QrR

Malditos escritores

En el tono de Tona
(Karina Vargas)

EL ÁNGEL EXTERMINADOR
Rafael Tonatiuh


"Si quieres convertirte en calígrafo, escribe, escribe y escribe."
Proverbio sufí

El próximo jueves 27 de agosto, a las ocho de la noche, se presentará la revista Generación Alternativa, de Carlos Martínez Rentería, con su número especial "Escritores malditos", en el cabaret Barba Azul (Bolívar 291 esquina con Gutiérrez Nájera, colonia Obrera, DF), legendario centro nocturno kitsch como de película de Viruta y Capulina, con negros de relieve en las paredes (por cuyos ojos, estoy seguro, se asoma alguien).

Participaremos Susana Iglesias, Jesús Pacheco, Iván Farías, Axayácatl Gutiérrez y un servidor; habrá bocadillos yucatecos cortesía de El Habanerito y la actuación especial de la sensación de Tijuana: El Muertho.

Yo no sé porqué me invitó Carlitos, pues a mí los escritores (malditos o benditos) me caen gordos (salvo algunos amigos con sentido del humor, sin empacho en presentarse como letroservidores). Normalmente son intelectuales, eruditos y chocantes; en algunos casos, grillosos con las becas y los premios, ¡ay no, qué hueva!

Como yo también me gano el sustento a través de las letras, pueden confundirme con un "escritor", pero pinto mi raya y me declaro profesionista de la industria del entretenimiento (bueno, al menos yo me divierto). Y si por ahora tengo a la mano un teclado y me pagan por aporrearlo, pues ni modo de decir que no. Si tuviera un micrófono sería Juan Gabriel.

Recuerdo el diálogo entre dos amigos escritores en una librería; uno dijo: "Mi libro hace falta aquí", y el otro contestó: "Esta librería no necesita de tu libro, ni del mío, ya hay demasiados libros". Eso sí, me gusta leer, y reconozco que algunas recomendaciones recientes de amigos escritores sí me han latido, como Baricco, pero lo mío, lo mío, lo mío, es la chatarra del puesto o de librería de afuera del Metro, desde La sabiduría Shaolín de John Carradine hasta Soy gay, ¿y tú? (con Fabiruchis en la portada).

Yo no leo ni escribo por obligación, sino porque es un instinto que todos tenemos, para comunicarnos noticias, historias, chismes, narrativas sabrosas, por eso desprecio la postura de que La Literatura debe transmitir sentimientos profundos y estremecedores, pues yo soy de la opinión que lo principal es entretener (si el escritor tiene talento, lo demás viene por añadidura); el verdadero escritor te ofrece un montón de páginas para que las disfrutes, aunque sea una mamada experimental, tipo Burroughs, quien escribía puras pachequeces pero no te aburría, por eso él y Bukowski y Dostoievsky y Cervantes y autores semejantes, más qué escritores, ascienden a la categoría de literatos; pero eso no lo decidieron ellos, lo decidieron los lectores.

Los escritores malditos lo fueron por sus temas (generalmente apologistas de todo lo que esté prohibido: consumo de drogas, críticas al gobierno, la necrofilia, etc) o por su conducta (generalmente practicando algo que esté prohibido), y, por supuesto, sus lectores se ponen hasta su madre y escriben pura mamada, pero como tienen beca o algo así, pueden seguir jugando al escritor maldito. Como hoy día todo mundo practica algo prohibido y lo sube a las redes sociales, el Marqués de Sade ya resulta fresa. Es difícil ser maldito.

Los verdaderos outsiders, que los Escritores ni siquiera consideran escritores, son los autores de ciencia ficción, los que escriben literatura infantil y los humoristas. Ellos no intentan revolucionar las letras, sino entretener, hacer que vuele tu mente por imágenes y situaciones que inventó el autor para el lector.

Yo lo mismo me chuto el Baldor que los libros de las editoriales con propuestas alternativas: Anagrama, Almadía, Moho, Tusquets, Sexto Piso, NitroPress, Editorial Resistencia, etc.

Es por eso que en el número de "Escritores malditos" pongo como un auténtico maldito a Carlos Cuauhtémoc Sánchez, despreciado por toda persona culta con tan solo oír su nombre (aún sin haberlo leído).

Fue un libro el que lo convirtió en El Club América de los escritores, Juventud en éxtasis, por dos comprensibles razones: es un buen falsificador de las formulas para enganchar (¡hasta engañó a Juan Rulfo!), principalmente al lector juvenil interesado en el sexo, con una moraleja inaudita: "Ten relaciones solo con tu pareja". ¡Que herejía! ¡Moralista! ¡Represor! Sí, pero el libro no deja de reeditarse.

La segunda razón es la que más me divierte: es un ingeniero industrial administrativo, campeón de ciclismo, que un día decidió vivir de los libros (como Paul McCartney decidió vivir de la música) y logró realizarse, fundando su propia editorial: Ediciones Selectas Diamante, que sabrá Dios qué clase de cosas publique, lo imperdonable es que un promotor de "la buena conducta" se venda, se lea y se recomiende. ¡Mil veces maldito!

< Anterior | Siguiente >