un ser humano que mira el mundo y has dicho lo que miras y has dicho la verdad, es imposible echarte para atrás. A la gente le cuesta cada vez más trabajo reconocerse como una parte que construye el mundo, como la parte trabajadora. Al contrario, creen que son los dueños del mundo; excepto la pelusa, los más jodidos o los anarquistas, esos golpeados y estigmatizados por todos lados  que protestan de una manera coherente”.

En El Mastuerzo y Los Jijos del Maiz (Kloakaskcomunikantes, 2014), su más reciente obra, colabora al lado de Josué Vergara (batería, voz), Gustavo Franco (bajo, voz) e Iker Moranchel (guitarra y voz) para entregar un disco con un empuje más agresivo y energético: “Este disco es un hallazgo chingón, es mucho más roquero, porque es esa búsqueda, es pensar, como dijeran en el 68 francés: pensando solos, pero empujando juntos. Se trata de toda esa canción que se descubre poesía, porque la canción es más que la poesía, con todo el respeto para los poetas: la canción es más que la poesía, por lo menos es lo que uno pretende”.

Esta placa se construye con temas que provienen de trabajos anteriores, pero para El Mastuerzo es el punto de partida de una nueva época: “Las canciones de este disco son básicamente la historia de mi vida, todas mis canciones son la banda sonora de mi vida; en este caso se han convertido en los Jijos del Maiz, desde ‘Hafenklang’, una canción dedicada a Bertolt Brecht con una serie de frases literales y otras que yo apunto, y que es la primera canción que hicimos como un taller. Espero que llegue un momento en el cual la gente se refiera a nosotros como Los Jijos, porque para entonces ya nos habrán tomado cariño y porque es un intento por diluirme en esta banda en donde quien canta es El Mastuerzo, pero que no quiere ser el frontman”.

David Cortés

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